Santi Eraso: algunas reflexiones al hilo de una entrevista

Es curioso, Santi y yo hemos coincidido más en los últimos años que en tiempos en los que ambos hemos desempeñado una actividad mayor y más frenética en distintos sectores de la cultura.

Este gozoso encuentro conversacional tardío quizás sea provocado entre otros motivos tanto por un posible re-conocimiento mutuo como por el hecho de que ha aumentado en algunos casos la permeabilidad entre los distintos sectores culturales provocando con ello que surjan conversaciones y reflexiones desde miradas distintas que personalmente me resultan en muchas ocasiones más enriquecedoras que algunas de las que se mantienen exclusivamente dentro de un único sector de la cultura y que tienden con mucha frecuencia hacia el ombliguismo, provocando además a menudo que se pierda la mirada cultural que suele ser el paraguas que después todos queremos poseer para por un lado dotarnos de sentido y, por otro, pedir unas perrillas a las distintas administraciones en función de nuestro ‘valor intrínseco’.

Quizás este juego conversacional mutuo nos guste porque nos provoque, en palabras del propio Santi, la posibilidad de pensar, de preocuparnos por los límites de una situación.

Hace ya un par de años Daniel Heredia le realizó una entrevista a Santi que ha sido publicada en el número 18 de la revista Periférica y que también Santi reproduce en su blog.

Rescato de la misma algunas reflexiones que me invitan a pensar. Me tomo la libertad de poner algunas negritas…

