Ménades abre mañana sus puertas en Pamplona

Unas vienen… cuando otras se van.

En el local que hasta hace pocas fechas ocupó la librería Auzolan en la calle pamplonesa de San Gregorio abrirá mañana sus puertas un nuevo proyecto lector y librero. Ménades.

Y digo lector porque entre las ideas que manejan es la puesta en marcha en el espacio de tres clubs de lectura.

Pilar Escalada Díez y Marta Martínez Carro son las muñidoras de este proyecto y en Trama editorial, gorro editorial que me pongo en este momento, estamos encantados con que una de las primeras actividades, este miércoles que viene, a las 19:30 sea la presentación del libro de Cristian Vázquez, Contra la arrogancia de los que leen.

¿Su objetivo? Hacer militancia cultural.

Seguro que en ese camino, nos encontramos y nos cruzamos.

¡Abrazo y larga vida!

Miriam, una nueva librería en Pamplona

Librería Miriam abrió sus puertas en septiembre de 2017.

Después de 10 años trabajando en Librería Gómez que cerró sus puertas se ha atrevido a iniciar su andadura en solitario.

Miriam Ibarrola librera ya con experiencia y emprendedora de este proyecto sigue apostando por el comercio pequeño y el trato personalizado:

“Me da pena que las pequeñas librerías se vayan cerrando. Aquí seleccionamos los libros que pedimos en función de los gustos de los clientes. Yo, a veces, incluso les llamo para contarles las novedades de lo que leen. No quiero que esto se pierda. En las grandes superficies no hacen distinciones”.

Desde aquí mi deseo de larga vida a un nuevo proyecto librero que quiere ocupar parte por lo menos del hueco que en su momento dejó Librería Gómez.

 

 

En Katakrak son unos cracs

El martes a la mañana, al salir de Katakrak, pensaba en la importancia y el cuidado que hay que poner en el trato y que Eduardo había puesto conmigo.

Escaparate Katakrak

Suelo disfrutar y me gusta desenvolverme a mi aire, modo y manera en las librerías que visito. No negaré que en algunas puedo ser conocido o reconocido, pero me gusta, en principio el vagabundear por el espacio. Soy, de los clientes que prefieren preguntar que ser preguntados.

Y fui a buscar mi oxígeno a las bibliotecas y librerías. Bibliotecas, grandes y pequeñas librerías en las que entraba cada día, que exploraba una por una, intentando descubrir en cuál me sentiría más a gusto, durante los próximos meses, quizás años. (Pierre Péju; El librero Vollard; Tropismos, pag. 75)

Pasé un buen rato vagando, mirando, ojeando y hojeando, viendo qué me llamaba, que libro se me ponía a tiro o yo en su punto de mira.

Ya fue una buena señal encontrarme  Informe de lectura casi nada más entrar.

Subí a la segunda planta donde las veces anteriores que había estado estaba, y sigue estando, la sección que yo denomino de ‘libros sobre libros’.

Creo que en estos momentos es una de las más amplias, si no la más, que se puede encontrar en las librerías españolas. Multipliquen la foto por cuatro. ¡Espléndida!

Libros sobre libros en Katakrak

 

Al pagar y pedir factura, una forma al final de darse a conocer, Eduardo me preguntó con toda la delicadez por La tres catorce. Ahí pegamos la hebra y entre pedido, cobro, consulta, recomendación a las personas que entraban  fuimos llevando la conversación sobre libros, librerías, modelos, futuros, problemas, sueños…

A la tarde volví con Manolo a disfrutar, ahora los dos, e hilar de nuevo la conversación de la mañana. Aprovechamos además para conocer el increíble espacio que tienen para las presentaciones y actividades de ‘formato grande’.

Más compañeros se sumaron a la charleta y fue, mañana y tarde, un gusto en la atención, la normalidad y el reconocimiento mutuo.

Así que los dicho… Los de Katakrak son unos cracs y con las ideas, a su modo y manera que es como debe ser, bastante claritas.

