Bilbao-Pagasarri-Santa Lucía-Llodio

Ayer me quité la espinita con este pequeño logro personal.

Lo veía preparando ya desde hace un tiempo y con algunos pruebas previas.

Y ayer en la mejor compañía pasito a pasito nos plantamos en Llodio.

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El gusto, además, de encontrarme en el camino con conocidos a los que aprecio.

El día maravilloso que hizo.

La satisfacción de que, a veces, el que la sigue la consigue.

Y, la vida sigue, pero con un gustirrinín particular de fondo y disfrutando cada vez más de los momentos cotidianos.

 

 

Pagasarri

Ceñudo Pagasarri, viejo amigo
de la tristeza de mis mocedades,
tu soledad amparó mis soledades
con su rasa verdura como abrigo.

(Miguel Unamuno)

Lo venía deseando desde hace unos años. Era un autolímite que me había puesto por motivos de salud y la sensación, en un momento concreto,  de no ser capaz de subirlo. Hoy en un día espléndido y con buena compañía el autolímite ha quedado para la historia.

A primeros de mayo, si todo va bien, daré un pasito más. Tiempo al tiempo.

El Pagasarri es la cumbre más clásica y conocida de las que rodea la capital vizcaína y de hecho complementa la excursión de ayer por Artxanda y Monte Avril al permitirnos ver el botxo desde la otra ladera que lo encajona.

Caminar es a menudo un rodeo para reencontrarse con uno mismo. (David Le Breton; Elogio del caminar; Siruela, pag. 16)

Foticos para el recuerdo…

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31 de mayo. Hoy sí estaba para quitarse el sayo

Siempre hay días con significado especial en la vida de todos.

Hoy ha amanecido Bilbao con un maravilloso día soleado supongo que entre otros motivos para ayudar a los espíritus deprimidos por lo ocurrido ayer en Barcelona.

Este tema ni me va ni me viene.

Tenía otros motivos de celebración para una mañana espléndida.

Aquí os dejo algunas imágenes de esta soleada mañana, ¿señal de buen presagio?

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Que disfrutéis de un buen día.

Pagasarri. Final de un día

Para todos o muchos de los de Bilbao y cercanías el Pagasarri tiene un papel simbólico importante. Es nuestro monte de cercanía.

En sus laderas he disfrutado de buenos momentos comiendo y conversaando con amigos de dentro y fuera de Bilbao. Algunos de los de fuera se suelen quedar extasiados, con las manos en los bolsillos, contemplando la desembocadura de la Ría y el mar.

Hoy, después de una agradable e interesante comida en las faldas del Pagasarri y ya al caer la tarde alguien te ofrece un regalo que es casi como un sueño.

Disfrutar del monte, casi en soledad y junto a alguna persona que era la primera vez que se acercaba por estos lares.

Lo dicho. Después de una estupenda y larga comida conversacional, un regalo, sólo, para los que hemos aguantado hasta el final.

Hoy no es día de muchas palabras. Mejor contemplar.

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