Punto de vista y perspectiva. A veces conviene desconfiar…

Pensando tras el paseo en la vida y en el sector del libro…

Hay que desconfiar, pues, de quien trata de convencernos con argumentos distintos de la razón, es decir, de los jefes carismáticos: hemos de ser cautos en delegar en otros nuestro juicio y nuestra voluntad: puesto que es difícil distinguir los profetas verdaderos de los falsos, es mejor sospechar de todo profeta; es mejor renunciar a la verdad revelada, por mucho que exalten su simplicidad y esplendor, aunque las hallemos cómodas porque se adquieren gratis. Es mejor conformarte con otras verdades más modestas y menos entusiasmantes, las que se conquistan con mucho trabajo, poco a poco y sin atajos por el estudio, la discusión y el razonamiento, verdades que pueden ser demostradas y verificadas.(Primo Levi, Si esto es un hombre , El Aleph, pag. 219)

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En realidad, tu ubicación es la que determina tus conclusiones. Y ser conscientes de ello para poder variar el punto de vista es fundamental. (Nani Marquina en If 46, pag. 10-11)

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    El show puede repetirse, pero la vida claro que no. La vida necesita de nosotros al completo para ser real, pero el show, en cuanto ficción, sólo necesita el pulso infantil. Un yo en miniatura. (Vicente Verdú; El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción, Anagrama, pag. 60-61)

Víctima. Primo Levi. La frase

El opresor sigue siéndolo, y lo mismo ocurre con la víctima: no son intercambiables, el primero debe ser castigado y execrado (pero, si es posible, debe ser también comprendido); la segunda debe ser compadecida y ayudada; pero ambos, ante la impudicia del hecho que ha sido cometido irrevocablemente, necesitan un refugio y una defensa, y van, institntivamente, en su busca. No todos, pero sí la mayoría; casi siempre durante toda la vida. (Primo Levi; Los hundidos y los salvados; pag. 23)
Hoy estaré en el Euskalduna aunque con una cierta sensación de fracaso o de camino, y mucho, por recorrer. En algún momento hay que empezar a andar.

La verdad. Primo Levi

Hay que desconfiar, pues, de quien trata de convencernos con argumentos distintos de la razón, es decir, de los jefes carismáticos: hemos de ser cautos en delegar en otros nuestro juicio y nuestra voluntad: puesto que es difícil distinguir los profetas verdaderos de los falsos, es mejor sospechar de todo profeta; es mejor renunciar a la verdad revelada, por mucho que exalten su simplicidad y esplendor, aunque las hallemos cómodas porque se adquieren gratis. Es mejor conformarte con otras verdades más modestas y menos entusiasmantes, las que se conquistan con mucho trabajo, poco a poco y sin atajos por el estudio, la discusión y el razonamiento, verdades que pueden ser demostradas y verificadas. (Primo Levi, Si esto es un hombre , El Aleph, pag. 219)

La tregua. Primo Levi

la-tregua_primoleviAutor: Primo Levi

Título: La tregua

Páginas: 239

Año de edición: 2001

Editorial: Muchnik Editores

ISBN: 84-7669-458-X

Comentario

Segundo volumen de la trilogía iniciada por “Si esto es un hombre”  que nos sitúa con toda la crudeza en el tránsito entre la salida del campo de concentración y la llegada-vuelta a la patria-casa desconocida.

Algunas frases

 Es bien sabido que nadie nace con un decálogo en el cuerpo, y que cada uno se hace el suyo andando y con hechos consumados, según el patrón de sus experiencias, o de ls ajenas asimilables a las propias; por lo cual, el universo moral de cada uno, interpretado rectamente, viene a identificarse con la suma de sus experiencias precedentes y representa, por consiguiente, una forma compendiada de su biografía. (51)

La nostalgia es un sufrimiento frágil y dulce, esencialmente distinto, más ínitmo, más humano que los demás sufrimientos que habíamos soportado hasta entonces: golpes, frío, hambre, terror, privaciones, enfermedades. Es un sufrimiento claro y limpio, pero urgente: penetra todos los minutos de la jornada, no permite otros pensamientos y empuja a la evasión. (161)

Como sucede siempre, el fin del hambre puso al descubierto y nos hizo conscientes  de un hambre más profunda que llevábamos dentro: no sólo el deseo de estar en nuestra casa, en cierto modo descartado y proyectado hacia el futuro, sino una necesidad más urgente e inmediata de contactos humanos, de trabajo mental y físico, de novedades y variedad. (175)

Si esto es un hombre

siestoesunhombreAutor: Primo Levi
Título: Si esto es un hombre
Páginas: 223
Año Edición: 2003 (6ª)
Editorial: El Aleph
ISBN: 84-7669-400-8

Comentario

Para tener derecho a explicar se tiene que tener un conocimiento directo, físico, emotivo, olfatito, sin filtros ni escudos protectores, sobre aquello de lo que se habla. (Ryszard Kapuscinski; Los cínicos no sirven para este oficio, Anagrama, pag. 15)

Primo Levi cumple como nadie esta condición que Kapuscinski señala y es la propia experiencia escrita como necesidad de ser contada, en primer lugar, para uno mismo como se van completando las páginas de este primer volumen de la trilogía que se abren con una importante llamada de atención:

Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no
Considerar si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro
(Primo Levi, Si esto es un hombre, El Aleph, pag. 9)