Panta Rhei, el lugar-espacio de los libros hermosos

Suelo dejarme caer de vez en cuando estando en Madrid por Panta Rhei.

Que quiero disfrutar de libros bellos, allá voy.

Que quiero descansar la vista, me acerco.

Que tengo algún regalo pendiente, me dejo caer y siempre encuentro algo.

Voy menos de lo que quiero porque últimamente me regalo poco tiempo para deambular en general por la capital.

El País ha regalado, gracias al tino de María jesús Espinosa de los Monteros, un hermoso artículo, En Panta Rhei se para el tiempo, a los lectores y a las hermanas Acebal, Ingrid y Lilo, creadoras e ideantes ya

Seguir leyendo «Panta Rhei, el lugar-espacio de los libros hermosos»

Llamémoslas Lectorerías. Librerías donde se puede hacer algo más que leer

Es curioso lo nerviosas que parecen ponerse algunas personas cuando lo que denominamos librerías ofrecen más servicios u otras posibilidades a los posibles lectores-compradores.

La adecuación a los nuevos modelos y tiempos poniendo el foco en el cliente-usuario-lector y no en el producto parece despistarlos.

imaginario_libreria_librerias

Son los que yo llamaría ‘modernos interesados de sus intereses’ que aceptan mal el sorpaso de los espacios que se reinventan hacia múltiples futuros y van respondiendo así a nuevos imaginarios.

Propongo, en cualquier caso, que esos nuevos espacios podrían llamarse Lectorerías.

Seguir leyendo «Llamémoslas Lectorerías. Librerías donde se puede hacer algo más que leer»

Notas de una escapada por Madrid

He disfrutado de lunes a miércoles de una escapada por Madrid.

Lo iba a haber titulado como ‘viaje nostálgico’, pero R., con buen criterio, cuando comíamos el martes me señalo que la nostalgia y la melancolía tenían una connotación de tristeza y como en esta ocasión tiene toda la razón, me parece mejor en dejarlo como unas notas de escapada que me han devuelto a Bilbao con un buen nivel de sosiego que durará lo que dure.

Estos tres días han sido de pasear, dormir, leer y disfrutar de una larga conversación y un estar hombro a hombro y del brazo con R. que siempre agradezco y me da fuerza y otras miradas para nuevos vuelos en solitario.

Algunos de los espacios y lecturas que me han acompañado estos días.

Los libros y vinos en Tipos infames. Un precioso espacio donde toda su oferta visual-lectora y degustativa alcohólica es sugerente y atractiva.

En el segundo caso me decanté por el albariño y en el primero por dos lecturas, una ya finiquitada que me regalo R., Recuerdos de un callejón sin salida de Banana Yoshimoto y Siete años de Peter Stamm que está ya en proceso.

Siguiendo sin orden ni concierto me salto a El cocinillas al ladito de Tipos infames y donde disfrutamos el martes mano a mano de unas verduritas de temporada. berenjenas a la parmigiana, croquetas de hongos, cuscus con suprema de mero, tarta tatín y arroz con leche.

Un salto atrás en el recuerdo al pasar por la calle Valverde y encontrarme así

la fachada de Martínez de Murguía quien fue en sus tiempos un importador-exportador de libro americano y en donde me perdía entre sus estanterías en mis escapadas a Madrid hace ya más de 20 años.

No quiero olvidarme de los cafés en Pepe Botella donde siempre he compartido, ahora y antes, momentos de buena conversación y de lectura, de la visita también a la Librería Méndez donde arrastrado por la lectura de los Diarios de Iñaki Uriarte y la recomendación de A. han caído en mis manos los Ensayos de Montaigne, el paseo por Ocho y medio y la charla con María, un café a media tarde en La Vinícola Mentridana, los detalles comprados en La integral

y en Panta Rhei, los amaneceres de Madrid y su cielo que me sigue enamorando……y también mucho tiempo de lectura y charla.

Mientras bebíamos té sentados junto a aquella ventana inundada de claridad, nos envolvió una cálida y placentera luz amarilla. Era precisamente lo que quería; una luz que hacía pensar a mi corazón marchito: «¡He aquí lo que me faltaba!».

La palabra que más se aproxima a lo que sentía tal vez sea «bendición».

Tenía la impresión de que, después de tanto rebuscar, por fin había encontrado lo que necesitaba.

