Agradables sorpresas en la víspera de Nochebuena y tres recomendaciones lectoras

Mientras preparo la cena de mañana en casa la amable cartera que siempre que puede me acerca los paquetes como compensación a ser habitualmente el vecino de guardia que siempre atiende la llamada matinal del portero automático.

anuariolibrosyliteraturaportadaEn el interior, el regalo sorpresa del primer Anuario de Libros y Literatura elaborado con todo el cariño del mundo y en el que de manera muy humilde he aportado un pequeño granito de arena diciendo algunas cosillas de nuevo sobre las librerías como lectorerías y atreviéndome a hacer una definición-descripción tentativa y limitativa.

«aquellos espacios donde el libro fundamentalmente de carácter literario en un sentido amplio está presente como un elemento central del negocio, pero que, al mismo tiempo, está acompañado y/o contextualizado con otras propuestas preferentemente de carácter gastronómico o cultural que hacen que la oferta sea especialmente atractiva para el lector comprador de tal manera que inviten a repetir la experiencia de la visita y de la compra y que prolonguen la estancia de las personas en los espacios por el sentimiento de acogida que generan».

¡Gracias Marta Magariños!

En el mismo como respuesta a una pregunta que me hicieron recomendé tres libros o, si lo preferís, tres lecturas entre las que he realizado este año:

anuariolibrosyliteraturarecomendacionesTú de Anjel Lertxundi

Patria de Fernando Aramburu

La España vacía de Sergio del Molino

Siempre digo, cuando me preguntan sobre libros leídos, que no soy un crítico. Que soy un lector corriente y moliente con sus gustos, manías, peculiaridades. Ahí quedan en cualquier caso.

¡Disfrutad!

La lectura, como la barra del bar, nos hace más humanos. ¡Canela fina!

Tipos infames sirvió hace cinco años de ejemplo, reclamo y reflexión a The economist para hacer una llamada a los cambios estructurales que España necesitaba en lo económico.

tipos_infames_suerteEstos jóvenes, que lo siguen siendo de manera todavía insultante para los que nos acercamos a los sesenta, y donde compré no hace muchos días la espléndida novela Patria de Fernando Aramburu, han sido también la excusa que ha utilizado María Jesús Espinosa de los Monteros en El País para responder a través de ellos a la pregunta de ¿Por qué creer en los libros?

Quizás cada vez, como ya señalaba Zaid haya que creer más en aquellas propuestas que propician la conversación, el encuentro, la pausa de y para la vida. El espacio físico, las personas, la propuesta, el tino, el trato ayudan a todo ello.

No es de extrañar que al salir de allí, porque allí había quedado, la conversación fluyera sola acodados en esta ocasión en la barra de un bar en la calle del Pez entre cervezas, tapas, palabras y ojos y oídos atentos.

Quizás no fuera nada más que una estación para ir de nuevo a los libros en Cervantes y Cia.

 

 

 

Suite francesa. Irène Némirovsky

Termino de leer Suite francesa en el reciente viaje a Madrid anoto de casi el final: “Lo peor es la tierra de uno. En los demás sitios, ni me odian, ni me quieren”.

Inicio el día siguiente camino a Zaragoza Los libros arden mal de Manuel Rivas, premio Cálamo Extraordinario. Leo, casi al principio: “Todo el mundo sirve para la guerra. Si no sirve para matar, sirve para morir”.

¡Qué desasosiego! Menos mal que voy a encontrarme con amigos.