Bibliotecas: algunos datos comparativos. Por sugerir, digo…

La reciente entrada de Baratz sobre las 10 comunidades con mayor porcentaje de socios en bibliotecas me ha animado a elaborar en una primera tentativa algunos cuadros comparativos que presento a continuación y que permiten, sobre esas 10 primeras Comunidades establecer unos comparativos, siempre referidos a los datos de la Comunidad, en relación a:

  • Porcentaje de socios sobre población
  • Número de préstamos en soporte
  • Número de préstamos en soporte por usuario
  • Número de préstamos en soporte en relación a la población
  • Número de préstamos digitales
  • Número de préstamos digitales por usuario digital
  • Número de préstamos digitales por usuario biblioteca
  • Número de préstamos digitales en relación a la población
  • Número de visitas
  • Número de visitas por usuario
  • Número de visitas en relación a la población

Si jugásemos en cada uno de los casos a hacer un pódium de ganadores podemos ver que existen algunas variaciones en función de qué hablemos (préstamo físico, visita a la biblioteca, préstamo digital)

Os dejo aquí las tablas con los datos y porcentajes. Señalaré sólo un tema que me resulta sugerente y provocador, por qué no decirlo. Mientras que los usuarios del préstamo digital de eBiblio se sitúan en torno a una media no inferior a 7 obras por usuario, en el caso de Euskadi esa media, aunque sea la comunidad con mayor número de préstamos, baja a 2 por usuario, situándose incluso por debajo de la que se produce en otras Comunidades con el préstamo en soporte físico. ¿Tendrá algo que ver la ‘experiencia que le produce al usuario’? Ahí lo dejo.

Espero que os resulte sugerente.

Fuentes utilizadas:

Eliburutegia sigue siendo residual y quizás haya que empezar ya a expurgar

En fechas recientes se han hecho públicos los datos de préstamo (45.000) y usuarios (22.253) de eLiburutegia y se han comparado con el año 2015 que es cuando empezó el proyecto. En realidad empezó en noviembre de 2014, pero si queremos tener en cuenta años naturales es mejor rezliar la comparación sobre años completos.

En la información que aparece en los medios parece obviarse lo ocurrido en el año 2016. Desconozco la intención de dicha omisión.

Lo que sí es claro es que 2015 y 2017 no son realmente comparables porque en el año 2015 el servicio no llegaba desde sus inicios ni a Bilbao ni a Donosti ya que se incporporaron a mitad de año y son las ciudades, que según se puede comprobar con los datos de 2016, aportan el mayor volumen de préstamos.

Sí que es curioso, a parte del número de préstamos, el descenso que se puede apreciar de compra de libros electrónicos publicados en los dos últimos años, 2016 y 2017 en relación a los anteriores. Digo que es curioso porque una de las hipótesis más comúnmente barajadas es que el soporte electrónico genera más demanda sobre la novedad que sobre el fondo.

Ahora que podemos empezar ya a ver tendencias y con toda la población incorporada ya que Santurtzi que era el único municipio que faltaba ya se ha integrado en el sistema se podrán establecer comparativas sobre toda la población.

En cualquier caso sí se puede ir ya comprobando que:

  1. No ha supuesto ninguna disrupción.
  2. No ha generado un número importante de nuevos usuarios de los servicios bibliotecarios.
  3. Su peso sobre el total de préstamos es residual. No he encontrado datos del 2017, pero según los últimos datos del INE que son del 2014 el volumen de préstamo sólo de libros era de 2.589.629.
  4. Tengo mucha curiosidad por ver lo que supone la entrada de eLiburutegia en el préstamo de audiovisual que dicen se iniciará en 2018. Creo que , es una mera hipótesis, tendrá más impacto que el libro. Y no diré que ¡ojalá me equivoque! Será interesante comparar los tipos y calidad de contenidos que los usuarios prefieren.
  5. Al ritmo de préstamos que se va habrá que acabar haciendo un ‘expurgo’ de licencias. Se arrancó con 500.000 licencias a las que hay que añadir las compras posteriores y todavía no se han usado ni 100.000.
  6. Tengo sumo interés en poder ver los datos del resto de Comunidades Autónomas.

