Solidaridad anónima. Mila esker Anjel Lertxundi!

Domingo a la mañana en medio de unos días que me-nos obligan a vivir a otros ritmos, pendientes de los mayores, saltando un poco de sorpresa en sorpresa, con noticias a ratos que no esperamos y que hacen cambiar el sino de los días venideros.

Estoy leyendo con tranquilidad el periódico El Correo y me encuentro con el artículo de Anjel Lertxundi que lleva por título Solidaridad anónima. El artículo, como él mismo señala, es el epílogo de Zu ( en castellano), un libro que también me (nos) acompañó en otro momento duro e intenso vitalmente.

Ahora, hoy, me encuentro con este bello y profundo epílogo, que como he sentido en otras ocasiones llega como la lectura precisa para un momento vital concreto.

Si podéis haceros con el artículo, reflexión sobre una profunda, por vivida con sentido, experiencia vital y un reconocimiento, de ahí la solidaridad anónima, del papel que todos los ciudadanos y nuestros impuestos juegan a la hora de hacer frente en momentos de enfermedad al cuidado y cura, si es posible, de la misma.

Os dejo aquí dos citas del mismo…

“La voluntad de vivir -la frontera que, como tantos otros enfermos, ella había marcado entre la vida y la muerte- se sobreponía a las dificultades, y el sentido más profundo de nuestro ser en el mundo se convirtió en algo práctico, urgente y solidario, totalmente ajeno a las elucubraciones retóricas a las que somos proclives cuando nada nos va en ello. Y hablábamos sin tapujos sobre la enfermedad y el final. No estábamos solos”.

Petrarca en un verso muy citado pero mal comprendido, decía que una bella muerte honra toda una vida (un bel morir tutta una vita onora), y ciertamente, todos soñamos con una hermosa muerte, sosegada y breve, sin dolor, pero es la belleza atesorada en lo vivido, tanto en la salud como en la enfermedad, lo que puede dar sentido a nuestro paso por el mundo y la propia muerte.”

Mila esker Anjel!

Pender de un hilo

La vida es también frágil.

Pasa uno un rato de la tarde escuchando las sugerentes reflexiones sobre la vida y la literatura de Luisa Etxenike, César Coca y Pedro Ugarte con motivo de la última novela, Absoluta presencia y al poco de salir del acto, mientras tomo un vino y charlo me entero que de nuevo la vida de L cuelga de un fino hilo…

Nadie parece todavía explicarse cómo es capaz de aferrarse en su debilidad a algo al mismo tiempo tan débil y seguir tejiendo vida…

Este hecho, como ayer se hablaba, para nada cambia la cotidianidad vital del resto de la humanidad, de la mayoría de los otros.

Quizás madurar es aceptar también la irrelevancia vital para casi todos…

Espero que por ahora el hilo no se rompa…

Ya ves lo ingenuos que somos. Tendemos a creer que los asuntos propios, los verdaderos, son acontecimientos de relevancia mundial. (Sandor Márai; La mujer justa; Salamandra, pag. 32)

El cuidado son los otros…

Dura tarea la de morir, cuando se ama tanto la vida. (Simone de Beauvoir; Una muerte muy dulce; Edhasa; pag. 113)

Antonio Rodríguez de las Heras, escribe casi al final de su artículo de hoy, Papel mojado, lo siguiente:

Así que la mejor forma de preservar la palabra de esta persecución fue hacerla tan intangible e invisible como la memoria, es decir, que reposara no sobre el papel, por protegido que estuviera con unas cubiertas, y en un lugar oculto, sino en la red de neuronas de los cerebros de los hombres libro.

 

Al final, menos el otro, el tú que nos hace yo y sin el cual el yo no existe que diría Buber, todo lo demás son mediaciones que seguirán mutando.

En lo fundamental de la vida, que es la falta o el dolor sobre la misma o el dolor que nos producen sus condiciones bloqueadoras de una vida plena, es el tú, los tús o unos otros que no todos, los que nos cuidan y a quienes cuidamos, con quienes intentamos preservarnos.

