Escapada

Un pequeño paréntesis.
Día y medio.
Una escapada intergeneracional.
Tiempo para mostrar espacios de antaño.
Para traer de nuevo al hoy vivencias de ayer
que siempre están y quedan.
Tiempo para
callejear
mirar
picar
conversar
compartir.

El viernes a la tarde estaremos de vuelta.

Solamente dos legados duraderos podemos aspirar a dejar a nuestros hijos: uno, raices; el otro, alas. (Hodding Carter) en (Ventura Ruperti y Jordi Nadal; Meditando el Management, Gestión 2000, pag. 17)

Todo recuerdo es el presente (Novalis en Riszard Kapuscinski; Viajes con Heródoto; pag. 7)

Escritura, pérdida y olvido

Ante una época en la que por un lado pretendemos plantear la posibilidad aparente de acceso al conocimiento universal porque decimos, afirmamos que todo puede ser guardado y estar a nuestra disposición de manera permanente me llaman la atención unas palabras de Roger Chartier en un librito, por el tamaño del soporte papel, publicado por el Círculo de Bellas Artes hace un par de años en donde dice:

“La escritura se utilizó para conjurar la obsesión de la pérdida….Paradójicamente, el pleno éxito del que gozaba propiciaba otro peligro: el de una proliferación textual incontrolable, un discurso sin orden ni límites. El exceso de escritos, que multiplica los textos inútiles y sofoca el pensamiento bajo la acumulación de discursos, se percibió como un peligro tan importante como el fenómeno contrario. Así, a pesar de los temores que despertaba, la acción de borrar era tan necesaria para la escritura como olvidar lo es para la memoria”.

Quizás ese afán de conocimiento universal y de mantener aparentemente todo en la memoria nos acabe volviendo locos si es que no lo estamos ya.

El mundo sigue siendo un pañuelo

lleno a veces de alegrías y agradables sorpresas.

Es posible que me vea con Juliana el miércoles en Madrid. La desubicación mutua permite el encuentro. ¡Qué ilusión!

En una comida en la que aterrizo casi a última hora me encuentro con un familiar de una mujer con la que compartí grandes e intensos momentos en tiempos más jóvenes en trabajos de tiempo libre. Murió trágicamente, pero hoy el recuerdo ha sido afable, amable y tranquilo. La coincidencia ha sido una gran sorpresa.

Memoria. Ryszard Kapuscinski. La frase

Sin la memoria no se puede vivir, ella eleva al hombre por encima del mundo animal, constituye la forma de su alma y, al mismo tiempo, es tan engañosa, tan inasible, tan traicionera. Ésta es la causa de que el hombre se muestre tan inseguro de sí mismo. Un momento, aquello sucedió…Venga, haz memoria ¿cuándo sucedió? Fue aquel… Venga, haz memoria, ¿quién fue? No sabemos, y detrás de ese “no sabemos” se extiende el territorio del desconocimiento; es decir, el de la no existencia.( Ryszard Kapuscinski; Viajes con Heródoto ; pag.90)