Qué sugerente es ver crecer y cambiar los proyectos en el tiempo… y ver cómo siguen con vida e ilusión.

Chispitas de felicidad en el fin de semana… ampliado

Con el éxito sucede lo mismo que con la felicidad, es mejor buscarlo de una manera oblicua. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 210)

  • Disfrutar el jueves de visita culta, y también de rato de trabajo, en el Museo de la Universidad de Navarra acompañado del fotógrafo Mikel Alonso y de Manuel Ortuño y ver que el editor también ha disfrutado… Escribe: Vuelvo de viaje con proyectos, posibilidades, nuevas historias… Pero, sobre todo, con momentos compartidos y aquello de… “Día que pasa, día que no vuelve”
  • Disfrutar de buenos pintxos en el Gaucho y de un estupendo menú en el Anttonenea.

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  • Comer, conversar y celebrar con amigos los 10 años de Texturas y aprovechar el ‘viaje’ para cerrar algún artículo de cara a próximos números.

  • Poteo de tarde con amigos con los que hacía tiempo que no nos dedicábamos un rato sin reloj terminando en un clásico bilbaino, El EME.

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  • Recibir un correo a primera hora de sábado y leer esto:

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Me leí todo el número 30, es tan interesante, tan bueno, y aprendo tanto leyendo la revista.
La revista es espectacular. Un abrazo,

  • Disfrutar del primer sábado de mes en el mercadillo de 2 de mayo. Ver como los jóvenes, algunos los conozco desde hace 20 años se van abriendo camino en el complejo mundo de la creación y la cultura.

  • Comida familiar para seguir celebrando la vida.
  • Domingo que amanece soleado e invita al paseo.

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  • Mediodía para cerrar la semana comiendo y celebrando la amistad inalterable y cambiante como la vida según pasando los años.

Deborahlibros ha abierto en Pamplona

De manera callada, casi silenciosa, con poca repercusión en eso que llamamos ‘los medios’ ha abierto en fechas recientes en Pamplona una nueva librería.

Deborahlibros

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Katixa Castellano l anunció con un bello texto colectivo-comunitario en el espacio digital de la librería que aquí reproduzco:

katixa castellanoMañana abro. Ya está. Sí, soy una privilegiada. No porque no haya tenido paro, ni nervios, ni que pedir un préstamo, no, soy una privilegiada porque para llegar hasta aquí he tenido una recua de gente detrás que parecen los viandantes del vídeo ese que anda por ahí del metro, que uno se queda “enganchau” en una puerta y entre todos levantan el vagón en menos de un minuto para rescatarle. Yo me siento así. Como el vagón, digo. Aquí se llega con gente que ni conozco animando a saco por redes sociales y comentarios de blog. Se llega con ex-compañeras animando como cheer-leaders desaforadas. Con la cuadrilla en modo si-necesitas-algo-silba. Se llega con profesionales de diferentes gremios que sí, hacen su trabajo, pero lo hacen sonriendo, empujando hacia adelante y facilitando la vida de servidora en vez de provocar ataques de nervios (eso lo hacen otros que no mentaremos ahora): con unos diseñadores de lujo que te dicen que sí, leñe, que el mordisco sí, y mantienen el tipo al ver tus dibujos cochambrosos; con un as de las redes que se parte la cara con WordPress para dejarte el correo electrónico alicatado. Con un electricista que hace virguerías con bombillas vintage. Con el mejor pintor de este lado del Pirineo. Con el dios de las estanterías metálicas. Con un aparejador que parece el rastreator de los presupuestos, Míster Hyde y el santo Job todo en uno. Con amigas de la carrera de los de vente a mi casa, echas un ojo a las baldas y pillas ideas. Con un informático sin fronteras que dona libros compulsivamente y te agencia casi él solito una sección entera.  Se llega con la Oiartzunada al 100% de ánimos y con un 0.1 seg de tiempo de respuesta estimado en caso de agobio. Con la amiga boticaria que dice que mañana estará esperando en la acera en el momento que abra y me lo creo, que la conozco desde los 12 años. Buenas somos. Con la otra, la de Barcelona, que se peina los instagrames, las librerías, interroga a los llibreters y no se pone ella a despachar mañana porque le viene un poco a desmano. Con la familia francesa animando a cientos de kilómetros. Con la sobrinada haciendo marcapáginas y marcando libros. Algo impagable. Se llega con un contrario que es parco en palabras pero cuando le dices “voy a hacerlo” sólo te dice SÍ. Y es que SÍ. Caiga quien caiga. Con un prolector en casa que te dice “los del semáforo te verán y entrarán a comprar libros”, porque no cabe en su mente que la librería de su madre esté vacía. Aquí se llega con un padre y una madre que hace tiempo te demostraron que una se remanga y se pone a hacer cosas y si se mete una leche, se levanta y empieza otra vez. Sí, mi padre también ha hecho las isletas de la librería. Y por último, aquí se llega con una hermana que te mira en una cafetería mientras tu madre está en el quirófano y te dice “ESTOY CONTIGO. HAZLO”. Y está. Y lo hago.

