Cuarta oleada del panel de hábitos culturales de Euskadi. Uso cultural de internet

En este cuarto panel de hábitos culturales que elabora el Observatorio Vasco de la cultura se vuelve a analizar la participación cultural y se presenta también, por primera vez, un análisis sobre el uso cultural de internet.

En relación a la participación ‘receptiva’, como usuario, el libro, la lectura, parece ser el contenido cultural con un comportamiento más constante e incluso ligeramente creciente.

En relación al uso cultural de internet, se ofrecen resultados acerca de:
1. El uso cultural que se hace de internet
2. Las actividades más habituales de participación cultural digital
3. El nivel del impacto negativo de las posibilidades que ofrece Internet para realizar distintas actividades
4. El nivel del impacto positivo de las posibilidades que ofrece Internet para realizar distintas actividades

Os dejo aquí un par de cuadros y las conclusiones, pero os invito a leer todo el informe.

— Si bien es habitual conceptualizar Internet como un apoyo a la realización de actividades presenciales como medio de información, o como un sustituto del medio físico, los datos han mostrado que, para las personas más interesadas culturalmente, Internet es sobre todo un medio de formación en intereses artísticos y culturales y de exploración de nuevos contenidos.
— Además, han mostrado que el impacto negativo del cambio digital ha sido importante e indudable para el sector audiovisual, musical y del libro.
— En cualquier caso, los datos también detectan que es una realidad que, a su vez, el cambio digital también ofrece oportunidades para reforzar las distintas prácticas.

La infancia como público cultural. Observatorio Vasco de la Cultura

Este informe se concibe como un paso más en la línea inaugurada con el estudio de “Aproximación a la relación de la cultura y la pobreza” (2016) del Observatorio Vasco de la Cultura.

En este caso se investiga la relación entre la infancia, como colectivo socialmente vulnerable, y la cultura. Las desigualdades sociales se reproducen a partir de las distintas realidades familiares. Es decir, la familia de origen de los niños y niñas establece puntos de partida y recursos distintos. Por ello, la participación cultural de la infancia también es desigual.

De esta forma, la promoción de la infancia como público cultural resulta un tema de relevancia significativa. Como públicos futuros, la cultura debe jugar sus cartas para favorecer el desarrollo de competencias y gustos culturales y que esto produzca resultados equitativos. Para ello, se ofrecen elementos de reflexión y claves de acción.

El informe ofrece primero un marco general compuesto por tres miradas:
_1. La infancia como fenómeno sociológico, que destaca las nuevas concepciones sociales sobre la infancia
_2. Los factores que inciden en la desigualdad familiar/infantil, con datos del País Vasco
_3. Los derechos de la infancia, viendo los cruces con los derechos culturales.

En segundo lugar, y en línea con la exposición del primer apartado, se ofrece una reflexión acerca de las consideraciones necesarias para entender a la infancia como público infantil.

Finalmente, para obtener una breve radiografía de la situación, se analiza la presencia del colectivo infantil en el ámbito cultural (especialmente en el IV Plan interinstitucional de apoyo a las familias de la comunidad autónoma de Euskadi 2018-2022), por un lado, y la posición de la cultura en los planes sobre infancia, por el otro.

Acceder al informe completo.

Modelos de políticas culturales. Observatorio Vasco de la Cultura

El Observatorio Vasco de la Cultura ha publicado un nuevo informe que aborda en esta ocasión los Modelos de políticas culturales.

En la presentación del mismo se señala:

En todo caso, lo que se puede afirmar es que detrás de cualquier acción pública existe una intencionalidad política sujeta a unos determinados objetivos y finalidades. Y de acuerdo a los distintos objetivos, pueden establecerse diversas tipologías de las políticas culturales.

Aunque los organismos internacionales como la UNESCO o la Unión Europea trazan las coordenadas que marcarán el rumbo de las grandes líneas y orientaciones, dando lugar a una cierta homogeneización de los elementos sustantivos de las políticas, las diferencias en su aplicación a través de los instrumentos de intervención, en las fórmulas de apoyo y en los recursos financieros destinados a la cultura dan lugar a modelos de gestión diversos. Éstos son el resultado de la respuesta de la política cultural a la tradición, la idiosincrasia y al contexto ideológico, económico y social de cada territorio.