Por aquel entonces, yo creía que lo que nos unía era el sexo, pero luego me di cuenta de que no, de que con el simple hecho de charlar con él sentía una energía indescriptible que surgía del fondo del estómago y recorría todo mi cuerpo. «Sí, eso es. Con eso basta.»

Ese sentimiento acabó trasformándose en convicción, y con tan sólo sonreírnos el uno al otro nos sentíamos satisfechos. Creíamos que aquel momento duraría toda la eternidad… (Banana Yoshimoto; Recuerdos de un callejón sin salida; pag. 54-55)

Visual 153

Siempre fiel a su cita. Recibo el nuevo número de Visual que me esconde un par de sorpresas.

La primera la referencia a los 10 años de vida de la librería madrileña Pantha-Rei de la que ya hemos hablado por aquí alguna vez.

La segunda, la reseña de El paradigma digital y sostenible del libro

que me hace recordar y traer aquí también la ilusión que me hizo encontrarme el viernes con casi la colección completa de Tipos Móviles en una de mis librerías de cabecera.

Yo creo que Manuel Ortuño debería pensar si concederle algún premio especial a la perseverancia expositiva y a la apuesta de mantener un espacio a los libros sobre libros pegadito,además, a las Revistas Culturales.

Reflexiones desde la gastronomía para el sector del libro

Ayer, con motivo de la celebración de «Madrid fusión » El País publicó un artículo que bajo el título de «El genio alquimista de la cocina vasca» recogía unas reflexiones de Andoni Aduriz, de las cuales, algunas me parecieron útiles para el sector del libro. Probablemente también sean válidas para otros sectores, pero según lo leía yo pensaba en este mundo de «los libros».

– La importancia del conocimiento compartido, sobre todo entre los pequeños: su entusiasmo por el hallazgo lo quiere trasmitir a sus colegas. Contrario al individualismo profesional, piensa que hay que abrir todas las cajas de las esencias y compartir sabidurías.

– El valor de lo auténtico por encima de las formas o, quizás en nuestro caso de los soportes. Denemos tener cuidado de que no nos den gato por
liebere o de que nos digan que todo vale si se llama libro. Su discurso tiene el aire nostálgico provocado por los tiempos que corren: «Lo casero de antes es el lujo de hoy. El mayor lujo de la cocina de hoy en día es poder comer unos huevos de gallina autóctona o unos tomates madurados al sol. Antes, para el gusto burgués lo más era que te sirvieran camareros enguantados con cubiertos de plata. Ahora se valora el sabor a leña, a la tierra, a lo auténtico». Pero estos sabores cada vez son más difíciles de encontrar en una época de fast food, contaminación y alimentos transgénicos.

– La importancia de los ritmos y la adaptación al medio. El valor de lo diverso como posibilidad de lo real y de respuesta a situaciones distintas. «El lujo es comprar bienestar, disfrutar de la calma….». …»Soy urbano hasta donde las flores me hablan. Si viviera en Madrid no podría hacer una cocina de la naturaleza, haría cocina de fusión».

La técnica al servicio de los proyectos. «Me interesa la técnica cuando nos sirve para construir sueños».

¿Qué buscar en las librerías?. «Hay que ir al restaurante a sentir, no a coleccionar facturas».

Ojos abiertos y transversalidad: Los intereses de Aduriz son muchos: cine, literatura, tecnología de los alimentos, diseño de vajillas… y contagia a su equipo a la hora de «abordar muchos mundos».

Al poco tiempo de leer ayer este artículo fui a ver una librería que no conocía
y en la que sentí y noté que parte de lo aquí escrito estaba presente. Su nombre Pantha Rehi. Si están por Madrid y quieren vivir sensaciones distintas al rededor del libro creo que lo agradecerán.

Si quieren, también vivir otro tipo de sensaciones que, por ejemplo, en Bilbao es complicado. Si, además les gusta el bacalao no se pierdan tampoco Casa Labra .

Pantha Rei. Buenas vibraciones

No conozco la librería, pero, en poco tiempo he oído o me han hablado sobre ella personas que merecen mi confianza y que, además, provienen de ámbitos distintos.

Los primeros que me pusieron sobre la pista fue la gente de Anti . Después he visto alguna referencia, por lo menos eso creo y que ahora no encunetro, en el blog de José Antonio Millán y finalmente vía Javier me entero de su quinto aniversario. Así que ¡felicidades desde estos lares para Panta Rhei !

Si han conseguido que 60 creadores se involucren en la celebración es que algo funciona.