Sectarismo

El sectarismo nada crea porque no ama. No respeta la opción de los otros. Pretende imponer la suya –que no es opción sino fanatismo- a todos. De ahí la inclinación del sectarismo al activismo, que es la acción sin control de la reflexión. De ahí su gusto por eslóganes que difícilmente sobrepasan la esfera de los mitos y, por eso mismo, mueren en sus mismas verdades, se nutre de lo puramente ‘relativo’ a lo que atribuyen valores absolutos. (Paulo Freire; La educación como práctica de la libertad; pag. 42)