El objetivo general del estudio consiste en analizar las políticas públicas culturales y las diversas fórmulas para implementarlas: a qué responden y cómo se materializan las diversas expresiones institucionales y los instrumentos que se aplican.

El informe se organiza en dos grandes capítulos. El primero, más teórico, se dedica a contextualizar las políticas culturales a partir de los distintos modelos, claves y dilemas de análisis. El segundo capítulo, más operativo, se dedica a describir las herramientas que se aplican para intervenir en cultura tanto desde el punto de vista estratégico como desde su gestión.

Acceder al informe completo.

Aquí os dejo 10 notas-citas del mismo:

  • Las estructuras organizacionales y de decisiones dejan entrever las decisiones relativas a los contenidos y las prioridades estratégicas.
  • La actuación pública en cultura tiene un importante acento político. Los límites entre la ideología y el terreno profesional son difusos. Una de las vías para delimitar esos espacios son los desarrollos normativos.
  • En España, la cultura es un ámbito caracterizado por la ambigüedad en cuanto a la delimitación de las actividades propias de cada nivel de la administración.
  • En el ámbito de la cultura, el análisis de los modelos de políticas públicas está condicionado por una serie de elementos clave ligados al desarrollo competencial de los distintos niveles administrativos, a las prioridades, a la toma de decisiones y a la financiación.
  • La cultura es un espacio de confluencia de intereses, objetivos y expectativas.Un marco en el que coexisten distintas dimensiones (intrínseca, extrínseca e institucional) y diversas lógicas (pública, sectorial y comunitaria). Así, las prioridades ponen el acento en una o varias de estas dimensiones con combinaciones de geometría variable.
  • La financiación es el espejo de las políticas culturales. Su componente más palpable por ser el que materializa las estrategias y los programas.
  • Es preciso puntualizar el interés creciente de las instituciones culturales por llevar a cabo políticas de públicos cada vez más incisivas y más ambiciosas. Conscientes de la importancia de ampliar, profundizar y enriquecer su relación con los públicos, existen iniciativas interesantes con planteamientos más transversales.
  • Las administraciones públicas han tomado conciencia de la importancia de apoyar la creación si se pretende crear un caldo de cultivo abierto y plural en el que las propuestas más experimentales y alejadas del mercado tengan su sitio. Los programas de fábricas de creación, las ayudas específicas destinadas a la creación, las residencias, la internacionalización de artistas, etc. reflejan esta sensibilidad.
  • Los nuevos sectores añadidos (industrias creativas) traen consigo nuevas necesidades que, aunque estuviesen también presentes en los sectores culturales, facilitan la toma de conciencia y la implicación por parte de departamentos distintos a los culturales, acostumbrados a manejar estas herramientas. Así, áreas como industria o promoción económica no sólo abren sus programas a los sectores culturales y creativos, sino que se implican junto a los departamentos culturales en la implantación de programas de apoyo de carácter transversal. Cabe esperar que esta tendencia anime también a los departamentos de hacienda a poner en marcha medidas que apoyen más a la cultura.
  • La tendencia a mirar las políticas desde perspectivas más transversales tiene eco en el terreno regulador. Empiezan a asomar leyes de derechos culturales, aparecen intentos de legislar cuestiones como el acceso a la cultura, se incorporan miradas sobre el valor público de la cultura. En realidad, es una vuelta a las cuestiones básicas, pero desde la experiencia del camino recorrido y con la convicción de que, aunque las políticas públicas tienen objetivos específicos (sectoriales, según la cadena de valor, etc.), es necesaria una visión de conjunto que permita equilibrarlas.

Sugerente, finalmente, el cuadro de aplicación de diversos instrumentos de intervención a la cadena de valor.

Tercera oleada del panel de hábitos culturales de Euskadi. Participación cultural

Se ha publicado la tercera oleada del Panel de hábitos culturales de Euskadi.
La anterior, publicada hace ahora un año aproximadamente, me pareció muy sugerente.