  • La pasión por el conocimiento, la curiosidad por la vida y el interés por activar mecanismos de transformación cultural a través del arte, en sus múltiples expresiones creativas, han sido siempre mis principales herramientas de trabajo. Como dice la filósofa y activista Marina Garcés en su libro Fuera de clase. Textos de filosofía de guerrilla, para que pase algo a lo largo de nuestra vida podemos apoyarnos en tres potencialidades creativas: la de abrir (abrir posibilidades de vida que antes no existían), la de significar (producir significados nuevos o diferentes) y la de decidir (tomar una posición que no dejará las cosas tal y como estaban). Abrir, significar y decidir son tres maneras de hacer para que pasen cosas en nuestra vida personal y colectiva, privada y política.
  • ¿Cuál cree usted que es la virtud de un buen gestor?Sin ninguna duda, ser un buen mediador. Existen excelentes profesionales que son eficaces gestores de la realidad constituida, esa que nos vincula a formas determinadas de cultura. Me refiero a todo ese entramado de actividades que redundan en el fortalecimiento del orden establecido y que reafirman el carácter patrimonial y el valor comunitario de la cultura. Otros entendemos que también es necesario estar atentos a las emergencias estéticas, poéticas y políticas, a las interrupciones de sentido que se producen en los márgenes o en el interior del orden cultural instaurado. Es decir, hablo de facilitar mediaciones institucionales capaces de impulsar agenciamientos organizativos autónomos con poder para generar lenguajes y prácticas instituyentes no hegemónicas. Iniciativas que vayan, por un lado, más allá de la lógica identitaria o, por otro, de la instrumentalización mercantilista impuesta por la industria del ocio y el entretenimiento, que lamentablemente ha captado y encerrado nuestra subjetividad, convirtiéndonos en meros consumidores y haciéndonos olvidar nuestras propias capacidades.
  • Nunca he podido entender a los burócratas de la cultura pública que, teniendo la posibilidad de trabajar en un sector creativo, se convierten en aburridos gestores de la mediocridad institucional,
  • Hoy, probablemente más que nunca, la cultura está plenamente presente en la vida de las personas, pero en demasiadas ocasiones tan solo como mercancía y valor de cambio. No deberíamos olvidar que este modelo responde a intereses muy concretos del orden económico neoliberal.
  • Creo que nunca como ahora –cuando esta estafa neoliberal, denominada crisis, ha puesto patas arriba el sistema cultural público en Europa– son necesarias otras políticas para reformar de arriba a abajo el sistema cultural. La cuestión sigue siendo qué políticas. ¿Cómo nos ponemos de acuerdo para determinar qué tipo de políticas culturales se deben impulsar con recursos públicos y, por tanto, de interés social?
  • Resistir puede ser la desobediencia, el boicot o la insumisión, pero también la deserción y la fuga. Una negación de los hechos que abre otras posibilidades, un paso al margen que nos descubre nuevas contingencias. Entre la coherencia absoluta y la incoherencia total existe un margen de movimiento para una vida que quiere resguardar su dignidad.
  • Conducirse políticamente no es tomar partido por alguna organización en concreto -aunque es posible, por supuesto- porque, más allá de militancias explícitas y obediencias orgánicas, hay otras mil formas de manifestar la relación crítica que tengamos con la sociedad y con la historia, de las que la ética y la estética nunca están separadas.
  • No tengo ninguna duda de que el papel de la educación, la cultura y el arte son trascendentales para el progreso social. Ahora que el pragmatismo economicista trata de hacernos creer que esos saberes son inútiles, es el mejor momento para optar por una cultura de valores sociales y ecológicos, vinculada a su potencia educativa y transformadora que ayude a construir un mundo mejor. Tenemos la opción de elegir entre una política cultural que ceda el protagonismo exclusivamente al mercado y al consumo y otra que incentive largos procesos educativos, la formación y aprendizaje continuos a lo largo de toda la vida; que acentúe la participación de las nuevas generaciones emergentes, infancia y juventud, como sujetos activos y responsables de  un futuro por venir y que sea capaz de integrar la creciente diversidad ciudadana, cultural, religiosa, de género, lingüística, entendiéndola como una oportunidad y no como una amenaza.
  • El museo nunca es neutral porque constituye un sistema de protocolos y convenciones que definen el territorio del patrimonio común, pero también instituye y transforma sus contenidos ya que, a la vez, en principio, protege las artes de las exigencias perentorias de la cultura dominante y del mercado. No es solamente un depósito de fetiches porque lo que importa es la negociación del presente más que la legitimación del pasado. Pero también es un espacio de interpretación y transformación, entendido como sistema de participación…. Este tipo de museos de nueva generación, uno de cuyos emblemas es el Guggenheim de Bilbao, pasan a formar parte de la red de ciudades marca, cuyo objetivo principal es competir entre ellas para convertirse en focos de atracción empresarial.
  • Desde el momento en que la cultura se entiende como una industria más, poco a poco altera su misión educativa y su función social hasta transformarse en máquina de producción…. Pensar la cultura supone también recapacitar sobre el modelo de sociedad que queremos construir; sobre qué entendemos por bienes comunes y cómo hacemos para que su valor social sea respetado y fomentado, con el fin de que forme parte de los conocimientos, saberes, materiales estéticos y simbólicos fundamentales en la formación y sensibilización de las personas.
  • Los bienes culturales han pasado a formar parte de la cadena de valor competitiva y la  economía del consumo cultural se determina, en gran medida, por las leyes de la oferta y la demanda y sus reglas de juego: invención de mitos artísticos, grandes campañas de publicidad y promoción, marketing y propaganda, complicidad interesada de los medios de comunicación de masas (incluidos los públicos, lamentablemente), producción de grandes eventos y festivales monumentales, etcétera. Una sofisticada gestión de la pulsión del deseo, canalizada a través del impulso del consumo o, mejor dicho, por el consumismo compulsivo, como exacerbación del intercambio de bienes.
  • Lamentablemente, el sistema cultural dominante funciona con la misma lógica productivista, acelerada y consumista que el capitalismo impone en nuestras vidas; de hecho es un espejo donde se reflejan sus mismas señas de identidad: aceleración constante de la producción, competitividad, mercantilización, globalismo banalizado -contrario al internacionalismo localizado- espectacularización, desregulación, flexibilización, individualización, precarización etc. Si entendemos que la ecología es sustancial al cambio de régimen económico, la ponderación debería serlo también a una cultura responsable con la vida sostenible en las ciudades. Creo que, frente a la característica celeridad urbana que determina también los ritmos desenfrenados de la actividad cultural –véanse los debates sobre la movilidad y contaminación de Madrid o Barcelona- sería mucho más consecuente hacer menos, con más tiempo y, sobre todo, con una mejor y más justo reparto de los recursos; invertir más en los sujetos creativos, dignificando su trabajo, y menos en los objetos-maquinarias institucionales que literalmente se “tragan”, como monstruos hambrientos, la mayor parte de los recursos.

