Vísperas…

Cinco días de teóricas vacaciones por delante aquí en Euskadi.

Dejémoslo en cinco días con otro ritmo. En mi caso, más sosegado, con mayor posibilidad de pensar, pasear, charlar, escribir, leer, proyectar, quedar, conversar…

La antevíspera, ayer martes, en Lerma con posibles nuevos proyectos en Trama editorial. Disfrutando de soñar despiertos y de buscar complicidades.

Hoy en Bilbao, miércoles. Desayuno con amigas. Uno programado. Otra, que me conoce, y siempre que pasa por un sitio concreto mira a ver si estoy, y hoy sí, hace que el desayuno para dos se convierta en conversación para tres.

El mercado. La comida familiar para mañana…

Hoy comida con amigas, personas que aprecio y quiero de una manera muy especial y que. aunque parezca mentira, ha sido un regalo que el breve paso por la política me ha concedido.

Manuel sabe de lo que hablo.

Con una de las personas que desayunaba hoy también.

La posibilidad de hablar también de los priycetos de Trama. De escuchar que pueden tener sentido. De sentir complicidades.

La mesa, el fuego, la comida como lugar y excusa para el encuentro y la reunión.

La conversación que va y viene de lo personal, lo familiar, la políitica, los planes a corto, los sueños a largo…

Tres décadas consecutivas en torno a una mesa. 12 vidas distintas… Manolo sabe de lo que hablo…

Y ya de retirada, para volvernos a ver en breve, en grupos de a tres, de a cuatro, de llamada telefónica si hay necesidad… el sentimiento de que lo vital no se monetiza, porque no tiene precio, ni hay moneda que pueda pagarlo…

Y… los libros y los proyectos de Trama siempre presentes. Porque, por suerte, tenemos más cómplices en el más allá.

 

 

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Dos días, con la lectura, el libro y sus mediadores a vueltas

Miércoles y jueves han sido dos días intensos, con la lectura a vueltas.

Consultores, administraciones, bibliotecarios, editores, empresas que trabajan en el ámbito de la animación y la gestión cultural, amigos y amigas, han estado entrando y saliendo de mi vida en estos dos días en proyectos distintos.

Como hilo conductor personal, curiosidades que tiene la vida, he retomado y  casi terminado entre rato y rato, viaje y viaje, espera y espera el espléndido libro de Daniel Goldin, Los días y los libros. Divagaciones sobre la hospitalidad de la lectura.

Dejaré algunas imágenes de estos dos días y una cita final de Goldin, que también ha escrito un sugerente artículo en el último Texturas, entre las muchas que he apuntado en mis ‘hojas de ruta’.

Proyectos dulces…y queridos… que se abordan y se cierran en el marco adecuado.

Proyectos que empiezan a salir de un estado de latencia temporal…

Conversación y sobremesa en torno al libro, la lectura, la industria y el, los futuros…

Conversaciones telefónicas varias…

El gusto de ver que proyectos ya trabajados siguen teniendo sentido y son valorados y tenidos en cuenta…

El libro guía de estos dos días…

La cita…

Y no es poco lo que la literatura puede hacer en este sentido (el trabajo por la diversidad). Su poder deriva de sus posibilidades de generar desdoblamientos, de causar extrañeza en el interior de cada lector, de poner en crisis su identidad y cuestionarla, de descubrir que cada uno es otro. la promoción de la lectura, para ser tal, supone darle al otro armas para ser diverso de sí mismo. es un regalo radical, una muestra de confianza en el prójimo. (pag. 72)

 

Librerías Con-sentido. Todas deberían tenerlo. 10 preguntas a contestar.

Miércoles y jueves he podido disfrutar de la profesionalidad de algunas librerías en Valladolid y Salamanca.

Cada una con su estilo, cada una con su especialidad, su toque, su forma de trabajar.

Pero en todos los casos hemos sido recibidos con atención, amabilidad y nos han ofrecido y regalado interesantes sugerencias.

Son, todas las que hemos visitado, Librerías Con-sentido.

Y lo digo, por seguir el hilo del nacimiento, uno más y este múltiple, de un nuevo proyecto librero en Andalucía que lleva precisamente ese nombre: Librerías Con-sentido, del que se hacen un amplio eco en Letras anfibias en un artículo de Sonia Domínguez. Me alegro del nacimiento, pero me atrevería a decir que el nombre es reiterativo porque todo proyecto librero o tiene un sentido o es proyecto muerto.

Me parece metafórico e interesante en estos tiempos que de los ‘despojos’ de un megaproyecto como fue Beta, quizás ya desnortado hace tiempo, surjan nuevos brotes.