En este caso se centra la mirada en la participación

— La participación receptiva hace referencia al consumo cultural pasivo a partir de niveles de asistencia y frecuencia de realización de distintas actividades relativas. Así, se mide y se distingue la intensidad en cada una de ellas. Concretamente: lectura de libros y asistencia al cine, conciertos, espectáculos y exposiciones.
— La participación creativa se refiere específicamente a la realización, o no, de distintas prácticas artísticas a nivel amateur (Un total de 13 actividades como pintar, escribir, hacer videos,…). Así, en este caso, a diferencia del anterior, no se distingue según la intensidad de realización de cada una de ellas.
— La participación digital, por último, se capta solamente en su vertiente receptiva. Es decir, en el consumo o realización digital de distintas actividades (lectura, cine, exposiciones,… a través del medio digital). Para facilitar la lectura, aunque se hable de “participación digital” cuando se comenten los resultados, se estará hablando de “participación digital receptiva”.

Recojo aquí algunas de las interpretaciones de nuevo sugerentes:

  • Para la participación receptiva, tienen mayor relevancia los factores de convivencia con hijos (pasar a convivir con hijos disminuye el nivel de consumo), de acceso a un salario (pasar a la inactividad laboral), de importancia de la cultura (cuánto mayor peso tiene como componente de la identidad propia, mayor consumo) y, finalmente, la cuestión del tiempo libre (a mayor tiempo libre, mayor consumo).
  • En el caso de la participación creativa, el factor de la convivencia con hijos es especialmente importante, y toma también relevancia el aumento del nivel de estudios. Además, es destacable que en este caso tener otras aficiones parece incentivar la participación cultural.
  • Para la participación digital, destacan fuertemente dos factores: la reducción de tiempo libre (que favorece el consumo digital) y la adquisición de abonos. En relación a este último factor, todo apunta a que se trata del fenómeno de expansión de plataformas de contenido digital audiovisual.

Una nota al margen, la constatación del aumento de la participación digital correlacionada con la reducción del tiempo libre es abordada también y de manera amplia por Judy Wajcman en Esclavos del tiempo. Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital. Lectura que recomiendo.

El impacto de la cultura. Análisis de los modelos de estudio. Observatorio Vasco de la Cultura

No es la primera vez que hablo por aquí del Observatorio Vasco de la Cultura y de sus estudios e informes. Algunos de ellos me resultan especialmente sugerentes como, por ejemplo entre los recientes, el Panel de hábitos culturales.

El que traigo hoy aquí ha sido publicado recientemente. En el mismo se hace un repaso a los estudios relacionados con la posible medición del impacto económico y/o social de la cultura y se recogen algunas buenas prácticas de los mismos, pero sin olvidar, para poder situar cada cosa en su sitio, que la cultura tiene y desarrolla valores intrínsecos, instrumentales e institucionales y que quizás convenga no confundir ni cambiar prioridades. Por lo tanto, fijarse sólo en las externalidades algo cada vez más habitual puede llevarnos en algunos casos a perder la perspectiva y el sentido de lo que es realmente importante medir o medir en relación a…

Recojo algunas de las conclusiones planteadas en el informe:

A modo de síntesis, y para resaltar los elementos primordiales de las distintas herramientas planteadas, cabe destacar que:
› Los Estudios de Impacto Económico se utilizan para medir los efectos en la economía, en un área geográfica determinada, de una manifestación cultural
› El Análisis Coste-Beneficio ayuda a medir el bienestar social frente a una manifestación cultural, no sólo medir los costes y los beneficios económicos de la misma, sino también, los sociales.
› Los estudios que utilizan la metodología Social Return on Investment tiene el objetivo de medir el valor social de una política pública, para saber cuál será el retorno social de la inversión pública realizada.
› Finalmente, la metodología planteada por la ESSnet-Culture se centra en medir los Spillover de las Industrias Creativas, ver y analizar cuáles son los efectos secundarios de las industrias creativas, metodología que se podría extrapolar al análisis en otros contextos.

