Marcial Pons, 70 años como librería independiente

Le leo hoy a Quique Pascual en Facebook:

Este año celebramos nuestro 70 aniversario. En 1948 Marcial Pons se establece, en Madrid, como librero independiente con la firme idea desarrollar un modelo de librería especializada.

Casualidad, por lo menos yo no lo sabía, aunque vaya usted a saber si M.O. se ha movido con su habitual discreción y sentido del tiempo, que en este número de Texturas aparezca la conversación que mantuvimos con Carlos Pascual.

En la misma se puede leer:

Más que nunca la librería tiene que ser atractiva y acogedora, traslucir una atmósfera de confianza que invite a romper las barreras del umbral. Ahí parecen recrearse muchas de las medidas de urgencia para remontar la crisis. Sin embargo, eso solo representa la punta del iceberg. De puertas para adentro es donde se debe afrontar el verdadero reto, de orden tanto estructural como reivindicativo. Porque el actual desafío, personal e intransferible, es que cada librero construya un perfil propio para su librería y que, además, lo defienda convencido de la causa. Esto implica potenciar los valores de lo individual en un marco de ensalzamiento colectivo de la profesión. Solo así podrá devolverse el prestigio social a las librerías, clave para una sana revitalización del sector.

Enrique Pascual escribió hace unos años en Fidelizar a través del oficio, leedlo entero, merece la pena:

Hay que tener claro qué librería queremos ser, distinguirnos del resto, que el público sepa que somos especiales (que no especializados obligatoriamente) por algo.

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20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 17. La pasión por el oficio

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

La pasión de todo librero por su oficio es como el valor en el ejército, se presupone. Nuestra actividad es, en muchos casos, monótona, porque los días pasan atendiendo tareas cotidianas que casi desempeñamos de manera autómata. Pero el error es caer en la monotonía, en colocar los libros, pasar el polvo, o atender a los clientes siempre de la misma forma, como el hábito cotidiano de afeitarnos o lavarnos los dientes. Los detalles son muy importantes, pues marcan la diferencia, y no se conseguirán si no se tiene pasión por las tareas propias de nuestro oficio. Crecer y mejorar todos los días supone un esfuerzo constante de mirar las cosas siempre desde ópticas distintas.

Cada día parece igual, pues las tareas esenciales se repiten pero, por otro lado, cada día es distinto pues entran clientes nuevos —o los de siempre pero con distinto humor—, recibimos nuevos libros, marcamos diferentes catálogos
de novedades, nos encontramos, en definitiva, con cientos de datos y estímulos diferentes que tenemos que estar preparados para absorber y que no lo lograremos si no somos apasionados de nuestro oficio. Yo disfruto de todos los días en la librería pues siempre afronto mi día como una sucesión de retos en los que debo mejorar mi anterior marca, como los atletas. Venderle un libro al cliente que nunca compra, conseguir que un cliente que ha manifestado una queja vuelva pronto y de buen humor, hacer que libros que parecen imposibles de vender, pero en los que crees firmemente se terminen vendiendo, sorprender a los clientes que lo saben todo con alguna novedad de la que no hayan tenido noticia, cambiar secciones de ubicación y conseguir que vendan más, hacer un escaparate que cause sensación son nuestros trabajos cotidianos pero planteados como retos. (Enrique Pascual; Fidelizar a través del oficio)

Las librerías en EDITA y Marcial Pons, una feria del libro todos los días

Carmen R. Santos escribía hace unos días en ABC:

Las librerías son las permanentes «ferias» del libro, lugares cálidos y acogedores, espacios donde se atesora una sabiduría de siglos. Como ocurre en Marcial Pons, un insustituible referente en el ámbito de las librerías especializadas.

Marcial Pons, lleva ya casi 70 años entre nosotros. Personalmente he podido disfrutar del conocimiento y saber de Carlos Pascual, Luis Domínguez y Quique Pascual amén de sentirme siempre acogido en sus librerías.

Y cómo ve Luis la librería. Él mismo nos lo dice:

«Las librerías han de ser puntos de encuentro, de intercambio de opiniones, de debate de ideas, abierto y plural. No es una cafetería, con todo mi respeto a quienes hayan optado por esa línea, que nosotros nunca nos hemos planteado… Una librería no es únicamente un bosque de libros».

La reflexión sobre la librería y su futuro también ha tenido su hueco en el Foro Edita recientemente celebrado en Barcelona.

James Daunt, responsable del reflotamiento de la cadena Waterstones, deja también algunas reflexiones sugerentes. En su momento, hace algo más de un año, ya recogimos otras.

  • Lo que determinará la calidad de las librerías será la personalidad del librero. Carlo Feltrinelli ya lo había dicho: Cada librería tendrá su propia historia, ligada a la personalidad del librero que la dirige. (Senior Service; Tusquets; pag. 249)
  • Evitar la tendencia de todas las grandes cadenas de controlarlo todo, estandarizar, despersonalizar. En la ropa eso funciona, en las librerías, no. Desde el lado más personal Carlos Pascual vino también a expresar lo mismo cuando escribió Una librería no es más que una idea en el tiempo. El texto sigue…una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero. (en Memoria de la librería; Carlos Pascual, Paco Puche & Antonio Rivero; Trama editorial, pag. 26).
  • Las mejores librerías han de ser lugares donde los autores se encuentren con los lectores, donde se lea libros a los niños… El sentido de la librería es este vínculo con la comunidad.
  • Somos vendedores de libros físicos en librerías físicas. Allí es donde el librero tiene valor.
  • Las librerías independientes que tienen aquí, si no tuviesen el precio fijo, desaparecerían. Se eliminarían esos nodos de la vida cultural local.

