Cómo afectaría al Mapa de librerías que Catalunya se independizara. En torno al Mapa de librerías. 3

El teórico aumento del número de librerías que se nos presenta en el Mapa de Librerías es muy desigual en las distintas comunidades autónomas.

El aumento teórico total que se presenta del año 2015 al 2016 es de 143 librerías.

Pero cuando bajamos a ver cómo se distribuye ese crecimiento en las distintas comunidades autónomas es cuando podemos observar que la tendencia en la mayoría de las mismas es a un menor número de librerías.

Casi podríamos afirmar que esas 143 librerías de más se producen en Cataluña (123) y Aragón (24) que es donde se producen unas variaciones realmente significativas en el número.

Si nos fijamos podemos comprobar además que en el caso de La Rioja y Extremadura lo que se presenta como variación positiva es, realmente, negativa, porque hay una disminución en el número.

Si, por lo tanto, Cataluña se independizara, volveríamos a una situación casi general de encefalograma plano.

Probablemente un titular más ajustado hubiera sido el siguiente: Crece el número de librerías en España gracias a Cataluña y Aragón.

Pero, si ampliamos ligeramente el margen de años y nos vamos hasta el 2013 vemos que la evolución que se nos presenta por Comunidades Autónomas es distinta.

Aragón y Cataluña se nos caerían del ‘pedestal’ del crecimiento y sería la centralidad Madrileña la que aguantaría el tirón.

Demasiadas diferencias como para intentar encontrar explicaciones muy homogéneas.

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Librerías ¿están todas las que son y son todas las que están? En torno al Mapa de librerías. 2

La pregunta del millón es: si decimos, en el propio Mapa, que tenemos 1.364 librerías sin información ¿con qué criterio hemos justificado la introducción de las mismas en el censo de librerías?

Todos los medios de comunicación que han abierto con titulares sobre el crecimiento o decrecimiento de las librerías en España, deberían haber puesto a continuación una nota aclaratoria sobre de qué librerías en concreto se está hablando ya que el Mapa de librerías, como se aclara en el propio informe, no habla de todas las librerías.

Deja fuera con claridad todo lo relacionado, en lo que hace referencia al soporte, con el comercio al por menor de libros antiguos o de segunda mano y, en lo que hace al tamaño y fin empresarial, a las grandes superficies y grandes cadenas.

Es conocido el peso cada vez más relevante y organizado que va tomando la venta de segunda mano. Fenómenos como, por ejemplo, Re-Read o Tik-books deben ser tenidos en cuenta y quizás no debamos olvidar que en Francia, por ejemplo, muchas librerías de nuevo trabajan también, no el libro de saldo, sino el de segunda mano.

Hay, por lo tanto un número no despreciable de librerías, que van adquiiriendo un peso y creciendo en número que quedan fuera del estudio.

Sí se mantienen en el mismo las que se denominan Librerías pequeñas-medianas y Librerías muy pequeñas, de las que se nos dice que son:

– Librerías pequeñas-medianas: con una facturación en libros entre 30.000€ y 90.000€ (más del 50% de ventas en libros sobre el total de facturación ).
– Librerías muy pequeñas : con menos de 30.000€ de facturación en libros
(más del 50% de ventas en libros sobre el total de facturación).
Centraré mi reflexión sobre las denominadas ‘muy pequeñas’ cuya facturación máxima, tal y como está propuesto podría llegar a 60.000€ de facturación que, seamos claros, lo sitúa en el terreno de la inviabilidad.
En una situación semejante y siendo generosos se situarían las librerías pequeñas-medianas cuya facturación en libros fuera de un máximo de 50.000€ para, siendo esta el 50%, una cifra total de 100.000.
Para justificar esto vuelvo a traer a colación mi análisis de la servilleta que plantea un suelo de facturación de 150.000 euros.
El problema es que si aplicamos el criterio de sostenibilidad y rentabilidad nos podrían desaparecer del censo casi el 50% de los puntos de venta.

615 que facturan menos de 30.000 y unos cuantos de los 693 de la horquilla de 30.000 a 90.000.

Pero… la pregunta del millón es: si decimos que tenemos 1.364 librerías sin información ¿con qué criterio hemos justificado la introducción de las mismas en el censo de librerías?

Si nos centrásemos sólo en lo que se considera el “Total válido” deberíamos decir que el número de librerías debidamente contrastado ha descendido.

Ahí lo dejo para la reflexión y el debate.

La librería tiene mayoritariamente rostro de mujer. En torno al Mapa de librerías. 1

Este domingo vi la película La librería de Isabel Coixet, basada en la novela de Penelope Fitzgerald editada por Impedimenta que lleva el mismo título y que compré y leí en marzo de 2010. Ahora la releeré.

Disfruté de la película y me vine a casa con el run-run de ese reconocimiento que el señor Brundish hace al coraje de la librera.

Digo esto porque ahora que he empezado a mirar con un poco de calma el último Mapa de librerías presentado por CEGAL, del que iré comentando aquellos aspectos y matices que me resulten sugerentes, me ha llamado la atención, aunque no me ha extrañado, la mayor presencia de la mujer en las librerías.