Cuando se usan este tipo de metodologías se debe tener en cuenta que aunque todas presentan beneficios y fortalezas metodológicas, también tienen ciertas limitaciones.

En relación a los estudios de impacto económico hay que considerar que es la metodología más utilizada, debido a su mayor consolidación; pero se debe ser riguroso al realizar la recogida y análisis de la información necesaria para evitar la inflación de los resultados que se obtengan. Para ello, hay que seguir las recomendaciones que se han ido remarcando a lo largo del uso de esta metodología, se destaca:
 Efectos directos: evitar sobredimensionamiento de los resultados. Separar el gasto realizado por la organización en el área geográfica de referencia y el realizado fuera de la misma, ya que el segundo no es un gasto directo, no repercute en el entorno de la manifestación cultural.
 Efectos indirectos: realizar una encuesta a los usuarios/as teniendo en cuenta los siguientes puntos.
– Evitar doble contabilización: no incluir los gastos contabilizados en las cuentas contables de la organización de la manifestación cultural. – Entrada neta en la economía local: discernir entre el público local y el no local. Sólo el gasto del público no local es el gasto que no se contabilizaría en la economía de referencia
de no celebrarse el evento cultural.
– Gasto imputable: determinar el motivo del viaje de los usuarios/as. Si los y las usuarias se desplazan al área geográfica de referencia independientemente del evento cultural su gasto estaría presente en la economía de referencia igualmente.
Análisis de estudios de impacto 2017
 Efectos inducidos: tener en cuenta los multiplicadores de la producción, renta y ocupación que más se aproximen al área de influencia de dicha manifestación cultural.
Finalmente, cuando se realizan EIE se deberían considerar como soporte y/o ayuda para la toma de decisiones políticas, como por ejemplo en el otorgamiento de futuras subvenciones, pero nunca debería ser un sustitutivo de dicha decisión política.

En cuanto a los análisis coste-beneficio también pueden ser un complemento en la toma de decisiones políticas, ya que pueden ayudar a ver el coste de la inversión pública frente al beneficio que reportará. Pero al mismo tiempo hay que ir más allá, ya que el bienestar social va más allá de la contabilización del mismo. En este sentido, cabría aportar una perspectiva cualitativa que permita valorar todos los resultados, de una forma más amplia, no sólo desde la contabilización económica de los beneficios sociales. Como en los EIE, estos estudios deberían ser un apoyo para la toma de decisiones políticas, no un substituto de las mismas.

A nivel de los estudios de retorno social, el informe se ha centrado en gran medida en los SROI. Esta metodología es útil para medir el retorno social de la inversión pública, pero al analizar los estudios de retorno social de forma global se destaca que en la mayoría de estudios se acaban proponiendo y desarrollando metodologías propias, de manera que se formulen metodologías mixtas que tengan en cuenta otros aspectos.

En este sentido, se confirma que queda camino por recorrer en la elaboración y consolidación de metodologías que midan el retorno social, pero que, al mismo tiempo, ya existen algunos estudios que empiezan a aportar posibles herramientas.

Euskadi. Estadística de las Artes y las Industrias Culturales 2015

El Observatorio Vasco de la Cultura sigue haciendo un interesante trabajo intentando, con los medios de los que se dispone, dar respuesta a sus objetivos:

 

  • Ordenar, validar y generar información sobre el ámbito cultural.
  • Estudiar la realidad cultural vasca, sus sectores y demandas sociales.
  • Analizar los aspectos generales, sectoriales y territoriales vinculados a la cultura en su sentido más amplio, así como, abordar la formulación y adecuación de las líneas correspondientes de I+D+i en el sistema cultural vasco.

Se presenta en esta ocasión la Estadística de las Artes y las Industrias Culturales, con información relativa al año 2015.

Como ya viene siendo una línea de trabajo asentada y quizás no excesivamente habitual, se invita con la propia presentación de la información y los datos a realizar análisis que vayan más allá de los ámbitos sectoriales para así ofrecer a los agentes culturales contextos de lectura más amplios y transversales y que invitan a ‘salir del ombliguismo’.