Buscando en el baúl de los recuerdos

Recogí ayer una cita de Giulia Alberico en Facebook que parece se ha quedado algún día más a vivir conmigo. Dice así:

Con los años, hay ciertas cosas lejanas sobre las que la memoria, en lugar de cubrirlas de polvo, trabaja como un orfebre y hace que las imágenes afloren diáfanas, tersas, pulidas. (Giulia Alberico; Los libros son tímidos;Editorial Periférica , pag. 60)

Hoy, vaya usted a saber exactamente por qué, quizás por la búsqueda de una foto de hace años que le había prometido a una amiga y que al final he encontrado, me he metido un rato en el baúl de los recuerdos y del mismo han aparecido unas fotos de hace aproximadamente 21 años en las que el oficio de librero se movía ya en los complejos caminos de la tecnología, la animación, el cuidado en la exposición, el compromiso y las estanterías relativamente bien surtidas.

Quizás me sirva para darme cuenta que en lo substancial nada cambia. A lo más, se adecúa a los nuevos tiempos, aunque en algún momento, todos nos hemos querido sentir diferentes.

Ahí dejo algunas fotos del baúl que, en algún caso, podrían ser de ayer. Lo único que cambiaría sería que en vez de dar conexión a internet en la librería a través de equipos, ofreceríamos wifi.

Los de El Cajón ya eran grandes en aquellos tiempos, y antes,  en temas de escaparatismo.

Ando pues estos días trabajando un poco como un orfebre en mis recuerdos libreros.

 

Puertas de entrada a la lectura

Así se titula el reportaje que firma hoy Txani Rodríguez en el suplemento Territorios de El Correo.

Recoge en el mismo, los motivos sensaciones y recuerdos de cinco escritores sobre sus primeros contactos con los libros.

Leo el artículo hoy sábado, día lluvioso en Bilbao, justo cuando termino el delicado y delicioso libro de Giulia Alberico, Los libros son tímidos, editado por Periférica.

En el mismo Giulia, al igual que lo hacen en el artículo, Francisco Solano, Pilar Adón, Iban Zaldua, Ignacio Martínez de Pisón y Nuria Barrios, nos cuenta o nos abre algunas de sus puertas hacia la lectura.

Momentos, lugares, experiencias, entorno son algunas de las claves vivenciales para acercarse a los ‘libros tímidos’.

Dejo, a partir de aquí, hablar a los escritores.

  • Los libros son tímidos, pensaba, quieren estar sólo con quien los ha elegido. No les gustan las manos extrañas. (Giulia Alberico, pag. 39)

  • Leer era echar a volar, aislarme del mundo, pero, al mismo tiempo, aprender a verlo y comprenderlo mejor. Leía en todas partes: en los trenes, en las salas de espera de las estaciones, en mi dormitorio echada en la cama, en el mar, de pie, sentada, tumbada, boca abajo… (Giulia Albrico, pag. 69)
  • Poesía y prosa, la literatura como arte. Tenía catorce años. Desde estonces estoy confinado en esa ‘maldita felicidad’ (Francisco Solano)
  • Estoy segura de que lo que leí y cómo lo leí, encerrada, disfrutando intensamente de cada rato de lectura, determinó mi manera de escribir y mi manera de ver el mundo. (Pilar Adón)
  • Enseguida llegaron los tebeos, un ritual de compra en la librería de barrio que se repetía una vez al mes…cuando volví a leer las tiras de Schulz, concluí que era imposible que entendiera el humor, de aquellas historietas, y creo que eso da una buena pista cuando nos planteamos qué tipo de lecturas fomentan el gusto por la literatura: las supuestamente fáciles ‘adaptadas’ a la edad del niño, o aquellas que, pese a que quizá el joven lector no llegue a comprender del todo, lo empujan un peldaño o dos por encima de sus posibilidades. (Iban Zaldua)
  • Mi abuelo materno era carlista y en su biblioteca encontré la ‘Trilogía carlista’ de Valle. En cuanto empecé a leer esas tres novelas cortas tuve la sensación de que aquello era algo nuevo. Sencillamente, era arte. (Ignacio Martínez de Pisón)
  • Alternábamos los libros de Círculo con los que comprábamos en la tienda que había junto a la casa, un local que era tanto droguería como papelería y librería… Un libo es un umbral: lo abres y te adentras en otro espacio, en otro tiempo. El umbral es un espacio mágico, al cruzarlo el sonido se amortigua, la respiración se aquieta… Es así como yo leo: buscando salir de mí y olvidarme, anhelando el placer de la levedad que hace aún más intensa la certeza del regreso, la inexorable gravedad. (Nuria Barrios)

