Todas las personas somos narraciones únicas

Reciénnacido

Quizás, frente a las modas igualitarias y monótonas, a las tendencias de los más vendidos, a la estandarización del gusto, a la comida franquicia, al pretendido futuro común, a las historias y modos de vida impuestos, vuelve a merecer de nuevo la pena echar la vista atrás en esta ocasión con palabras de Oliver Sacks.

Si queremos saber de un hombre, preguntamos «¿cuál es su historia, su historia real interior?», porque cada uno de nosotros es una biografía, una historia. Cada uno de nosotros es una narración singular, que se construye, continua, inconscientemente, por, a través de y en nosotros, a través de nuestras percepciones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestras acciones; y, en el mismo grado, nuestro discurso, nuestras narraciones habladas. Biológica, fisiológicamente, no somos distintos unos de otros; históricamente, como narraciones, somos todos únicos.

Para ser nosotros mismos hemos de tenernos a nosotros mismos, hemos de poseer, de reposeer si es preciso, nuestras historias biográficas. Hemos de «recolectar» nosotros mismos, recolectar el drama interior, la narración, la nuestra, la de nosotros mismos. El individuo necesita esa narración, una narración interior continua, para mantener su identidad, su yo. (El hombre que confundió a su mujer con un sombrero; pag. 151)

Por una economía al servicio de las personas

Hoy se dan cita en Bilbao algunos de los popes del modelo-poder económico o, por lo menos, así se lo creen ellos. También les acompañan en ese encuentro endogámico y autista algunos políticos en lo que se da por llamar Global Forum Spain.

Curioso, aunque no tanto, que se celebre en el Guggenheim. Parece que es también una declaración de intenciones de cómo y para qué entienden algunos que sirven los contenedores culturales. Para dar servicio a los ricos y a los creadores de desigualdad. Vidarte seguro que está encantado y el señor Bilbao más por poner su dinerito, o sea el nuestro, al servicio de la señora Lagarde&cia.

No estaría de más que los asistentes al encuentro leyeran por lo menos el texto apoyado por un amplio número de profesores universitarios y que lleva por título Por una economía al servicio de las personas.

El grave y progresivo deterioro de la situación social en que vivimos está provocando uncreciente desconcierto, que se une a la incertidumbre que planea sobre amplios sectores de lasociedad. Se trata de una situación de inquietud y alarma social que aconseja unpronunciamiento sobre la misma, acorde con la responsabilidad social de la universidad. Por ello, aprovechando la próxima celebración en Bilbao de un importante Foro Económico decarácter internacional los días 3 y 4 de marzo, los abajo firmantes, profesores/as del ámbito de la Economía y la Empresa de centros universitarios del País Vasco, con el apoyo de economistas de otros organismos e instituciones, y de docentes de otras universidades, queremos manifestar a la opinión pública lo siguiente:
La gravedad de la situación en la que vivimos no tiene parangón en las últimas décadas. Entre otros aspectos, creemos necesario llamar la atención sobre los siguientes:

Acceso al texto completo.

Firmantes

Algunas de las cosas que he aprendido

Van tocando momentos de cierre de proyectos, de ir con calma dejando preparado el relevo a quien toque.

Han sido, y todavía quedan unos cuantos días, unos años intensos, muy intensos. De mucho trabajo, de satisfacciones e insatisfacciones, de buenos y malos momentos, pero que según voy echando la vista atrás me van dejando un buen sabor de boca, aunque viva a veces estos días con una cierta extrañeza.

Hoy he podido disfrutar tras una reunión a la mañana de una larga comida conversacional que, casi casi, termina cuando esto escribo.

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Tiempo sosegado a la vuelta de la esquina

Todavía faltan unos días, pero no está de más ir pensando en ellas. En las vacaciones. Un paréntesis para el sosiego, el descanso y la reflexión.

Los días vacacionales funcionan casi como un comdín en el ritmo del año.

Este ha sido duro y fuerte sobre todo en lo personal y tanbién, porqué no decirlo, en lo profesional.

Así que espero, por primera vez en muchos muchos años, disponer de un mes entero para el sosiego y para poder dedicarme tiempo para poder ordenar y asumir con calma y cierta distancia todo lo vivido.

Un tiempo para ‘saber que estoy aquí’

Para cada uno de nosotros, saber que estamos aquí fugazmente y que existe un límite no negociable de nuestro tiempo puede ser un conocimiento necesario como incentivo para contar nuestros días y hacer que cuenten. (Hans Jonas, citado por Zygmunt Bauman en En busca de la política; pag. 91)

El ‘tiempo no negociable’ y el tiempo que dejamos pasar o que nos arrastra sin tiempo para contarlo.

Y un poco más adelante escribe Bauman refiriéndose a la televisión, pero que leo en clave de los nuevos medios.