Así, por ejemplo, el informe Miradas ofrece una lectura de conjunto con intención de facilitar su interpretación y  aporta dos elementos que suman interés a los informes sectoriales: la visión de conjunto del sector cultural y las lecturas transversales. La principal novedad en esta edición se dirige a profundizar en dos temas que, hasta ahora, no estaban suficientemente cubiertos con la información que se recogía en el cuestionario: la presencia del euskera en la producción y programación, y la posición de las mujeres en el empleo.

En primer lugar, se presenta una caracterización general de la realidad de las artes y las industrias culturales a través del análisis de la dimensión sectorial, la titularidad y su distribución territorial.

En segundo lugar, se realiza una lectura transversal de los datos: las asimetrías en los sectores, la distinción entre cultura reproducible y cultura en vivo, la evolución de la actividad económica de los agentes, el peso del euskera en la actividad cultural, el grado de dependencia pública entre los agentes privados, el nivel de renovación e internacionalización y la presencia de las mujeres en el empleo.

Euskadi. Panel de hábitos culturales. Sugerente…

El Panel de Hábitos del Observatorio Vasco de la Cultura tiene por objeto profundizar en la comprensión de los hábitos culturales de la población. Un estudio de panel implica el seguimiento de una misma unidad muestral a lo largo del tiempo y permite observar circunstancias a nivel individual que ayuden a caracterizar patrones de cambio.

El capítulo de Resultados, algunos de los cuales me han parecido sugerentes, es el que da cuerpo el trabajo que se organiza en seis secciones, analizando los siguientes aspectos o fenómenos:

— Caracterización del consumo

— La percepción subjetiva del cambio de hábitos

— Las variables explicativas de la intensidad de consumo cultural, de su variedad y del consumo cultural digital

— Análisis de las motivaciones psicológicas para el consumo cultural — Tipología de consumidores culturales

— Variables explicativas en el consumo cultural en euskera (Se trata del bloque coyuntural de esta oleada)

Acceso al resumen del panel.

Acceso al informe completo de resultados.

A tener en cuenta:

  • A mayor edad se acude más veces a espectáculos de artes escénicas y a exposiciones, se lee menos y se va menos al cine.
  • Hay cierta asociación entre las personas más activas culturalmente y la percepción de que han mantenido o aumentado su consumo. Distintas variables como la intensidad de consumo o la importancia que dan a las actividades culturales muestran asociación con la autopercepción de mayor consumo cultural.
  • La posición socioeconómica resulta poco relevante para explicar la intensidad de consumo de las personas de la muestra. — La dimensión de prácticas y valores culturales es la más explicativa.

  •  Los resultados confirman una evidencia: la edad es un factor crucial para entender el consumo digital. Los más jóvenes son los que muestran un consumo cultural en formato digital mayor. Así como la diversidad del consumo no parece significativa para entender la intensidad de consumo digital, sí lo es la cantidad de consumo cultural considerada de forma general.
  • Las personas que más consumo cultural realizan, tienden a realizar un mayor consumo digital. Así, podría interpretarse que el consumo digital permite intensificar el consumo. Por otra parte, los resultados muestran también que tener otras aficiones se asocia positivamente con el consumo digital. Es decir, el hecho de tener otras aficiones, por lo menos en el caso de personas culturalmente activas como las que conforman la muestra, no disminuye el consumo cultural (no ha sido relevante en los anteriores modelos) sino que lo transforma dando lugar a un consumo digital.
  • La transición de las personas hacia la vida familiar implica un cambio en su consumo cultural. Las diferencias, además, muestran que se trata sobre todo de un cambio de tipo cualitativo (a qué actividades asiste) y no tanto cuantitativo (cuántas actividades se realizan).
  • La percepción de la actividad cultural como valor representa un empuje motivacional que guía de forma importante las actitudes de las personas inclinándolas hacia un mayor consumo cultural.
  • Particularmente sugerente por novedoso, por lo menos para mí, me ha parecido el análisis sobre las necesidades emocionales, sociales, simbólicas y culturales que pueden tender a cubrir distintos tipos de manifestaciones culturales (cine, concierto, espectáculos, exposiciones, bibliotecas) (pag. 16)