 

Año Número Títulos
2017 716
2016 1370
2015 2762
2014 2284
2013 2097
2012 2242
2011 1325
2010 928
2009 154
2008 41
2007 33
2006 27
Anteriores 150
14129

 

Bibliotecas de película

El Mundo publicaba ayer una noticia con un titular sugerente:

Ningún libro entre los 50 artículos más prestados en las bibliotecas municipales de Madrid

Los datos parecen referirse a lo que va del año 2016. Parece que entre los bestseller del préstamo el asunto va o de película o de cotilleo. Al libro ni se le espera.

Si damos un vistazo a los dos años anteriores de los que podemos conocer la memoria de gestión (memoria 2014 y memoria 2015), es probable que no nos extrañemos tanto.

Si vemos el fondo existente y los préstamos, obviando en esta ocasión las revistas, los datos de los dos últimos años completos 2014 y 2015 son los siguientes:

Estadisticas_Bibliotecas_Madrid

 

Resaltaré sólo un par de temas:

  • La disminución de todos los ratios de préstamo sea cual sea el soporte y el tipo de contenido del 2014 al 2015. Dudo, pero vaya usted a saber, que en el caso de los libros lo compense el préstamo digital.
  • El ratio de los DVDs casi cuadruplica al del libro.

Ello me plantea, no por primera vez, un par de interrogantes sin entrar en políticas de calidad de contenidos, función de la biblioteca y demás temas que son claves en el fondo:

  • ¿Qué ocurrirá en el momento en que en el préstamo digital se incluya el audiovisual? Es evidente que hay una demanda, probablemente mayor que la del libro.
  • ¿Por qué con estos datos que supongo no diferirán sustancialmente de los de otros sistemas bibliotecarios parece que los únicos que tienen algo que decir en relación al mundo bibliotecario son las gentes de la industria del libro?

Ahí lo dejo, pero creo que el tema tiene cierta miga.

 

 

¿Es acertado hablar de descarga gratuita de libros desde las bibliotecas públicas?

El 13 de julio escribí una entrada con el título: ebooks gratuitos ¿cómo lo ves?

Las razones que me animaron a hacerlo fueron 2 fundamentalmente:

  1. Una publicidad que vi en twitter lanzado desde un servicio público de bibliotecas:

2. Un contraste, ante la cierta sorpresa que me produjo la publicidad, con cinco personas que mantienen distinta relación con el mundo del libro y a quienes les pregunté, en modo ‘cata a ciegas’ tras leerles el texto : Más de 10.000 ebooks gratuitos. Descarga ebook, ¿quién podía anunciarse así? La respuesta en los cinco casos fue la misma: Una web de descargas. Es cierto que alguna persona añadió a esa frase el adjetivo ilegal.

Ello fue lo que me animó a jugar con una recogida de información a través de un sencillo cuestionario que ha tenido los siguientes resultados porcentuales:

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Librerías… mirar más allá

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Hay quien piensa que las librerías van a desaparecer sí o sí o que son incapaces de ponerse al día. Los que así piensan, cada vez menos, confunden cada una de las realidades libreras con la que a ellos no les gusta o con modelos anticuados que también existen.

Probablemente las librerías, cada una de ellas, son junto a las bibliotecas las que más pendientes andan de la innovación porque muchas de ellas vuelven continuamente sobre las preguntas básicas, sino desaparecerían o se cerrarían.

Frente a este planteamiento me llama la atención el de algunas tecnológicas y derivadas que pululan en torno al libro que, en vez de hacer-se las preguntas básicas que, a veces, pueden llevarles a su desaparición por no encontrar el nicho de clientes, intentan readaptar el medio, la herramienta, a una aparente pregunta nueva que nadie ha formulado, pero que les da para ir tirando mientras siguen brujuleando. Ya se sabe que cada uno se apaña como puede.

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El préstamo digital en Euskadi sólo atrae al 1 por ciento de los socios de las bibliotecas

Ayer se presentaron unos nuevos datos que no llegan a información de la situación del préstamo digital en Euskadi.

Digo datos y no información porque no se desea al parecer dar una información con cierta perspectiva.

Todo parece avanzar más lentamente de lo deseado o de lo programado en su momento por los responsables políticos.

La información no es consistente con la información de oleadas anteriores.