La TV está regida por el rating y la velocidad, pero el público masivo y la velocidad son enemigos del pensamiento. La ‘comunicación’ con el público masivo por TV es instantánea, pero, como manifiesta Bourdieu, ‘es instantánea porque no existe. No es más que una aparición. El intercambio de lugares comunes es un tipo de comunicación que no tiene más contenido que el propio acto de comunicarse’. Esta seudocomunicación produce ‘pensadores rápidos’, abastecedores de ‘cómida rápida’ intelectual… (pag. 114-115)

Tiempo lento por lo tanto es lo que busco. Para el contacto con otras personas que están a mi alrededor, para mí mismo.

Tiempo con pocas personas porque no hay tiemo para todas y cada vez siento más la necesidad de lo poco intenso que lo mucho diluido.

Tiempo para el cara a cara con las otras y conmigo.

Agosto siempre ha sido un mes propicio para generar ‘cambios de tercio’, pequeños giros, o grandes a veces, para resituar el barco vital intentándolo preparar para que no zozobre.

Tengo ya claro, y en ello estoy ya, que será más tiempo para menos personas. A todo no se llega.

Será tiempo más palpable y menos digital. Solo los ojos que hablan y acompañan la voz me merecen la pena.

Con una mayor relación entre los mundos físicos y virtuales. En este segundo muchas personas desaparecerán de mi vida porque en el fondo nunca han estado y porque prefiero no caer en la ‘extraterritorialidad.

El ciberespacio es, en muchos aspectos, el equivalente actual del latín medieval. Vuelve extraterritoriales a los miembros de las clases ilustradas y los pone fuera del alcance de la gente que está próxima en el espacio físico, lo que les permite dedicarse a colocar los cimientos tecnológicos de otro universo, virtual, que únicamente acercará entre sí a los miembros de la misma clase. (pag. 133)

Al fin y al cabo la vida vivida supone que lo vivido cuenta para uno mismo y para otros, pocos, que son los que están y con los que estás y vives más allá de las distancias.

Lo dicho: preparando la cabeza y el cuerpo para ese tiempo de sosiego reflexivo y compañía porque lo que queda por bregar se presenta como sugerente e interesante en medio de la incertidumbre y mejor seguir teniendo, si se puede, un espítu finito, pero joven.

Copas vacías

Una tarde cualquiera

Una terraza

La calle como espacio de encuentro

Un par de mesas

El vino como compañia

a la conversación que va y viene

Copas vacías

con personas hasta hoy desconocidas

La conversación que va y viene acerca

¡Ojalá peguemos la hebra de nuevo!

Personas y proyectos

La relación entre ambas palabras, personas y proyectos, es algo que siempre anda en mi cabeza fluyendo, siempre ando dando vueltas sobre esa idea o esa realidad, como se prefiera.

Qué papel jugamos cada uno en un proyecto. Cómo funcionará el mismo con personas distintas. Qué cambia cuando lo dejamos. Preguntas, preguntas, preguntas.

Hoy ha sido una de esas tardes taurinas en que ha tocado cambiar de tercio, redefinir la cuadrilla y, creo, no tenía capacidad en ese momento de constatarlo, de provocar algún susto por el toro que queda.

No voy a entrar aquí en los detalles porque no creo que, en este caso, sea lo relevante.

Es para mí bonito y emocionante cambiar el punto de vista, aradecérselo, mal que bien pero es como uno sabe hacerlo, a las personas que te han acompañado codo a codo en todo el proceso y que en algunos casos asumen nuevas responsabilidades y, lógicamente, se resitúan ante la nueva situación.

Los proyectos compartidos siempre me provocan en la despedida o en el cambio de papel un sentimiento de sana nostalgia, de echar la vista atrás y de intentar visualizar lo recorrido y lo que nos hemos dejado en ellos y lo que ellos, las personas y el proyecto nos han aportado.

Disculpad este tono críptico de un cierto desahogo.

Ellos y ellas, si es que lo leen, saben a qué me refiero.

Me gusta que los proyectos me emocionen y conmuevan. Me gusta sentir que en los mismos hay algo más que racionalidad, que no han sido indiferentes para mi vida.

Puede que sólo quede todo en la satisfacción de un trabajo bien hecho o que por lo menos así se ha intentado por parte de todos.

El proyecto sigue ahora. Tiene su vida y la de las personas que lo acompañan. Habrá cosas que cambien, pero el buen sabor y la sana nostalgia no me la quita nadie.

Así que para los que seguís en él ¡Gracias por todo.!

Yo ya os he avisado que como usuario seguiré dando la murga, proponiendo, sugiriendo y enredando, pero… en gran medida desde el otro lado de la barrera.

Y mientras termino esto, aflora alguna lágrima de emoción contenida.

El tiempo no es infinito y en lo personal y en lo profesional siempre son buenos, estoy convencido, los aires nuevos.