Pobreza, riqueza, sencillez

‘ Gran parte de los lujos, y muchas de las denominadas comodidades de la vida, no sólo no son indispensables, sino que son un completo estorbo parala elevación de la humanidad’, escribió Thoreau, añadiendo, con la intención de perturbar el correlato existente en su sociedad entre la posesión de las cosas y el hecho de ser honorable: ‘La riqueza del hombre se mide en proporción a la cantidad de cosas de las que puede prescindir’.

Puede que el no tener dinero indicara únicamente que se había optado por concentrar las propias energías en actividades ajenas a los negocios, para así enriquecerse, pero no en términos monetarios. En vez de utilizar la palabra pobreza para describir su realidad, Thoreau prefería el término sencillez: tenía la sensación de que éste expresaba una situación elegida conscientemente, y no impuesta por factores materiales… (Alain de Botton; Ansiedad por el status; pag. 293 y 295)

Exceso y frustración

Gabriel Zaid me ha parecido siempre un pensador sugerente y estimulante. Estoy leyendo ahora El progreso improductivo.

Señala en mi opinión con acierto que ‘paradójicamente, esa riqueza de posibilidades colectivas, se vuelve una carga aplastante de posibilidades no vividas que acaba por empobrecernos. Mientras que el hombre de una cultura pobre ejerce su cultura plenamente, nosotros vivimos en una cultura que rebasa nuestra capacidad de vivirla, ni en varias vidas seguidas’.

Mucho de esto hay también en las propuestas de redes sociales donde la aparente oferta de ‘amigos’ y relacciones son imposibles de vivir. El mundo relacional está en la base del mundo cultural, pero requiere tiempo y profundidad imposible de vivir con todos esos ‘amigos’ de las redes sociales que pensamos a veces que más valor tienecuanto más grande es.

Sigue…’La cultura moderna crece a tal velocidad que vos vuelve, personalmente, cada vez más incultos. La incultura, la insuficiencia, el subdesarrollo, son productos directos del progreso´….’Gracias al progreso, la vida no vivida, pero posible, lleva siglos de crecer más aprisa que la vida vivida, dejándola siempre atrás y empobreciéndola’.

Voy a ver si consigo resituarme en lo menos, en apariencia, pero más profundo e intenso.

Riqueza…. pobreza. La distancia aumenta.

La distancia que separa a los ricos y los pobres de este mundoes mayor que nunca y sigue aumentando, al menos según la mayoría de los índices utilizados. Aún después de las colosales trasferencias económicas durante las tres ‘décadas de desarrollo’ iniciadas en 1970, y de billones de dólares de ‘ayuda al desarrollo’, la situación es decepcionante y sigue empeorando en muchos lugares. La mitad de la población mundial vive con menos de dos dólares al día, y en muchos países los salarios reales siguen descendiendo desde el máximo alcanzado en la década de 1970. Se estima que en 1750 la relación entre los países más ricos y los más pobres era de 2 a 1, y que desde entonces no ha hecho más que aumentar. (Erik S. Reinert; La globalización de la pobreza; pag. XVII)

Probreza – Tercer mundo. Ryszard Kapuscinski. La frase

El tema de mi vida son los pobres. Es esto lo que yo entiendo por Tercer Mundo. El Tercer Mundo no es un término geográfico (Asia, África, América Latina) y ni siquiera racial (los denominados continentes de color), sino un concepto existencial. Indica precisamente la vida de pobreza caracterizada por el estancamiento, por el inmovilismo estructural, por la tendencia al subdesarrollo, por la continua amenaza de la ruina total, por una difusa carencia de soluciones. (Ryszard Kapuscinski; Los cínicos no sirven para este oficio , Anagrama, pag. 18)

Pobreza y lectura

Viene bien, de vez en cuando abandonar los analisis funcionales que realizamos alrededor de los hábitos de lectura y darl el salto al plano estructural para ser conscientes que sigue habiendo causas más profundas que funcionan como auténticas barricadas para la posible penetración del hábito lector.

Estos días pasados ha sido publicada y ha visto  la luz la última encuesta sobre condiciones de vida los españoles. En el terreno de la pobreza parece que, en los últimos diez años no hemos evolucionado mucho, así que los pocos puntos de mejora conseguidos en los hábitos lectores, quizás, los deberíamos considerar un gran logo.

Que algunos de los que se ven mal para llegar a final de mes lean es ya todo un logro. Los pesimistas dirán que es una vergüenza la sobrepresencia de la televisión de la que casi nadie parece privarse: mejor tele que lavadora; pero la televisión permite a mucha gente poder esconder sus “miserias”, nunca mejor dicho, sin salir de casa. El libro habría que ir a buscarlo a la Biblioteca.

No estaría mal poder disponer de una doble información: por qué no incluir el número-tipo de libros presentes en las casas y ver la correlación existente con la posesión de ordenador. Nos volveríamos, casi con seguridad a llevar otra sorpresa: no es la tecnología el enemigo del libro, sino la pobreza y el nivel de estudios.

Arreglar esto es siempre más complicado y, mientras tanto, para entretenernos y parecer que hacemos algo vamos pasando el tiempo con Planes de Fomento de la Lectura que están bien, pero…..ahí se quedan.

Pobreza y mercado

La pobreza me parece mucho más que un absurdo. Considero la pobreza como algo obsceno. Y creo que la teoría de que el mercado libre se encargará de todo es un absurdo y una obscenidad más. El llamado mercado libre de lo que se preocupa es de enriquecer a las corporaciones más poderosas. Creo que la última tendencia del mercado libre es que los pobres sean aún más pobres. (Norman Mailer; El Semanal 11-Julio-2004)