Escribo esto conmovido por muertes cercanas, por dolores vitales de amigos que hacen que el centro se vuelva a resituar.

Ella nunca pregonaría. “¡qué feliz soy!”. Es mucho más enigmática y mucho más clara que eso: sabe hacer felices a los otros. ¿Quién puede lo segundo sin lo primero? (Ángeles Mastretta; El cielo de los leones; pag. 227)

http://www.bez.es/908946449/Papel-mojado.html

De niña a mujer

¡Quién te lo iba a decir!

A veces la vida viene rápida para acercarse con velocidad a la muerte. Es un kit inseparable.

Me atrevería a decirte que mejor.

Mejor también poder estar cerca, vivirla o malvivirla, pero poder palparla para que luego no queden por ahí colgando historias raras.

Estar, sufrir y llorar con los tuyos.

Acompañarse y despedir.

Para que al final, qué bien lo expresabas, puedas decir y sentir

¡Qué alivio más triste!

Ya lo sabes.

Has crecido mucho de pronto y, aún así, lo que te queda. 😉

Quizás hayas aprendido que

cuando una persona ha consumido su tiempo, se va. (Magda Szabó; La Puerta; Mondadori; pag. 123)

Abrazos

Un tiempo para cada cosa

Ayer despedimos al padre de B.

Me trae recuerdos de lo vivido hace unos meses.

Al inicio de la celebración B. nos contaba con cariño el perfil de su padre y lo que de él queda en sus hijos y en su ambiente cercano.

Se escogió como una de las lecturas un texto del Eclesiastés:

3:1 Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa
bajo el sol:
3:2 un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
3:3 un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
3:4 un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
3:5 un tiempo para arrojar piedras
y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse;
3:6 un tiempo para buscar
y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
3:7 un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
3:8 un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra
y un tiempo de paz.

Quizás cuando nos encontramos con el fin del tiempo de una persona vuelve a ser un buen momento para replantearnos nuestro propio tiempo y lo que en e´le vamos haciendo o dejando que pase.

La lectura y la vida

¿Casualidades de la vida?

Emili Teixidor falleció el martes pasado.

Mientras tanto en mis lecturas pendientes asomó La lectura y la vida y me encontré al empezarlo en su primera página como si de un homenaje se tratara con el siguiente texto:

Pero los libros son mucho más que nuestra memoria.
Gracias a los libros podemos hablar con los muertos,
porque los escritores y sabios que escribieron libros hace años,
hace siglos, cuando aún no se había inventado el papel
y los escribas escribían en tabillas de arcilla húmeda,
y después en pieles preparadas de cordero y hojas de plantas, los papiros,
grabaron su voz en estos materiales,
y más tarde los copistas la copiaron en libros de papel,
y ahora, hoy, podemos ir a las bibliotecas
y leer lo que nos dejaron escrito, lo que nos dijeron,
su voz se ha transformado en palabras escritas
que el tiempo no borra y aún podemos hablar con ellos. (pag. 9-10)

Y aquí ando yo desde hace unos días hablando con Emili

Inspirar amor

Joubert: El fin de la vida es amargo. Menos de un año después de escribir esas palabras, a los sesenta y un años, edad que en 1815 debía de parecer mucho más avanzada de lo que hoy se considera, anotó una formulación distinta sobre el fin de la vida que invita a mayor reflexión: hay que morir inspirando amor (si se puede). Te conmueve esa frase, sobre todo las palabras entre paréntesis, que a tu modo de ver muestran una gran sensibilidad de espíritu, adquirida con gran esfuerzo, sobre lo difícil que resulta inspirar amor, en particular para alguien que está en la vejez, que se está sumiendo en la decrepitud y se encuentra al cuidado de otros. Si se puede. Probablemente no exista mayor logro humano que merecer amor al final. (Paul Auster; Diario de invierno; pag. 228)

Los recuerdos están todavía recientes y frescos. La muerte de una persona cercana genera extrañeza en nosotros mismos.

