¿Llegará a tener algún peso el audiolibro en España?… lo dudo

En España, a fecha de hoy, no hay excesivos datos del volumen de negocio que supone el audiolibro.

En un artículo del año 2013 Paula Corroto hablaba ya, en el caso español, de negocio frustrado. Entre las razones de esa frustración señalaba dos razones claves: el hábito cultural distinto en España al mundo anglosajón y nórdico y, el idioma sobre el que se decía:  Si bien no hay obstáculos en leer un libro en español pero con vocabulario mexicano, colombiano o argentino, la escucha del acento ya es otra cosa.

Mientras los datos en Estados Unidos parecen situar la facturación en torno a los 285 millones de euros, en España no parece que supere los 200.000. La situación parece distinta de unos lugares a otros.

En Canadá tampoco parece que acabe de cuajar.

Me llama la atención cómo muchas veces parece que el único espejo que tengamos para mirarnos sea Estados Unidos e, incluso, que hubiera una cierta obligación en pensar que esa será la tendencia que se irá dando en el mercado en español. Si Estados Unidos vende más y el mercado crece, aquí en España hay también un potencial de negocio… parecen decir algunas de las voces-guías del futuro del sector. Hay quien no lo ve tan claro.

Quizás, y el caso del audiolibro creo que puede servir como ejemplo, en muchas ocasiones no situamos en las realidades concretas los productos o los soportes. Los comportamientos, los hábitos y los usos culturales cambian y son distintos no sólo de un país a otro, sino incluso dentro del propio país.

Amén de la diferencia de los ritmos de vida en lo referente, por ejemplo, al uso del tiempo, desplazamientos casa-trabajo, en qué y cuanto ocupamos nuestra escucha… tengo la sensación de que por estos lares tiene más futuro, para ocupar nuestro oído, la música e incluso los podcasts radiofónicos, aunque esto también es puesto en duda, que el tan cacareado por algunos audiolibro.

En cualquier caso, tanto en lo referente al leer como al libro, deberíamos pararnos a pensar sobre la pregunta que deja en el aire en el último número de Texturas Daniel Goldin cuando reflexiona sobre los modos y formar lectoras infantojuveniles y dice:

Desde luego, leen libros para niños. Pero también leen información de las más diversas materias en muy distintos formatos. Leen chismes para evadirse y para encontrar su identidad. Para conocer el mundo y a ellos mismos. Exploran con fruición Internet, el más grande reservorio de información en la historia. Y ahí y en muchos otros sitios encuentran incluso lo que fue escrito pensando en ellos. Leen mucho, pero también lo hacen de otra manera. Por ejemplo, para ellos no hay una separación tajante entre imágenes, audios y textos. También ha perdido contundencia la separación de autores y lectores, y la propia división entre oralidad y escritura. Leen en una relación de continuidad fluida entre textos, audio y video, entre lectura y escritura. En una relación de continuidad,más que de oposición con escritura y oralidad. Ante tal variedad de objetos y finalidades, ¿podemos seguir agrupando todas esas conductas con un solo verbo: leer?

SILA 2015. Recordando….

Ya en Bilbao. De vuelta del SILA.

Gracias a Ángeles y Tito por ser unos maravillosos anfitriones.

Gracias a Jorge Majfud por su crítico sosiego conversacional.

Gracias a todos los autores asistentes y a todos los ponentes.

Gracias a Marina que siempre viaja desde más allá de los pirineos.

Un gusto conocer a Beatriz. La próxima quedada igual es en Iruña.

Gracias a Antonio, Isabel y Julio con los que compartí mesas de conversación y debate.

Y unas gracias especiales para ‘la familia’. Ellos ya saben por qué lo digo ;-). Carme, Paula y Jorge.

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Y…

unas fotos para el recuerdo placentero.

 

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¿Por qué la UE investiga solo a Amazon?

Hace ya tres años y medio Javier Celaya dudaba de lo beneficiosa que podría ser Amazon para la sociedad y animaba al sector del libro a plantear estrategias conjuntas de negocio.

Este proceso conjunto parece que sólo se ha llevado adelante con cierto fuste en Alemania y los resultados no son nada despreciables.

Ahora parece que algunos como los niños chivatos le han ido con el cuentito a la Unión Europea y quieren que indague las claúsulas que Amazon propone para que sean firmadas.

Parece que entre las mismas hay algunas claúsulas que atentan contra la competencia.