La variación de referencias que hace un año se planteo a finales de 2015 (15.000) paree que con suerte llegarán a finales de 2016.

Y no parece que la incorporación de Bilbao y Donostia haya supuesto un arreón real al impacto que la Biblioteca Digital tienen entre los usuarios. A Santurtzi parece que todavía se le sigue esperando.

En cualquiera de los casos el porcentaje de personas usuarias de la biblioteca digital de Euskadi sobre el total de los posibles usuarios es del 1 por ciento.

Es cierto, siguiendo el hilo de las reflexiones de Antonio Agustín Gómez, que no existe una información contrastada sobre cuántos de esos socios son usuarios activos y cuántos nuevos socios activos ha generado la posibilidad de préstamo digital.

En cualquier caso y ya con un año de experiencia, creo que en el caso de Euskadi las cifras son pobres, casi diría que rácanas y sería atrevido decir que se han cumplido las expectativas creadas.

¿Se habrá perdido la perspectiva?

No parece que hasta la fecha, los usuarios de la red de bibliotecas hayan hecho suya la propuesta.

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Ir a la librería y comprar: un hábito cultural más frecuente que ir a la Biblioteca

Pues sí, pues sí. Se comprará poco. Cada vez menos, pero aún con ello hay más personas que compran libros (36,9%) que las que pasan por las bibliotecas (25,6%).

Y dónde compra el personal. Pues mayoritariamente en esas librerías que parece que cierran pero que siguen atrayendo a más usuarios que las bibliotecas. Así que nos encontramos con el fenómeno curioso en parte que se sustenta públicamente una institución que atrae aun número de usuarios inferior al necesario para que una librería se mantenga, pero aún con todo lo mantenemos entre todos.

Junto a ello un dato alentador y esperanzador. ¿Qué franja de edad es la que proporcionalmente más acude a las librerías frente a otro tipo de establecimientos? ¡Los peligrosos nativos digitales! Curioso

lugardecomprayedad

La situación de las bibliotecas, por otra parte, es tan patética, ya me perdonarán que hasta los amigos son más prestamistas que los espacios públicos.

Obtenciondelibros

Quizás las librerías, sobre todo aquellas que juegan un papel de referencia entre sus compradores-lectores, podrían ser agentes culturales dinamizadores a favor de las bibliotecas. Esto sería más fácil o contaría con un mayor nivel de motivación para las librerías si luego las bibliotecas realizaran, por lo menos como contrapartida, las compras en las mismas. La parte privada del sector poniendo en valor e intentando dinamizar a la parte pública.

Las librerías dicen algunos que cierran por falta de clientes y mantenemos instituciones con el dinero de todos que atienden a menos clientes que los que pasan por la librería. Resulta a veces difícil de entender.

Aún con todo quizás librerías y bibliotecas que son dos realidades distintas puedan tejer redes y quizás desde lo pequeño y desde visiones en red y compartidas que apuestan por el público más asiduo en ambos casos que es el joven se puedan ir construyendo nuevos presentes-futuros.

Lo dicho. Por provocar un poco.

Cuarta y última oleada de la ‘fe bibliotecaria’. El préstamo digital parece tener un futuro poco claro

En el proceso de las cuatro oleadas de la ‘fe bibliotecaria’, que en paz descanse, del mes de agosto, los seguidores del ‘préstamo digital’ han ido avanzando en una cuesta abajo contínua que probablemente les haría desaparecer si siguiéramos con nuevas oleadas en meses sucesivos.

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Si analizamos algún dato recientemente publicado no nos debería de extrañar. Así, por ejemplo, en Euskadi en este mes el 0,017% de la población está usando el préstamo digital y no precisamente títulos en muchas ocasiones de alto calado cultural.

Os dejamos pues con la última tabla que tal y como hemos dicho

  •  Augura un negro futuro a lo digital en las bibliotecas.
  • Sigue demostrando que se nos va la fuerza por la boca.
  • Y esto, indirectamente va provocando que el agnosticismo vaya aumentando.

Gracias a todos los que os habéis tomado esto como un juego y habéis participado activamente en él.

De temas más serios y con enjundia hablaremos al final del mes entrante en Tenerife en el SILA 2015.