Todos somos extraños para nosotros mismos, y si tenemos alguna sensación de quiénes somos, es sólo porque vivimos dentro de la mirada de los demás. (pag. 175)

Una de esas miradas se ha ido y no volverá. Habrá otras miradas, pero serán distintas. Tendrán otros puntos de vista sobre nosotros mismos y sobre la vida.

Y en el rum-rum del que muere y del otro queda ese inspirar (2. tr. Infundir o hacer nacer en el ánimo o la mente afectos, ideas, designios,…) amor o haberlo inspirado.

¿Qué acabaremos inspirado cada uno de nosotros hacia los otros que nos sacan de nuestra propia extrañeza?

Adiós

La vitalidad recupera y reanima. Los muertos quedan enterrados. Las pérdidas perdidas quedan. (Fernando Pessoa; Libro del desasosiego; pag. 299)

adiós.

(De a Dios).

1. interj. U. para despedirse.

Fue un hombre fuerte.

Se tuvo que curtir desde pequeño en el trabajo. No pudo estudiar y la vida vivida le fue formando.

Un carácter duro de corazón algodonoso.

Unos prontos de los que era el primero en arrepentirse.

Sin dobleces.

Siempre a la cara. ¡Lo digo yo y punto!

Luego siempre quedaban los suspensivos… que se iban poniendo y el paretón de manos final.

Sufrió al final, desde su orgullo, por él y por ver sufrir a los demás.

Se fue al final tranquilo acorde con cómo debería estar su cociencia por los años en los que le he conocido y convivido con él.

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¿Esperanza?

Afuera, la atmósfera es gris, casi blanca, no se ve el sol. Te preguntas ¿cuán mañanas quedan? Se ha cerrado una puerta. Otra se ha abierto. Has entrado en el invierno de tu vida. (Paul Auster)

De todos modos conservaba una especie de esperanza, al contrario que él. La esperanza es un instinto que tan sólo el razonamiento humano puede matar (Grahan Greene; El poder y la gloria; pag. 215)

Es un error muy corriente creer ques si los ojos no expresan nada el pesar no existe. (Grahan Greene; El poder y la gloria; pag. 228)

Después de todo, ¿por qué esperar que Dios castigara al inocente alargando su vida? (Grahan Greene; El poder y la gloria; pag. 233)

El miedo y la muerte no son las cosas peores. A veces es un error continuar viviendo. (Grahan Greene; El poder y la gloria; pag. 252)

Me decía hace pocos días una persona que supera los 80 con la mente todavía despejada: Cada vez nos cuentan y engañan diciendo que aumenta la esperanza de vida, pero ¿se para a pensar alguien cuánta más vida sin esperanza produce este hecho?

Agonía

Dice la RAE

     1. f. Angustia y congoja del moribundo; estado que precede a la muerte.

2. f. Pena o aflicción extremada.

A veces las palabras definen, o describen bien las situaciones.

No está de más, para quien proviene de una tradición cristiana, que toque en estas fechas, pero queda todo el calvario que se sabe desde cuándo viene, pero no cuándo termina.

Nada cambia en determinados momentos, quizás los más intensos vitalmente, el estar junto-con la otra persona y la mirada, en esta ocasión, de ojos implorantes de aquel que quiere ya morir, pero no puede.

Tengo miedo de morir de ese modo. La sombra de la muerte va invadiendo despacio, muy despacio, el territorio de la vida y, antes de que te des cuenta, todo está oscuro y no se ve nada, y la gente que te rodea piensa que estás más muerta que viva… Es eso. Yo eso no lo quiero. No podría soportarlo. (Haruki Murakami; Tokio blues; pag. 108)

Palabras dactilares

Ayer disfruté en la presentación del libro de Paco Taboaba Palabras dactilares.

Una antigua compañera de carrera propició el reencuentro ya hace un par de años y poniendo muchos un poco de nuestra parte posibilitamos el que ayer unas cuarenta personas nos juntáramos para disfrutar de la presentación y del libro que me había hecho llegar a finales del año.

Descansaba el mismo en casa hasta ayer cuando volví by lo fui abriendo al azar.