Claro que uno tiene derecho a pensar también que esas claúsulas no tendrían ningún peso ni ningún valor si nadie las hubiera firmado. Dicho de otro modo. Un contrato es cosas de dos aun en el caso de que sea un contrato de ‘trágala’. Uno que propone y otro que firma. El que firma acepta las normas de juego con lo cual se convierte de alguna manera en partícipe y ‘colaborador necesario’ para que se produzca una determinada situación.

Ocurre que algunos de ellos juegan con doble o triple vara de medir. Firman, prueban y si no les va bien empiezan a mover otros hilos en el lobby ante Europa como el chivatillo del cole que siempre salía ganando.

Si finalmente se demostrara la dudosa validez de estos contratos, que algún editor reconoce haber firmado a reagañadientes, no tendría excesivo sentido seguir haciendo la ola a Amazon como la hace la comisaria Vertager cuando afirma que ‘Amazon ha desarrollado un negocio exitoso’. Sería reconocer el éxito desde la ilegalidad, aunque tampoco nos debería de extrañar.

En cualquier caso todo esto puede ser una minucia para Amazon que, como señala Fernando Belzunce, ingresó en el 2014 4.400 millones de euros por el espacio que alquila en sus servidores ‘vigilados como plantas nucleares’.

¿Se preocupa alguien de esta dimensión contaminante y poco ecológica de la ‘nube palpable’ o esto en Europa da igual porque en el fondo mientras intentan que le den un palete a Amazon algunos tienen los datos en sus servidores?

Dobles y triples morales… Peleas entre empresas y entre lobbys que al común de los mortales no nos lleva a ninguna parte. Creo…

Quizás todos los firmantes deberían(mos) ser también investigados ya que somos la justificación necesaria para que se haya producido esta situación.

Hay que serlo y parecerlo

He estado siguiendo con mucho interés los curiosos y creo que inesperados efectos que ha tenido la entrevista que Raquel Blanco hizo a finales de año en Jot Down a Marta Ramoneda de La Central.

No es la primera y espero que tampoco sea la última de las entrevistas que Raquel hace a libreras y libreros.

Sí creo que es el primer caso en que una ‘entrevista amable’ acaba salpicando y produciendo una pequeña retahíla de reacciones que como ocurre en este mundo de las redes funciona como un mal suflé que se empieza a hinchar el día de Nochebuena y se va bajando al llegar los Reyes.

En ese corto espacio de tiempo, por un lado, la entrevista ha recogido 341 comentarios y, en paralelo, han ido apareciendo algunas otras opiniones.

– Bernat realiza un análisis desde la óptica de la reputación.

El mundo para mis yos intenta trazar la difícil y a veces complicada línea entre la izquierda, quizás más pegada a lo económico, y la progresía, que a veces pone su mirada en los aparentes valores. Aunque, estas líneas son siempre difíciles de trazar

– La Dirección de La Central pretende contestar con un comunicado que, en mi humilde opinión, mira al dedo y no a la luna.

– Parece que en estos días empezamos a pisar la realidad y se nos van cayendo los ‘mundos de yupi’.

– Hace ya algunos meses que me atrevía a escribir que algunas cifras no me cuadraban.

Conozco a Antonio Ramírez. Conozco a personas que trabajan en la Central. Conozco a personas que han trabajado. Conozco a personas a las que les han ofrecido posibles líneas de alianza.

Son en ocasiones puntos de vista distintos y en otros claramente contrapuestos. No voy a dar y quitar razones porque en cualquier caso lo ocurrido me parece un síntoma de la situación del sector.

No voy a entrar en cualquier caso al detalle porque creo que sería, de nuevo, mirar al dedo y no a la luna.

El pequeño suflé montado creo que es un reflejo de la endeblez del sector en su conjunto.

– Débil por estar muy alejado de la cultura. De la real digo, no de la del discurso.

– Débil por ser un sector en el que las barreras de entrada para el trabajo son bajas y poco exigentes. Analicen la evolución de los perfiles y del nivel de subcontratación.

– Débil porque su estructura empresarial es numerosa, pero en general poco consistente y desequilibrada entre pocos grandes, muchos pequeños y demasiados intereses poco coincidentes.

– Esta debilidad real se pretende cubrir siempre con dos dogmas de fe que a modo de mantra vacío se repiten y repiten.