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Las librerías y su visión, también, como red compartida. Conviene no echar balones fuera

El reciente cierre de la librería Sintagma en el Ejido, por un lado, y unas declaraciones de Cristina Sanmamed de la Puerta de Tannhauser por otro me llevan a una reflexión que, creo, debería ser una clara línea de acción para las librerías.

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A vueltas con las e-bibliotecas. Euskadi-Catalunya: algunas comparaciones para salir perdiendo

Interesante poder conocer los primeros datos de funcionamiento del préstamo digital en Catalunya.

Parece que en este primer mes han conseguido 10.200 préstamos.

Interesante compararlos con los de Euskadi en el primer mes que se situaban en 1.696.

Alguien saldrá diciendo: ¡Es que son más habitantes! Ya, ya, pero aún así los ratios son demoledores sobre población general. Para que las cifras de Euskadi alcanzaran en proporción el nivel de Catalunya deberían haber andado en torno a los 3.000 préstamos. Es decir: casi el doble.

Si queréis, lo podemos mirar desde otro ángulo: después de 7 meses de vida, es decir, pasado ya el período de gracia de los 100 días, se han conseguido en Euskadi 12.000 préstamos y que sólo han atraído a 5.500 usuarios.

No voy a entrar en otros temas que ya he abordado con anterioridad.

Y ahora podemos empezar a tirar del hilo y preguntarnos:

– ¿Qué aporta realmente una plataforma propia que se intenta vender como la panacea a bombo y platillo?

– ¿Qué aporta un mayor número de títulos si el nivel de préstamo es menor?

– ¿Qué aporta un mediador externo monotemático y entorpecedor de nuevas propuestas e ideas?

– ¿A cuánto nos sale el préstamos en Euskadi y en Catalunya?

Seguimos, por otra parte, sin conocer el estudio de buenas prácticas que se encargó en su momento y que debía haber sido presentado en febrero. ¿Se aborda, por ejemplo, en el mismo todo el tema de la preservación de ebooks?

Quizás sólo quede decir con humildad ¡Visca Catalunya! que con inteligencia, ya lo dejó entrever Carme Fenoll en el II Congreso del libro electrónico donde con toda claridad señaló las prioridades presupuestarias y las cantidades dedicadas mientras Francisca Pulgar se escondía sin poner ni una cifra encima de la mesa.

Así nos va… Mal camino y, quizás, malos compañeros para el mismo.

La confirmación de que los datos, efectivamente, los carga el diablo o el propio enemigo interno.

 

Préstamo digital en Bibliotecas. Cuidado con los números que los carga el diablo. Llamada de atención

Roto_Cifras

Tras el lanzamiento a bombo y platillo de los sistemas de préstamo digital en Bibliotecas públicas vienen los primeros datos sobre los que conviene hacer alguna reflexión para no quedarnos sólo con las cifras.

Hay que reconocer que para muchos de los potenciales usuarios del préstamo digital el acceso al mismo supone todo un aprendizaje.

En Euskadi, en el primer mes de andadura, se han realizado 1.700 préstamos.

¿Muchos, pocos?

Si las contextualizamos en función de la inversión hecha y las expectativas son, en mi opinión, muy pocas.

En la propia nota de prensa del Departamento de Cultura se dice:

Actualmente eLiburutegia tiene adquiridas 25.000 licencias para préstamo de libros tanto en euskera como en castellano. Cada licencia permite 20 préstamos. Una vez ha llegado una licencia (no título) a los 20 préstamos, el Gobierno Vasco volverá a comprar la licencia, para poder efectuar de nuevo otros 20 préstamos. Las 25.000 licencias adquiridas darán lugar a 500.000 préstamos.

Esperemos a tener los datos del segundo y tercer mes, pero tengo la sensación de que se va a quedar, por el modelo escogido, mucho dinero público gastado sin uso ciudadano.

A nivel europeo empieza ya a existir todo un pupurrí de modelos de préstamo que quizás refleje la diversidad de realidades y los distintos abordajes posibles que o son sistémicos o no son.

En Madrid, donde ya hay datos de los cuatro primeros meses, el número de préstamos ha sido de 14.949. Datos que tampoco parecen ser para echar las campanas al vuelo.