Con la poesía no sabemos a menudo qué nos vamos a encontrar.

Ya venía ronroneando una frase que voló en la presentación ‘A veces una carencia acaba llenando tu vida’.

Así que al llegar lo abrí y me encontre con..

Los días me resultan enormes,

inabarcables,

llegar a mañana imposible.

Vivo como un animal asustado

esperando la llegada

del momento siguiente.

Y hoy, mientras desayuno me encuentro con

LA VIDA

vacía el fuelle

y, con el último aliento,

toca la gaita

la muerte

Y me acuerdo del padre de A. que murió ayer.

¿Cómo somos?

Inicio el año terminando la lectura del segundo volumen de los Diarios de Iñaki Uriarte.

Os dejo aquí algunas de las ‘píldoras’ que aparecen en este segundo volumen y que de alguna manera me han tocado.

– “Somos como nos ven los demás”. No creo que nadie esté de acuerdo. Y menos yo, porque la mayor parte del tiempo no me ven el pelo. (pag. 174)

– Hay rostros con un fondo de tristeza que son como una prueba viviente de que la felicidad existe y de que la conocieron. (pag. 25)

– Mejor. Ha sido lo mejor para todo el mundo. Ya tenía muchos años. Lo que venía iba a ser peor. Mejor. Así ha sido mejor.

Es lo que más oigo últimamente cuando se muere alguien. La gente vive ahora demasdiado tiempo. No creo que la medicina deba sentirse muy orgullosa por ello. “por fin, por fin”, será tal vez  lo que oigamos en los funerales dentro de algunos años. (pag. 52)

– Para asustarme de mi ignorancia no tengo más que echar un vistazo a mi biblioteca. Miles de libros leídos de los que no recuerdo nada.

Pero continúo comprando y leyendo. Debe ser algo como eso tan criticado de “el sexo por el sexo”. (pag. 52)

– Lo que tenemos ahí dentro es un hervidero de pequeñas ideas luchando entre ellas. A veces se acoplan unas a otras, a veces se enfrentan ferozmente. Nunca logran un todo confortable en el que instalarse. Y si lo hacen, el resultado es la cabeza de un fanático. (pag. 64)

– Me gusta, como a todos, que me admiren, pero prefieron que me quieran. (pag. 124)

Conocido, desconocido….

Me acerco de nuevo al Libro del desasosiego de Fernando Pessoa.

El librívoro ya andará pensando que escribo poco propio y ‘copio’ mucho, pero uno cree que no siempre es necesario repensar o reescribir lo que ya está bien dicho, reflexionado y escrito, sino que merece más la pena y de manera modesta ponerlo en valor.

Así que tras leerlo me quedo dando vueltas a la cabeza pensando en la relatividad, los preconceptos y la necesidad que tenego de nombrar el mundo aún reconociendo que en muchas ocasiones estaré equivocado o, quizás, mal enfocado.

Damos generalmente a nuestras ideas de lo desconocido el color de nuestras nociones de lo conocido: si llamamos a la muerte un sueño es porque por fuera se parece a un sueño; si llamamos a la muerte una nueva vida, es porque parece algo diferente a la vida. Con pequeños malentendidos con la realidad construimos las creencias y las esperanzas, y vivimos de las cortezas a las que llamamos panes como los niños pobres que juegan a ser felices.

Pero así es toda la vida; así es, al menos, aquel sistema de vida particular a lo que comúnmente llamamos civilización. La civilización consiste en dar a una cosa un nombre que no le corresponde, y después soñar sobre el resultado. Y realmente el nombre falso y el sueño verdadero crean una  nueva realidad. El objeto se hace realmente otro, porque lo hicimos otro. Manufacturamos realidades… (pag. 82)

Adeu Marc

La enfermedad se lo llevó al final.

Hoy el tanatorio de Castelló era un mar de lágrimas y caras compungidas y doloridas.

Que alguien se nos vaya de nuestra vida a los 15 años es duro, muy duro-

Así le despedía hoy Lluis Meseguer en El Levante:

Marc Montañés Ramos, ciutadà de Castelló amb catorze anys de treball i de joc, habita des d’ahir la geografia infinita que volia definir el poeta Bernat Artola amb el seu ex libris: Damunt de la mort, la vida.