Y ¿cómo ve el futuro Teresa Cremisi?

“Las más pequeñas o de una o dos personas no creo que puedan resistir; me parece que el futuro está en las que estén muy bien estructuradas, con una rotación de títulos inteligente, bien ordenadas con muchas secciones y un personal muy competente… Ahí puede estar la salvación: el director de una librería ha de tener un punto artesanal porque si sabe muy bien cuál es su público, sabrá qué puede querer…

Quizás junto a la filosofía de James Daunt, el tamaño para llevarla a la práctica sí importe.

 

Por qué los editores abren sus propias librerías

Escribí por aquí en marzo de 2014:

no es de extrañar que desde determinadas lógicas de mercado los editores independientes políticos también quieran hacer política independiente librera desde su librería. O, por lo menos intentarlo.

En julio, hace dos meses, me hice eco de algunas editoriales que abren librería.

No es un fenómeno exclusivo de España. En Estados Unidos también parece que se da, o, por venirmos más cerca y no cruzar el charco, en Polonia.

Me llama quizás la atención que el fenómeno esté tomando forma y concretándose entre aquellos que podríamos llamar ‘editores independientes’, aunque también algunos de los grandes hacen sus pinitos con estructuras y propuesta especiales a ‘modo de laboratorio‘ o con una línea clara de actuación como, al parecer, es el caso de Amazon.

Estamos pues, al parecer, lejos de los funerales libreros que algunos agoreros señalaban.

Es cierto que el fenómeno no es nuevo y de siempre han existido estas sugerentes figuras de mestizaje. Marcial Pons con más solera o Joker serían dos claros ejemplos

¿Los motivos? Supongo que muchos y variados. Ahí van un ramillete de posibilidades por las que se da este fenómeno abierto a nuevas incorporaciones y a la corrección e incluso supresión de alguna de las propuestas.

  • Considerar que hay fondos que no tienen la ‘debida presencia’ en las librerías.
  • El valor cada vez mayor que va tomando la presencia física como elemento de relevancia social. Estar en la red cuesta poco, lo palpable supone una mayor apuesta.
  • La oficina abierta casi como espacio de conversación y trabajo compartido y accesible.
  • Respuesta a la sensación de carencia de algunos títulos, no necesariamente coincidentes con el fondo propio, en la red librera.
  • Mayores márgenes de venta.
  • La necesidad de tener el pálpito de primera mano con el público y/o de poder encontrar desde la calle otro tipo de sinergias y actividades con otros sectores de la cultura.
  • Mayor incardinación (glocalización) de la marca…

Seguro en cualquier caso que todas ellas, como el resto de librerías y de establecimientos culturales están encantados con las nuevas medidas de supresión del IBI que como cantos de sirena empiezan a oírse por Valencia o Barcelona.

Creo que en este tipo de medidas conviene hilar fino fino de verdad. Por un lado, saber cuál es el impacto real de las mismas y, por otro, quizás más importante, tener una justificación, por el lado de la excepcionalidad o de la diferencia de valor, que no deje lugar a dudas, que yo las tengo si es ‘pan para todos’, del sentido de la medida.

 

Más librerías con sello de calidad que no aparecen en el mapa

Sin títuloCálamo (Zaragoza),  Quorum (Cádiz), Ecobook , Polifemo,  Kirikú y la bruja, Antonio Machado,  Marcial Pons (Madrid), El Bosque de la maga Colibrí (Gijón), Gil (Santander) y Canaima (Las Palmas de Gran Canaria) han pasado en fechas recientes a formar parte del club de las Librerías de calidad.

A quien lleve la página web correspondiente habría que negarle el sello de calidad porque ni siquiera se toma la molestia de tenerla actualizada y hacer que las librerías con el sello ocupen su lugar en el mapa.

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Historia de la edición en España

Nos hemos hecho ya eco por aquí de la espléndida obra editada este año por Marcial Pons.

José Antonio Millán ha escrito recientemente Babelia:

La primera buena noticia sobre esta obra es, por supuesto, su mera existencia. Que en esta época de edición institucional mortecina y editoriales comerciales entregadas a la búsqueda del beneficio inmediato se pueda publicar impecablemente un volumen erudito de mil páginas en papel biblia, es toda una hazaña. Muy significativo también es que la haya editado una empresa familiar, que empezó como librería especializada en Derecho y Humanidades y luego se convirtió en editorial. Sí: el conocimiento directo del público ha sido —y sigue siendo— la clave del complejo negocio del libro.

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La 74 Feria del libro de Madrid ya casi a la vuelta de la esquina

Estamos a 12 días vista del inicio de la Feria del libro de Madrid. El 29 de mayo será el pistoletazo de salida.

El excelente libro sobre Historia de la edición publicado por Marcial Pons permite echar la vista atrás y tomar un poco de perspectiva para darnos cuenta que hay muchas situaciones que vienen ya de hace unos añitos y que ahí parecen, con sus matices y requiebros, seguir estando estancadas.

No tengo ninguna intención de polemizar sobre ellas. Sí creo que es interesante constatar que hay ‘polvos y lodos’ históricos.

Situémonos hace 50 años o ahora….

DSC_0001Claro que si modificamos el punto de vista y pensamos todos en los lectores quizás algo cambiaría porque como deja entrever Guillermo Schavelzon con inteligencia Vender más libros no significa crear lectores.