1. El valor sagrado del libro, es lo mismo lo que traiga dentro y el formato mediador.

2. El valor sagrado de la lectura. Da lo mismo también al parecer lo que se lea.

Cada vez es un sector más sacralizado y menos simbólico, aunque a los teóricos laicos de izquierda esto les pueda poner nerviosos.

Cuando luego llega la realidad y se rasca, la pelea es la del ‘tendero’, los 5 puntos de descuento por favor, cumpliéndose casi siempre el principio que le robo a Discepolo de

La capacidad de negociación de las condiciones de venta concedidas (descuento, plazos de pago, modo de entrega, etc.) es inversamente proporcional a la diferencia de tamaño entre editor, distribuidor y librero.

El grande siempre parece ganar y este puede, también, ser librero

Dos notas finales con todo el cariño.

– Para La Central. Si empieza a haber distancias entre la historia y el hoy malo.

– Un librero sabio me dijo no hace mucho. Tener una política empresarial de izquierdas en estos momentos en el sector del libro es mantener los puestos de trabajo que de ti dependen con dignidad y justicia.

Por ahí sí se pueden trazar algunos límites con claridad. Más de uno ya sabrá a qué me estoy refiriendo.

Ya sabéis: a ser buenos y a parecerlo.

13/01/2015. Actualización. Poco acertado por parte de Antonio Ramírez ese, si es cierto, ‘No es para tanto’ y más desacertada esta frase:

“Soy injusto, si exijo a los demás más de lo que me exijo a mí mismo. Pero si exijo a los demás lo mismo que me exijo a mí, entonces no”.

Cifras claves y realismo librero frente a profecías autocumplidoras

Tómenlo como una nota rápida, pero que también quiere tener su aquél…

Las prácticas de los grandes en este mundillo se parecen a veces a los secretitos de parvulario. (Thierry Discepolo; La traición de los editores; pag. 11)

Uno de los hilos viene de esas maravillosas informaciones que nos vende amazon en la que nunca hay una cifra absoluta, sólo curvas y porcentajes. En esta ocasión parece que quiere jugar a ejercer presión con sus autopublicados. Ingenuos ellos, los autores que acaban entrando en una nueva evolución del modelo de autosaturación ya no editorial, sino autoral.

La infografía informacional provoca en algún caso tendencias suicidas que habría que cuidar.

¡Paula no lo hagas que te apreciamos!

La infografía ha generado también un cruce de twitts con Julieta Lionetti que nos ha permitido aterrizar en un proceso sugerente que ha ido de la nube a la tierra o, si lo prefieren, de lo divino a lo humano. El proceso ha sido sencillo. – Los evangelistas de lo digital, con amazon por supuesto a la cabeza, hablarán siempre de tendencias, de las suyas, de porcentajes sobre la nada, generando un falso laboratorio en el que pretenden seguir buscando su autocumplimiento. ¿Datos? ¡No, por favor! ¡qué vulgaridad! Nosotros estamos en lo que está por venir. Nivel celestial, pero ya saben, que lo divino manda. – Segundo nivel. Los datos de los editores. Que llegan cuando ya el toro está pasado y con cocina digna de estrellas Michelín. – Tercero. Los libreros que desde hace ya unos años, tres para ser exactos, van ofreciendo datos cuatrimestre a cuatrimestre.

 Al fin y al cabo son los únicos que están a pie de calle.

Quizás habría que hacerles más caso porque por un lado ya hemos sufrido la burbuja de la producción editorial que tiene una parte importante de responsabilidad para estar donde estamos y estamos ahora en un segundo proceso de segunda burbuja digital que probablemente nos lleve hacia una economía de monopolios y ¡qué quieren que les diga! Cultura y monopolio como que no.

Les dejo para terminar con este enlace de Livres Hebdo que rescata del informe que ayer presentábamos las seis cifras claves del mercado del libro en Europa.

II Congreso Libro electrónico. Algunas notas más sosegadas

El II Congreso del Libro electrónico ya ha tocado a su fin.

Darío Pescador, con inteligencia y cariño, ofrece en las conclusiones relatadas un recorrido de parte de lo que ha ido pasando por el Congreso.

Todo Congreso tiene, además, su ‘lado informal’ que en muchas ocasiones suele tener tanta o más riqueza que en lo que en la sala va ocurriendo.

Señalaré en relación a esta faceta dos buenos, muy buenos momentos:

– La cena del jueves en el Trasiego

– La comida poscongreso del viernes.