¿Causas? Pueden ser muchas y variadas. Julián Marquina señala algunas cuando escribe (las negritas son suyas):

quizás solamente sea cuestión de tiempo para que el préstamo digital mejore sus cifras y empiece a destacar de entre los múltiples servicios ofrecidos desde las bibliotecas. Quizás le haga falta un empuje publicitario fuerte para dar a conocer este nuevo servicio. Quizás le haga falta tener mayor variedad de títulos para el préstamo y darle mayor importancia a los libros que todos los usuarios quieren leer y que tienen mayor tirón mediático. Quizás sea todo esto, pero también (quizás) sea que el usuario de la biblioteca no quiere leer en digital.

Y, si el usuario no quiere leer en digital, ¿qué hacemos?

Añado una causa más y es que en España para los modelos elegidos hasta la fecha, la forma de negociación y acuerdo sobre ellos ha estado más pendiente de la dimensión comercial que de la ciudadana que siempre ha ido como una nota a pie de página.

Como señala Jorge Téllez, quizás se ha tenido poco en cuenta la mirada del lector

conforme el libro se convirtió en producto o mercancía, lo que también sucedió fue que el carácter público de la lectura le hizo espacio a lo privado de la transacción económica, de manera que muchas campañas de fomento a la lectura actualmente confunden lectores con clientes. Leer artículo completo

En cualquier caso. Las Bibliotecas serán humanas o no serán.

La lectura y sus derivados en el barómetro del CIS de diciembre de 2014. 15 notas rápidas

El Barómtero del CIS de diciembre de 2014 incluye unas cuantas preguntas relacionadas con la lectura que pasamos a comentar y a comprara, en algunos casos, con los datos, también del CIS, relacionados con la lectura de febrero de 2003.

Los comentarios serán breves y llevarán cierto grado de retranca en algunos casos. Tiempo habrá para que sesudos expertos hagan minería de datos y derivados.

1. A los españoles les interesa más la música y el cine que la lectura. Lógico por lo tanto con el gobierno que tenemos la penalización en el IVA hacia lo que puede ser de mayor interés general.

pregunta_92. La percepción sobre si leemos mucho, poco o nada, no ha variado sustancialmente en estos 11 años. Seguimos pensando que leemos poco. Ahora bien, si echamos la vista atrás (pregunta 14), casi a mitades, pensamos que leemos más, los unos, y que leemos menos, los otros.

3_2003

13_143. El 15% todavía no ha oído hablar del libro electrónico. El 66% no la leído ni total ni parcialmente un libro en digital y del 84,7% que conocen la existencia del libro electrónico, son tantos los que piensan que es probable que lo utilicen en el futuro como los que no piensan utilizarlo.

1515ayb4. El futuro parece moverse entre la convivencia y la mayoría electrónica

165. La frecuencia de la lectura tampoco parece haber variado sustancialmente en estos últimos diez años. Nota. En el 2003 se preguntaba por lectura y en el 2014 por lectura de libros.

5_201317_20146. Entre los que no leen, aumenta en casi 10 puntos el porcentaje de los que no leen porque no les interesa o no les gusta. Disminuye en 5 puntos la ‘excusa’ de la falta de tiempo.

5a_201317a7. El formato digital parece haber penetrado en casi el 20% de los lectores habituales.

17b8. La lectura cada vez más unida al disfrute o la distracción. Problema. Ambos términos tienen significados tan distintos…

17c9. La novela histórica parece ser lo que más gusta

17e

10. Sólo el 14% de los lectores podrán comprarse tímidamente con Mark Zuckerberg porque leen por lo menos un libro al mes de media.

17f

11. Ya lo siento, pero los libreros pintan poco como elemento recomendador. Los colegas, entiéndase familiares y amigos aumentan su peso en 10 puntos. Nota: cada vez tenemos menos en cuenta nuestro propio criterio (12 puntos menos).

2003

20_2003

201317g12. Pesa más el género que el autor. Algunos autoeditados se lo deberán ir mirando o sino habrá sólo autoeditados de pocos géneros. Algo que en el fondo ya está pasando.

17h13. No llega al 50% la población que ha comprado libros para disfrute y solaz en los últimos doce meses ya que la cifra incluye trabajo y/o estudio. Y sólo un tercio ha comprado más de 5 libros.