  • He llegado a conocer a personas que no leen nunca, lo que se dice nunca. Me siento desarmada, ni siquiera soy capaz de imaginar una vida sin un libro. No hago juicios de valor, pero me quedo estupefacta como ante un misterio bufo. No leer nunca es como ir al mar y no meterse en el agua. (Giulia Alberico, pag. 97)

Al-Ándalus librería cultural abre en San Fernando, Cádiz

Que una nueva librería incluya ya en su nombre la vertiente cultural es toda una apuesta con intención.

Al-Ándalus Librería cultural acaba de abrir sus puertas este viernes pasado en San Fernando (Cádiz)

al_andalus_Libreria_cultural

Dos ideas parecen rondar por la cabeza de los promotores:

  1. Ofrecer títulos alternativos, de historia, filosofía y temas que fomenten la conciencia crítica.
  2. Constituirse como un espacio para la difusión cultural en la ciudad.

Y nosotros nos alegramos de que sigan llegando nuevas iniciativas libreras.

mi maravillosa libreria petra hartlieb.cdrTerminé de leer el delicioso libro de Petra Hartlieb, Mi maravillosa librería editado por Periférica.

El final del mismo es toda una invitación a ‘seguir adelante’ que hoy que me hago eco de una nueva apertura quizás merezca la pena tener en cuenta.

«Cabe preguntarse si dentro de diez años vamos a poder seguir viviendo de esto, pero en la respuesta a penas podemos influir. No podemos hacer que la rueda del tiempo gire en sentido inverso, aunque paradójicamente nuestra receta de éxito consista en aparentar ante el cliente que en nuestras librerías ‘todo es como antes’: muchos libros en poco espacio, estanterías repletas hasta el techo, personal comprometido que lo único que hace en su tiempo libre es leer. Como antes, sí. Pero hace tiempo que ya no basta con ser una buena librera: estás obligada, además, a cultivar otras disciplinas más: experta en marketing, publicista, diseñadora de páginas web, grafista, experta en organizar eventos, psicoterapeuta, etcétera.

La lista podría prolongarse hasta el infinito, aunque, en realidad, es precisamente esto lo que nos impulsa a seguir hacia delante: todo lo demás nos parecería ya aburrido. A seguir hacia delante en unos tiempos en que tiendas tan ‘anacrónicas’ como las nuestras son sentenciadas a muerte una vez por semana. A seguir porque no nos queda más remedio. Porque no hay nada que sepamos hacer mejor. Porque no hay nada que nos guste hacer más. (232-233)

Mientras tanto, a nosotros nos queda seguir con el #ApoyemosANuestrasLibrerías

Editores-Publicadores fantasmas. Algunas reflexiones

Ayer a la tarde estuve con un buen amigo que se dedica a escribir y a publicar.

Tiene más de 60 títulos publicados en diversas y variopintas empresas que se dedican en un caso a editar libros y en otros a publicarlos a costa de los autores o, quizás, de su ego mal entendido.

El fenómeno de las empresas publicadoras o que facilitan la autopublicación es algo que cada vez me llama más la atención.

Mirando algunos datos a través de Todostuslibros constato que en muchas ocasiones lo que publican son ya de entrada ‘cadáveres librescos’.

Me explicaré. Consulto los datos de una de ellas, obviaré el nombre por un mínimo de confidencialidad con mi amigo, que tiene en su catálogo más de 800 títulos.

De los mismos ¿cuántos están presentes en librerías? Una cincuentena.

El mejor posicionado ¿en cuántos puntos de venta está? En dos.

Me voy a otra de características parecidas, con más de 400 títulos en catálogo y constato una situación semejante.

Y así podríamos seguir y seguir.

La charla mantenida ayer y la posterior consulta de algunos datos me llevan a constatar algunas pequeñas evidencias que circulan con aparente normalidad en el ese ancho y amplio mundo del libro demostrando una vez más que esa palabra totémica esconde muy distintas realidades.