Las compañías en ambas fueron distintas, pero ambas fueron un auténtico lujo.

Señalaré algunas de las claves y de avances que he notado en los discursos entre el primer y segundo congreso:

1. Se ha hablado muy poco de piratería. En el primer año era, en cambio, el mantra permanente.

2. La presencia de las bibliotecas y los bibliotecarios ha sido clave. En unos casos por su nivel; en otros han dejado bastante que desear moviéndose incluso en terrenos cercanos al oscurantismo y alejados de políticas de trasparencia informacional. También han permitido sacar a la parte industrial del sector de su letargo y hacerles hablar y reflexionar desde otro punto de vista. En esta línea creo que ha habido tres personas claves:

– Carme Fenoll. Hacía tiempo que no veía tanta vitalidad ni capacidad de propuesta en un cuerpo tan menudo. Todo un descubrimiento de reflexión y provocación en algunos de sus planteamientos.

– Fernando Juárez. Gran guía de una caravana que fue capaz de caminar agrupada en su reflexión.

– Flori Corrionero de la Fundación que con brevedad y claridad puso sobre la mesa el trabajo que la Fundación lleva realizando desde hace años en peñaranda y que plantea algunos interrogantes a futuro y propone, también, nuevos modelos de hacer.

3. La evolución conceptual y creo que este es el tema clave a futuro. Al igual que casi no se habló de piratería, tampoco se habló mucho de libro electrónico. A lo largo del Congreso se escuchó más veces el término contenido, hasta que llegó José Antonio Millán con su guinda final y habló de Obra. La razón sencilla y contundente:

No me gusta hablar de contenidos que refleja el punto de vista de las operadoras. Prefiero hablar de obras

Igualmente dejó caer sutilmente la falsedad del tamaño del ‘mercado del español’ al confundir de forma burda y grosera demografía, público potencial y realidad.

4. Vi pocas caras que repitieran de fuera del ámbito aragonés en relación al primer congreso. Si no hay un ‘corpus básico’ de asistencia es complicado que la reflexión avance y, por supuesto, nadie que pueda ser considerado parte del “establishment” del sector. Esto, al final, probablemente resultará una ventaja porque todo se mueve con más frescura.

5. La organización ha sido impecable y el celebrarlo fuera de los circuitos habituales y en una ciudad pequeña es un acierto. Si además todos los ponentes adquirieran el compromiso de permanecer durante todo el Congreso, sólo es día y medio, todavía sería mejor.

6. Creo que es lo más importante como tendencia. El libro electrónico casi no ha nacido y ya está muerto. El libro ha resultado como término, ser un corsé que se mueve mal con lo electrónico. Hace pocas fechas ya señaló Luis Collado que eran dos negocios distintos y, en los pocos días que por allí anduvimos ya se pudo comprobar que papel y electrónico se mueven claramente por caminos distintos. Quizás haya que ser atrevido y convocar el Tercer Congreso de OBRA electrónica.

¿Habrá atrevimiento?

Actualización:

7. Al leer ahora en Comunicación cultural la entrada sobre préstamo en bibliotecas caigo también en que voló por el Congreso un aire más tendente ya al sin DRM y preservativos varios para facilitar el ‘amor lector’.

Dos crónicas periodísticas de medios presentes:

Peio H. Riaño

Paula Corroto

Librerías solidarias, innovadoras, nacientes, habladoras, mayores, rebeldes….

Salgo en un rato para Barbastro. Tengo la suerte, además de que Fernando Juárez va a jugar el papel de bibliotecario-chófer o viceversa. Le iremos dando a la ‘sinhueso’ con total seguridad. Así que si a alguna persona le zumban los oídos ya sabe cuál puede ser la causa.

Tengo ganas de repetir charla con Paula Corroto, conocer en persona a Carme Fenoll, Peio Riaño, hablar con Blanca Rosa Roca sobre el último libro de Fermín Goñi que se presenta hoy en Pamplona y mañana en Donosti. Retomar hilo conversacional con Arantxa Mellado y seguir la sobremesa con David Sánchez, disfrutar de la prosa y retranca de Millán. ¡En fin! estos pequeños placeres.

Antes de salir, y ya que de ‘libro electrónico’ y de tomates de Barbastro hablaremos los próximos días, quiero dejar aquí, sin más, algunos guiños a librerías que he ido espigando en estos últimos tiempos.

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