2114. En esto del ‘tener’ las cosas no están muy claras porque no sabemos si los que tienen son los que poseen en papel y en digital o no. En cualquier caso sólo en la mitad de las casas hay más de 50 libros en papel y sólo en un 30% hay más de 50 en digital. Interesante comprara con datos de años del siglo pasado que se recogen en Los españoles y los libros. Hábitos y actitudes hacia el libro y la lectura, editado por CEGAL en el año 98. Página 42 y sigientes. Vamos a peor, parece.

24_25_25a15. El 28,6% de la población se ha pasado en el últiomo año alguna vez por la biblioteca y, por ahora, hay más interés en el préstamo de películas y en el acceso a internet que en los libros digitales. ¡Al loro!

26a Y una guinda final. Analicen por favor los editores el dinero mal gastado en teóricas tinglados en torno al fomento de la lectura por mares, playas y demás…

El préstamo digital en las bibliotecas en Euskadi ¿más propaganda que realidad?

Volví del Congreso de Libro electrónico celebrado en Barbastro bastante preocupado en torno al futuro y sostenibilidad del proyecto de, llamémosle con propiedad, préstamo digital de obras con derechos en Euskadi. La preocupación no es nueva. Se viene extendiendo ya a lo largo de este año. Tanto con motivo del Liber como en junio adelanté algunas reflexiones.

Digo esto porque la Biblioteca Digital de Euskadi, Liburuklik, ya lleva tiempo existiendo y ofrece la posibilidad de consulta de fondo libre de derechos. De hecho e-liburutegia aparece como una parte de este proyecto más global.

Digo que vine preocupado porque ante una pregunta tan sencilla como cuántos recursos (humanos, tecnológicos, de contenidos) se van a destinar para la sostenibilidad del proyecto, la responsable del servicio de bibliotecas del Gobierno Vasco no supo o no quiso, esto sería peor, qué contestar.

Me ha preocupado más todavía el leer unas recientes declaraciones de Joxean Muñoz, viceconsejero de cultura, aparecidas en los medios en el día de ayer que señala algunas ventajas que en mi opinión acabarán convirtiéndose, si no lo son ya, en inconvenientes:

– Alaba las aparentes bondades de ‘una plataforma propia y pública’. Lo que quizás no se señala es que está siendo desarrollada por una empresa externa y las prestaciones de salida van a ser muy inferiores a otras plataformas existentes en el mercado que ofrecían en su momento y supongo que lo seguirán haciendo el ser alojadas en servidores públicos y adecuarse a las demandas específicas de la administración. Por ahora lo que parece que va a costar el desarrollo de la plataforma en 2014 y 2015, según los presupuestos públicos,  es 180.000 euros. ¿Inversión adecuada a los servicios que presta y a otras posibles prestaciones que serían tan públicas como esta? Lo dudo.

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¿Está funcionando el préstamo digital en Bibliotecas? Cartagena: algunos datos

En fechas recientes vio la luz un manifiesto que reivindicaba El derecho a leer en electrónico.

El ámbito de los derechos, la realidad así nos lo muestra, es un terreno resbaladizo. Si los derechos humanos son pasados ampliamente por el forro de los caprichos de algunos y si ni siquiera existe en la mayoría de los países una referencia clara al derecho de acceso a la cultura, todo el resto de supuestos derechos o reivindicaciones quedan de alguna manera descontextualizados o pueden acabar sonando a peligrosas ‘peticiones’ de parte.

Hoy mismo he leído un par de sugerentes artículos relacionados con el libro electrónico y las bibliotecas.

En el artículo de Pablo G. Bejarano en Eldiario.es, parece, en parte, que se sitúa la pelota en el tejado de los editores.

Elena Cabrera, en El Confidencial, urga en la duda que puede surgir ante el nuevo futuro papel del bibliotecario en una situación en la que parece que ‘todos podemos ser bibliotecarios’.

Sigue siendo curioso la escasez de cifras que se aportan sobre la evolución y situación de realidades que ya existen en España y los resultados que están teniendo hasta la fecha.

La Red de Bibliotecas de Cartagena lleva por lo menos dos años ofreciendo el servicio de préstamo en digital. A través del mismo se pueden hacer unas consultas que creo son sugerentes. La red de bibliotecas de Euskadi, por ejemplo, ofrece también información sobre los más prestados en papel.