– Hay todavía mucho escritor ingenuo dominado por su ego que es un caldo de cultivo maravilloso para los publicadores de contenidos.

– Si algún día aperecen las cifras reales del peso que tienen estas empresas en los títulos vivos nos llevaremos una sorpresa que quizás obligaría a cambiar el discurso. Entre diez de estas empresas acumulan un catálogo superior a los 5.000 títulos vivos que no son una tontería.

– ¿No debería analizar CEDRO estos sutiles movimientos que además en muchos casos van acompañados de la obligación del pago por parte de los autores para su publicación?

– En algunos casos se ofrecen promesas de tiradas muy superiores a las tiradas medias del sector y cuando mira luego uno quién ha impreso el libro se encuentra con alguna empresa especializada en impresión bajo demanda.

– No negaré que también hay editores de los que se dicen serios que les gusta jugar con las ‘cartas marcadas’ y van avanzando entre ‘una de cal y otra de arena’.

– Si tenemos en cuenta que este fenómeno va en aumento y que al mismo tiempo los títulos nuevos bajan año a año se podría concluir que cada vez el peso del editor tradicional es menor en cuanto a libros publicados, aunque en apariencia todo parezca que siga igual.

Siempre ha habido, dicho con todo el cariño, ‘engañabobos’ o empresas que se aprovechan de la aplicación comercial del refrán de ‘no hay mayor ciego que el no quiere ver’.

Como tantas veces el afán de presencia por un lado, el autoral, y la codicia por otro generan una mezcla explosiva.

Frente a ello quizás haya que asumir la propuesta que Marta Sanz hace en No tan incendiario:

Propongo escribir textos que duelan. Frente a las visiones edulcoradas de la realidad, toda la literatura tendría que doler y alejarse de esas bonitas perspectivas irónicas que no son más que un tupido velo para tomar distancia y para separar «inteligentemente» los labios sin causar muchas molestias practicando el ejercicio de la corrección política.

Buenos sabores sevillanos

El día y medio pasado en Sevilla, jueves tarde y viernes, ha sido intensoy reconfortante como siempre.

Ya sólo el gusto del solecito, el tiempo para una cañita en una terraza dan otro tinte a la vida al permitir en la unión de tiempo, espacio y compañía que la conversación y la tertulia surjan con facilidad.

Sin orden ni concierto iré haciendo referencia a algunas de las personas y organizaciones con las que tuve tiempo de ‘tertuliar’ un poco.

Empecemos con la gente de El cangrejo pistolero enredadores continuos sevillanos. Sigamos con Javier, director de la Feria del Libro de Sevilla que ya nos anuncia para este 2009 su apuesta por los futuros del libro lo cual asegurará ya un dinamismo y un espacio de nuevo de debate y charla siempre amable. No me quiero olvidar de las ‘chicas’ de Edere siempre atentas a todo y posibilitando que la comunicación fluya. Gracias a una de ellas encontramos hueco para tapear la noche del jueves en El Rinconcillo.

Conocí a Andrés Nadal director de la Escuela Andaluza de Escritores y buscador de sinergias y con quien compartí mesa redonda.

Escuché con atención en la tarde-noche del jueves a Carola de Barataria y Julián de Periférica en sus reflexiones sobre las complicidades necesarias en el sector y su apuesta, desde la relación y la amistad por ir avanzando junto con otros editores en nuevos modelos coñaborativos basados en la confianza y el compartir. También andaba por allí ‘Coro’ tomando notasy preguntando al igual que Antonio Rivero que ha dejado prometido un nuevo artículo para Trama y texturas amén de algún otro enredo del que ya dará cuenta en su debido momento.

Las copas y el ambiente en El perro andaluz donde disfrutamos de una sesión de Poesía baretera con Sofía Castañón, Javier Gato y el Niño Carajaula.

Javier García Clavell , colaborador activo de Poesía digital, con quien compartí desayuno previo, gracias por las referencias libreras que me pasaste, mesa redonda y última conversación en el aeropuerto antes de volver para Bilbao.

Tras la mesa y cañita donde se acercó Ana de El alma disponible comida con Luis y Chema de Publidisa y visita detallada a las instalaciones.

Tiempo de varias conversaciones, de sentir que hay mucha vida en el sector como hábilmente ha constatado el ojo fisgón en un texto que escribí recientemente.