Se dice en el estudio:

Respecto al personal ocupado en librerías (actividad principal según CNAE-2009: 4761), aproximadamente el 45% son los mismos propietarios que trabajan activamente en su librería. El INE los incluye bajo la denominación de personal no remunerado. El resto es personal asalariado, remunerado según el INE. Es mayoritariamente personal fijo en la empresa (79%), siendo un 62% mujeres. En el caso de los trabajadores eventuales (21%), las mujeres representan el 70%. Con respecto a los propietarios no existen diferencias en género, siendo un 52% mujeres frente al 48% de hombres.

Hay por lo tanto, si no entiendo mal, más propietarias mujeres (52%), más trabajadoras fijas mujeres (62%) y más eventuales mujeres (70%).

No me ha parecido que este dato haya sido excesivamente destacado en los medios que se han hecho eco del estudio. Y, a mí me parece que tiene su relevancia.

Pueden reflejar, por invitar a la conversación, el porqué de ese coraje, de muchos proyectos con mimo, con cuidado y pensados para cuidar y atender.

Pienso en algunas libreras que conozco de distintas generaciones. Creo que ese coraje resistente y persiste, pero sin aspavientos, que tienen muchas librerías tiene su toque.

Manuel Vicent escribía este domingo un artículo que titulaba Pequeñas librerías con sabor a miel. También con una mujer librera de protagonista.

Escribe Vicent:

Una librera como esta y tantas otras por el estilo era mi amiga Pepa Ferrando de Denia antes de que su pequeña librería selecta desapareciera llevada por el vendaval de Amazon y la competencia de los grandes espacios. Cuando desde Madrid le pedía algún libro inencontrable, ella poco después me lo mandaba en una caja donde lo acompañaba con algunas hortalizas del tiempo. En cierta ocasión una rara edición del Libre de les meravelles, de Raimundo Llull, viajó a Madrid en compañía de los primeros espárragos y habas de primavera.

A esta estirpe de mujeres derrotadas, pero imbatibles, dedica Isabel Coixet su última película, La librería.

Conviene que recordemos… “mujeres imbatibles”… que son el rostro mayoritario de las librerías de este país y la cara de esos número a veces tan fríos.

Cuál es el estado de las librerías en España

CEGAL presentó ayer tres estudios, el Mapa de librerías, El sistema de indicadores y de gestión y el Barómetro de ventas que se merecen una lectura sosegada.

Según se recoge en el estudio y con datos comparados del 2014, España sigue siendo el país europeo con mayor número de librerías y el tercero, tras Gracia y Chipre, en lo referente al ratio de número de librerías por 100.000 habitantes.

Algo no parece cuadrar.

Los medios de comunicación se han hecho eco de los informes presentados con puntos de vista muy distintos unos de otros.

  • Peio H. Riaño sitúa a las librerías pequeñas de barrio al borde del cierre.
  • El ABC señala que las mismas, las pequeñas, tienen menos beneficios.
  • Karina Sáizn Borgo en Vozpópuli, parece ver el vaso medio lleno y marca, aunque ralentizada, una tendencia positiva.
  • Infolibre incide en la necesidad del precio fijo para los libros de texto.
  • El Cultural apunta al lado gastronómico con matices de canibalismo. “Las grandes se comen a las pequeñas”.
  • 20 minutos nos dice que el número de librerías crece. Quizás no ha visto este gráfico.

  • La Vanguardia aunque hable de crecimiento hace incidencia en la crisis que siguen sufriendo.
  • El País da una cifra que, en mi opinión, explica muchas cosas: la mitad de las librerías independientes factura menos de 90.000 euros al año. Os invito a dar un vistazo a ‘la cuenta de la vieja‘ para una librería.

En los primeros mapas, año 2000, no se tenía de hecho en cuenta a las librerías con facturaciones inferiores a 150.000 euros por considerarlas difícilmente viables como empresas.

Tiempo habrá de analizar más en detalle los tres informes presentados.

En cualquier caso, y es otro punto de vista interesante, el aumento del número de librerías no parece generar más empleo como señalan en Cuatro ojos magacín.

Pero, un primer vistazo, vuelve a hacer surgir la pregunta ¿quién le va a poner el cascabel al gato?

Llibreria Macondo abre hoy en Sabadell

Hoy a las 18:30 hará su puesta de largo en Sabadell una nueva librería. Librería Macondo.

El mismo día en el que se presentan los últimos datos por parte de CEGAL sobre las librerías españolas nace una nueva librería como pretendiendo desafiar a la tozuda realidad de la disminución de las ventas si se miran con una cierta distancia en años.

Por qué Macondo.