Ya os he dicho que yo soy sólo el vagón.

Habrá que visitarla en la próxima escapada a Pamplona.

¿Su idea, su filofoía? La puedes leer aquí.

Su ubicación en la Avda. Baja Navarra me trae recuerdos de mis años vividos en Pamplona en esa misma calle y muy cerquita de la ubicación de la librería. Un motivo más para acercarme.

¡Larga vida! y desde aquí seguimos con el #ApoyemosANuestrasLibrerías .

 

Pamplona. Visitas y conversaciones

Siempre viene bien una escapada, aunque sea corta.

La posibilidad de ir ligeros de equipaje permite moverse rápido y cuadrar varias pequeñas cosas que apetecen en un corto espacio de tiempo.

Hemos disfrutado así de un jueves-viernes en Pamplona y el tiempo nos ha cundido.

El reencuentro con una amiga que siempre me acoge y con quien disfruto de la conversación y de la buena compañía.

¿Cómo empieza una amistad? No lo sé. Empieza, sin más. (Miguel Sánchez Ostiz; Cuaderno boliviano; pag. 139)

El paso fugaz el jueves por Chundarata y el viernes por Katakrak.

 

El poder poner cara, durante un rato de juevintxo, a Javier García Clavel minetras disfrutamos de los pinchos hechos al momento de Álex Múgica.

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Tiempo, una vez que llegó Manuel para una segunda ronda en el Gaucho para recordar el foie y sus fritos.

Nos recogimos pronto porque hacía fresquito.

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El viernes a la mañana me acerqué a Cizur Menor para trabajar un poco que no todo iba a ser diversión. Aún con todo tuve tiempo para recordar mi paso ya hace casi dos años por allí cuando hice el Camino de Santiago. ¡Buenos recuerdos!

Comida en el Amostegui, previo paso por el Roch, donde ya rematamos los deberes para el resto del mes y parte de marzo.

Como el mundo es un pañuelo y después de más de 30 años me reencontré en el Roch con Patxi Atozki. No todo el mundo puede disfrutar de conocer a un luthier. Todo un gusto y una sorpresa.

Hoy ya en Bilbao disfruto del paseo tranquilo y de la nieve en una tarde de sábado fresquita.

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Desplazarse a pie también puede ser una experiencia meditativa, que fomenta un estado de ánimo caracterizado por la lentitud. Cuando caminamos, somos conscientes de los detalles a nuestro alrededor: los pájaros, los árboles, el cielo, las tiendas, las viviendas, el prójimo…Establecemos relaciones. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 118)

Algo extraordinario

Una comida muy agradable de trabajo en Pamplona con V. y J. en el Baserri.

La lectura como tema central y los hilos lanzados para posibles colaboraciones y para que la conversación siga fluyendo.

Después, ya a la tarde aprovecho para quedar y conversar mientras paseamos por el ‘verde pamplonés’ de la Taconera.

Callejeamos y hablamos. Tranquilos, sin prisa, parándonos también y disfrutando de algunas tiendas ‘cucas’.

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