En su momento, que quizás debería a empezar a ser ya, sería de sumo interés ir analizando préstamos comparados frente a inversiones hechas y tipo de libro prestado a través de cada uno de los soportes.

En el caso de Cartagena y a lo largo de estos dos años, estos son los diez libros más prestados, sobre un catálogo de 808 títulos.

prestamo_cartagenaSeñalar también, a título informativo, que un tercio del catálogo, aproximadamente ha tenido más de dos préstamos y 341 libros, un 40% del fondo, no ha sido todavía solicitado en préstamo.

Datos que por lo menos deben hacernos ver que es un terreno en el que se debe avanzar con cautela en cuanto a inversiones y política se refiere.

Queda, por lo tanto, mucho por ver y analizar. En cualquier caso, los datos ayudan y son los que sitúan a los teóricos discursos en su dimensión real, económica y de sentido.

Todo lo demás es fuego de artificio interesado de algunos y/o quizás un intento de subvertir la prioridad de los derechos.

pasdecultures

 

Cuando bibliotecas y editores hablan suceden cosas. Sobre el préstamo digital en Euskadi

Cuando editores y bibliotecas se juntan, conversan, se dan su tiempo, suceden cosas. Ya ocurrieron en el encuentro entre Revistas Culturales y Bibliotecas celebrado el mes pasado. Quien esté más interesado puede acceder a la relatoría de la Jornada.

Ahora también en Euskadi parece que van pasando cosas tras conversaciones mantenidas desde hace tiempo entre bibliotecarios y editores. Se suscribe un acuerdo para implantar el préstamo online de libros digitales.

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Paso ya práctico, importante y de calado. Como he señalado, hay temas que no se cuecen de un día para otro. Llevan su tiempo. Mucha charla, disipar dudas, acercar intereses, buscar el gano-gano para que el beneficiario final sea el usuario-lector.

Detrás de el acuerdo creo que hay algunas claves interesantes:

– La apuesta por poner en valor lo cercano que es una de las mejores maneras de predicar con el ejemplo y de poner en valor la creación de la industria local (pongan país, nación o el término con el que se consideren más cómodos).

– El ser fruto de un proceso claro de diálogo. Coordinado desde el Gobierno que es lo que le toca, pero escuchando muchas voces. Bibliotecarios, editores, plataformas…

– Plantearlo, por lo que sé como un working progress, un proceso abierto con lo que supone de reconocimiento de que ni está todo dicho y que lo peor que se puede hacer es arrancar con todo cerrado. Sé que sobre esto puede haber matices. Un bibliotecario conocedor de las entretelas se sentía encantado de que esto puede empiece a ser una realidad. Yo tengo alguna pega más, pero ¡hoy no toca!

– Supone una realidad de uno de los planes de Kultura Auzolanean que permite, además, irlo enriqueciendo con sugerencias y propuestas. Yo ya he hecho la mía.

Es por lo tanto ese diálogo, la trasparencia y el no inmovilismo lo que permitirá ir construyendo una realidad beneficiosa para todos.

Una nota final.

Ni las Revistas Culturales, ni Euskadi son los ejes centrales sobre los que pivota la industria del libro. Siempre conviene mirar lo que se mueve y sucede en los bordes del sistema. Casi siempre ocurre que pasan cosas más sugerentes e interesantes que en la falsa centralidad que parece sólo preocupada de ver si les roban o no.

 

 

Bibliotecas públicas digitales. ¿Se puede prestar lo alquilado?

En fechas recientes he mantenido reuniones con algunas de las plataformas que desean buscar nicho de negocio en el entorno de las bibliotecas públicas.

Una reciente entrada de Antonio Agustín Gómez en el blog La mar de libros  me ha traído el recuerdo de las conversaciones mantenidas.

En alguno de los casos me he encontrado con la postura de la plataforma, que parece venir marcada por los editores de que: para las bibliotecas lo digital no es posible comprarlo, sino solo alquilarlo. Es decir: el libro digital nunca será propiedad de la biblioteca, sino que solo será posible un número X de licencias de uso en función de lo que se haya abonado.

Todo ello muy cercano en el fondo a lo ya señalado hace tiempo por Rikfin en La era del acceso.

Ahora bien, si el fondo digital en este caso no es propiedad, sino que es solo alquilado, ¿es realmente un fondo propio de la biblioteca o de la red?