I resulta, ara i potser sempre, que de la victòria decisiva i eterna de la vida, de la voluntat de viure, procedeix la consciència del gran dolor: allò que importa de Marc, i d’Anna, i de Xipell, i de Mercè -l’equip familiar reconegut per la irradiació de la qualitat i el talent de les seues activitats des de Santa Clara, a l’ombra del Campanar de la ciutat- és, sense discussió, la vida, la creativitat, el caràcter i les ganes de compartir la vida com un camí solidari, dur i apassionant.

Per tant, si catorze anys de Marc havien donat tants fruits atractius i tants resultats quotidians, tanta solidaritat intel·lectual i tanta amistat sensible: quins projectes, i quines notícies, no calia esperar d’ell des d’ara fins a sempre Però si superava ja a tennis a la victoriosa esquerra del gran jugador Xipell! Si les xarxes socials joves -l’altra ciutat- tremolen des de fa dies de desenes de preguntes sobre la seua salut! Són catorze anys que impliquen la seua ciutat que és la nostra, per les aules del Col·legi Herrero i de l’Institut Francesc Ribalta, i per l’aprenentatge no alié a una genètica del treball ben fet -i a les coques d’Onda i les anècdotes viatgeres de les àvies-, al mètode subtil i obert a la ciència i a l’esport, als deures per complir i als compromisos adoptats amb energia, i als detalls confidents del pensament i de la sensibilitat, que tants joves companys, i tantes amigues, se sap que d’ell han conegut i atresoren.

És notícia que les recents festes de la Magdalena van representar una nova fase d’autonomia i de desbocament per a tanta energia crítica, cívica, sàvia i solidària. I serà notícia la setmana que ve el campament itinerant de les terres de Llucena, i el compromís -i la memòria del compromís- de Marc amb la seua generació: caminar la terra, construir-la, compartir-la. Serà en tal paisatge -la seua generació, potser cantant en les nits de muntanya l’adéu lleial de Red River Valley- quan, per recitar-li un poema que faltaven pocs anys per a sorprendre’l en les aules del Ribalta -o de la Jaume I, o del Fòrum Babel, o del viatge de la vida per aquest divertit i complicat país, o per Europa-, li ha d’arribar la veu de la ciutat de Castelló, o de les nits compartides al jardí de les tertúlies de Benicàssim, que no tindran fi ni descans, amb paraules d’un poeta català, Carles Riba, amb arrels familiars a la Tortosa dels Xipell. Foren escrites com una elegia per al temple de Súnion, al sud de l’Atenes clàssica i democràtica, però valen per a qualsevol nit estelada del Mediterrani:

“T’evocaré de lluny amb un crit d’alegria,
tu i el teu sol lleial, rei de la mar i del vent”.

Encara que no hi haja realment consol possible, parlaran sempre amb precisió també de la jove estrella que duu el nom de Marc Montañés Ramos.

Con Xipell, Anna, Mercé y otros amigos de Castelló sólo nos ha quedado compartir lágrimas y emociones.

Arene

A veces los medios de comunicación me provocan sacudidas emocionales.
Hoy me ha ocurrido al abrir las páginas del periódico y encontrarme con el fallecimiento de Arene.
Conozco de hace muchos años a Néstor y Arantza. Hace tiempo que no nos vemos, pero he seguido en la distancia su historia y la de sus hijos.
Creo conocer también por vivido lo que supone en un ambiente familiar el enfrentarse y afrontar la vida con una ‘enfermedad rara’ que por rara se convierte en marginal para el sistema y en ocasiones, quizás esta vez no, para parte del círculo que te rodea.
Creo saber y sentir lo que supone de dolor sostenido en la vida el estar acompañado de una situación de este calado.
Me ha dejado la noticia tocado. Dando de nuevo vueltas sobre lo que es importante en la vida, qué merece la pena, hacia dónde dirigimos muestras miras y esfuerzos en lo personal y en lo político.
Me ha dejado dolorido y trsite.
En medio de todo ello me quedo con las palabras de Néstor:
«Te hemos disfrutado con locura porque Kepa nos enseñó que había un final a corto plazo y había que abrazarte con locura», le dedicó Néstor a la pequeña ‘Txoritxu’. Inar, su tercer hijo, de ocho meses, está sano y «será el que recoja la cosecha que Kepa y tú habéis sembrado»