Nos lo explican en su facebook:

“Macondo fue el lugar de lo imposible, el lugar de todas las cosas, de los santos y los demonios, de la condena y la resurrección, del amor y el desamor, de la espera, de la locura, y de ser lugar pasó a ser adjetivo, saltándose de un solo brinco la opción de ser gentilicio. Y fue adjetivo sin calificativos, un poco como su creador. Se decía, se dijo y se dirá macondiano, y esa sola palabra entrañará magia, fulgor, luz, sombra, o en últimas, lo imposible: “Melquíades terminó de plasmar en sus placas todo lo que era plasmable en Macondo, y abandonó el laboratorio de daguerrotipia a los delirios de José Arcadio Buendía, quien había resuelto utilizarlo para obtener la prueba científica de la existencia de Dios”. Macondianos fueron los hombres y sus delirios. Macondianos fueron la lluvia sin fin y el sol opaco. Macondiano fue dios.

Y macondianos fueron los García Márquez, todos, y el amor, por ejemplo, porque en los calurosos tiempos guajiros, aun antes de que surgiera Macondo, cuando los padres de Gabriel José de la Concordia se enamoraron, el amor era locura, delirio, fantasía, frenesí. Eran amores macondianos, amores atrevidos”
Fernando Araújo Vélez

Desde aquí todo mi ánimo y cariño para esos ‘aparentes imposibles’ que en muchos casos acaban convirtiéndose en ricas y plurales miradas sobre la realidad y espacios para el encuentro, el disfrute y la lectura.

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Cuando las librerías dibujan el territorio. Pero, lo dibujan todas, no sólo algunas

En fechas recientes los editores del grupo Contexto presentaron el Mapa de Librerías de Barcelona como continuación de la iniciativa que con anterioridad se realizó sobre Madrid.

En el mismo se recogen referencias de 122 establecimientos.

Algunos medios de comunicación se hicieron eco de la presentación y en las distintas crónicas se puede leer lo siguiente:

  • Una herramienta para descubrir la ciudad a través de sus librerías.
  • Un homenaje para ensalzar la labor de los libreros.
  • Una herramienta  eficaz para aquellos que quieran saber dónde encontrar una librería en la capital catalana (pensando en los editores)

Entrando en una dimensión más sociológica Enrique Redel reflexionaba sobre el hecho de cómo a través de la manera en la que están distribuidas las librerías, ofrece la estructura de una ciudad, “una panorámica de lo que pasa” en Barcelona.

En Estandarte y sin más explicación por lo menos en la noticia se puede leer:

Los responsables de Contexto decidieron incluir —también— las librerías de algunos centros comerciales, y excluir aquellas que se limitaran a vender segunda mano.

Curiosamente, cuando uno va a la página de Contexto se encuentra con el siguiente literal (las negritas son de un servidor):

Ya puedes encontrar el nuevo

MAPA DE LLIBRERIES DE BARCELONA

en todas las librerías de Barcelona.

Los matices son importantes. Sobre todo, en la medida en la que se pretende trazar una geografía del libro a través de las librerías y, se mantiene por un lado un discurso que se pretende abarcador e interpretador de todo el territorio, pero en el que se excluyen variables importantes como la segunda mano, el saldo y el libro de viejo que puede ser debido, desde una visión sectorial que no global a, por lo menos, una doble causa: no aporta valor económico e incluso nos puede restar ventas y puede mostrar algunos de los fracasos editoriales que han acabado en saldo.

Cada uno puede hacer los mapas que quiera, pero en la medida en que el mapa intenta desentrañarnos la realidad, debemos tener la honestidad de ser lo más claro posible con lo que presentamos y si se dice Todas, deben ser todas y no sólo algunas.

Porque esas que no están también merecen un homenaje, nos ayudan a descubrir la ciudad y nos ofrecen una panorámica de lo que pasa.

Tres recomendaciones finales:

Los libreros, ya lo ha dicho Patti Smith, que varias veces trabajó en librerías, mantienen la honestidad sobre lo que está pasando en la literatura en nuestros tiempos. Y también nos permiten un placer específico: manosear los libros. Son espacios que despiertan un comportamiento diferente, tranquilizante (espero) y la experiencia, por lo  menos en para mí, es casi terapéutica.

  • El Mapa de Llibreries de Catalunya, recientemente presentado, recoge 292 librerías en Barcelona. Tampoco recoge las de segunda mano. Cada vez es más frecuente ver en ‘librerías de nuevo’ espacios relacionados con la segunda mano o los saldos. Quizás sea un buen momento de repensar los mapeados sectoriales.
  • Imanol Zubero escribía en el número 29 de la Revista Texturas:

Sostiene Roberto Casati que, siendo verdad que los libros en papel ocupan
espacio, lo que puede contemplarse como un engorro, lo cierto es que «el
espacio es un buen medio de controlar la memoria». Y continúa: «Una buena biblioteca es como un diagrama; nos permite pensar, porque visualmente nos reenvía de una sola ojeada a la multitud de cosas leídas, liberando de ese modo a la mente de la necesidad de guardarlo todo en la memoria». ¿Podemos decir algo similar de las librerías? Si el espacio que ocupan los libros en un hogar es el mejor medio de controlar la memoria, tal vez también el espacio que ocupan las librerías en la trama urbana sea el mejor modo de controlar nuestra memoria colectiva, de construir ciudad de una determinada manera. (pag. 25)

Pero, el espacio que ocupan todas las librerías…