Antonio quien por ciertotambién ha escrito en el último número de Trama y texturas (Las bibliotecas públicas ante el libro electrónico) señala también con claridad en el blog:

Independientemente de las soluciones tecnológicas propuestas lo que menos nos convence es el modelo de negocio que se nos trata de imponer: el pago de licencias anuales de acceso y no la propiedad de las colecciones.

Y, en el artículo de la revista dice:

Está claro que el modelo de gestión de licencias que nos ofrecen es un regimen de alquiler de las colecciones. ¿Qué diríamos si la propuesta que nos ha puesto Libranda encima de la mesa se trasladara a la venta de libros en papel, y el año que viene tuviéramos que volver a pagar por ellos o devolverlos a la editorial porque nos han cortado el presupuesto?

Hay algo, en la oferta de las plataformas que a mí me sigue sin cuadrar. Más cuando parte de la estrategia ha recibido una importante inyección o facilidades con dinero público.

Nos volvemos a encontrar con el juego del huevo y la gallina o de la industria y la cultura. Qué adjetiva a qué.

La propuesta que se hace por ahora probablemente sea un mal camino para dinamizar el acceso y el uso de los contenidos digitales y tal y como está planteada provoque, probablemente, dos movimientos:

1. El rechazo de las bibliotecas en la medida en que no pueden generar catálogo estable con sentido.

2. El aumento del uso de contenidos digitales no controlados por parte de los usuarios.

Mal camino en los dos casos y la duda teórica sobre si es muy claro prestar aquello que no es mío y ni siquiera está en mis servidores.

Lecturas del día 4 de junio

  1. Los consejos sobre internet que tu abuela tenía que haberte dado
  2. Nuevo informe IFLA sobre préstamo de ebooks
  3. Feria del Libro de Madrid: se necesitan clientes
  4. De la música a los libros: aprendiendo de los errores de otros
  5. Por qué los libros de texto serán sigitales y se distribuirán desde una única plataforma

Usuarios y bibliotecas

Se acaban de hacer públicos a través de los medios de comunicación los datos de un estudio sobre las bibliotecas, que habrá que esperar a leer entero, realizado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y que abarca del año 2001 al 2005.

Los datos, que parecen ser optimistas no parecen guardar excesiva relación con otros que facilita el INE  que, por cierto, facilita ya datos del 2006. Es cierto que parecen aumentar los usuarios absolutos y el número de préstamos absolutos, pero un análisis un poco más fino quizás nos permita ver otras cosas, por lo menos en los datos del INE.

Resaltaré dos datos, usuarios y  préstamo, que utilicé durante este año para un curso.

En relación a los usuarios no niego que hayan aumentado. sería como negar que la población española también ha crecido, pero, por lo menos en los datos del INE, lo que no parecen aumentar es el número de usuarios por 100.000 habitantes que es lo que nos puede dar una tasa real de crecimiento en la población española. es decir: no nos vale el más, sino el más en relación al volumen global de la población y este dato no parece haber aumentado: 33.972 en el 2.000 y 33.808 en el 2006. Con mucha variación en función de las distintas Comunidades Autónomas. ¿Reflejo quizás de las distintas políticas llevadas adelante?

(Si pincháis sobre las imágenes las veréis en grande)

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Si nos fijamos ahora en los préstamos podemos ver que éstos sí que han aumentado. Algo lógico si hay más usuarios absolutos, más número de los mismos.

Pero cuál es la tendencia clara al aumento en préstamo, qué es lo que está cambiando realmente la tendencia. ¿Los libros? ¿Los documentos sonoros? ¿Los audiovisuales?

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Parece que los libros y los documentos sonoros mantienen un crecimiento vegetativo, mientras que el aumento significativo se produce en los documentos audiovisuales. ¿Cuál será tanto la tendencia presupuestaria como de compra a futuro con estos indicadores? ¿Qué soportes y contenidos deberán ser atendidos en un futuro?

Veremos, finalmente dónde se produce ese ‘cambio decisivo’ que parecen anunciar los realizadores del estudio. Quizás sea el cambio ya generalizado de nombre: de la biblioteca a la mediateca.

¿Ayudará ese cambio a la inclusión social?