Ocaso

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Sabemos cuándo termina la vida del día.
Horas fijas, finitas que van pasando, cayendo, una tras otra.
Va bajando la luz, apagándose poco a poco hasta que al final todo es negro para descansar y volver a empezar.
No sabemos cuándo termina nuestra vida.
Sus horas y días sí son finitios, van también cayendo, pasando uno tras otro, pero nunca sabemos cuándo se va a producir el corte de luz. Vivimos siempre con el sueño de que algún día lejano llegará.
Todo cambia en cualquier caso cuando aparece el corte de luz repentino o cuando ya nos ponen fecha tope de apagón.
Quizás en este segundo caso la vida en lo que queda vuelve a nacer a empezar de nuevo como si ahora supiéramos ya el ritmo y el tiempo que tenemos para aprovechar. En otros puede que la sola noticia del final nos provoque el apagón repentino.

Carlos Álvarez-Ude

Me enteré de la noticia el viernes a la tarde tras una agradable comida en Vitoria.

Una llamada a Manuel la confirmó. Graciás a él, editor de su último libro Los mares detenidos, le conocí y pude disfrutar, queizás no en suficientes momentos de su conversación, opinión y puntos de vista.

Tenía pendiente de recoger aquí un texto de otros poeta, Kepa Murua, y quizás éste sea el mejor momento.

Con las palabras pasan cosas. Las palabras nos sitúan en el mundo real e imaginario, nos dicen cómo somos y qué pensamos. Nos señalan un camino al conocimiento y a la interpretación de lo que nos rodea. Las palabras situán la conversación entre las personas, los objetos adquieren relevancia cuando los nombramos, pero siendo un reflejo de lo que sentimos y decimos pueden huir de nuestro vocabulario si intentamos forzarlas. Pueden rebelarse si sólo buscamos un significado que no se corresponde con su representación primera. Pueden confundirnos si intentamos que signifiquen lo que identificamos con nuestras necesidades vitales y creativas. La palabra desgastada que pierde fuerza, la palabra traicionada que se usa cuando nos interesa, la palabra devuelta como es “memoria”, la palabra perdida, la palabra que parece que se olvida, la palabra “menosprecio” que designa el pulso de la vida o la palabra “vida” que busca el compromiso de unos sobre otros, las que escuchamos a menudo agotadas en su íntimo significado tanto como palabras que se repiten a menudo…Y me vienen a la memoria esas que no se repiten tanto, pero que también pertenecen a este mundo real y nada simbólico como “dolor”, “soledad”, “emoción”, “ternura” o “engaño”….

Los libros de la almohada

Los libros de la almohada

Lo recibo hoy. Año a año va llegando esta pequeña joya que Anaya saca por Navidad a modo y manera de regalo.

Quizás, el color negro era el augurio de la noticia recibida poco después. A los amigos también se les escapan los seres queridos de entre las manos.

Abro el libro y leo:
“Tal vez este jardín sólo exista a la sombra de nuestros
párpados bajos y nunca hayamos cesado, tú de levantar
el polvo en los campos de batalla, yo de contratar costales
de pimienta en lejanos mercados, pero cada vez que
entrecerramos los ojos en medio del estruendo y la
muchedumbre, nos está permitido retirarnos aquí,
vestidos con quimonos de sea, para considerar lo
que estamos viendo, y viviendo, sacar conclusiones,
contemplar desde lejos”.

(Italo Calvino, citado por Graciela Montes
en su conferencia “Retirados a la sombra
de nuestros párpados”)

Hoy, contemplemos, porque es lo único que nos queda.