Para buscar, rebuscar o reencontrar el sentido de los proyectos os ofrezco diez interrogantes sencillos, probablemente muchos ya los conoceréis, que son una invitación para pensar y repensar lo que te traes entre manos.

1. Qué se quiere hacer. Describir la idea.
2. Por qué se quiere hacer. Razones que motiven la puesta en marcha. Las posibles causas o constataciones que hemos realizado.
3. Para qué se quiere hacer. Señalar el objetivo.
4. Con quién se quiere hacer. Indicar los posibles “socios” o implicados en el proyecto.
5. Cuándo se quiere hacer. Indicar un posible proceso temporal.
6. Para quién se quiere hacer. Indicar los posibles destinatarios clientes.
7. Dónde se quiere hacer. Sede y marco geográfico de actuación.
8. Cómo se quiere hacer. Indicar la estrategia y las posibles actividades.
9. Con qué se quiere hacer. Indicar los recursos no monetarios con los que se cuenta.
10. Cuánto. Posible presupuesto.

 

Apasionarse

Tras pasar un viernes liado con algunos proyectos apasionantes por la idea, la compañía y los procesos.

Proyectos híbridos, fruto del encuentro entre personas de diferentes campos, procedencias y sensibilidades que enriquecen, rompen barreras y hacen que los mismos tomen una nueva dimensión.

Basados en experiencias y carreras profesionales que me gustan denominarlas diesel y de largo recorrido..

¡Qué mejor forma de terminarlo en esta tarde de viernes fresquita que con un chocolatito en Charamel gozotegia para seguir endulzando el día!

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Espacio donde además he compartido guiños, #dedosvacios y he conocido a personas estupendas.

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Proyectos…

Sigue siendo un regalo, no se me ocurre otra palabra, que haya personas que me sorprendan invitándome a participar en proyectos que quizás nunca se me hubieran pasado por la cabeza.

Sólo el gusto de compartir esa primera ‘lluvia de ideas’ inicial suele ser un disfrute en el que la ilusión, lo divergente, lo inesperado, la conversación libre ocupa todo el espacio inicialmente para que casi por arte de magia, habilidad de la persona conductora, todo vaya tomando forma y acabe, como quien no quiere la cosa, en un plan de trabajo y en unas tareas que con ilusión compartida uno se trae en la mochila para ponerse a ello.

Hoy ha sido uno de esos días.

Ahora al volver y tras poner ordenadas las primeras notas pienso algunas de las características comunes que pueden tener los proyectos que me traigo entre manos.

  1. La imprevisibilidad inicial o haber situado el foco fuera de lo que pueda considerarse la zona de confort o de los terrenos trillados.
  2. La participación de profesionales de perfiles y campos distintos.
  3. La no coincidencia geográfica entre las personas que los llevamos a cabo.
  4. La empatía, clave ya a estas edades en las que uno no está para vender su tiempo a cualquier postor.
  5. El haber sido escogido. Que me hayan venido a buscar y, por lo tanto, inesperados en su momento.
  6. Proyectos diesel, de largo aliento y con clara vertiente social y/o cultural.
  7. La horizontalidad.
  8. La discreción.
  9. Los lazos colaterales que van tejiendo.
  10. Permitirme gestionar mis ritmos y mis tiempos
  11. Enriquecerse entre ellos desde su divergencia.
  12. Ser ilusionantes y enriquecedores en lo humano que, al final, es lo que queda.

La realidad siempre se esconde y se muestra en lo pequeño y en los detalles…

texturas1Hoy a la mañana al ir a preparar y coger un material para una jornada de trabajo con una más de las pequeñas (grandes) empresas que forman en su conjunto tan disjunto ese sector que llamamos ‘el del libro’ me he encontrado casi perdido entre las páginas uno de los primeros elementos promocionales de la Revista Texturas.

Os invito a hacer un repaso de los nombres que aparecen. Comprobaréis que los había ya de todo ‘pelaje y condición’ y casi todos, por no decir todos, siguen, diez años después, aportando visiones distintas dentro del mundo de los libros, la lectura, los contenidos y la cultura.

Un mundo con muchas visiones y en el que te das cuenta sobre todo cuando se está a pie de obra con empresas que los grandes números , las grandes lecturas casi nunca son fiel reflejo de la realidad que las empresas viven en su cotidianidad y en sus planteamientos y expectativas; donde casi nunca el discurso cuadra con el hacer ni aporta excesivas pistas. poco más, en ocasiones, que alguna luz en el horizonte.

En el fondo, la ‘teoría de los huecos’ de Paco Puche vislumbraba ya esta realidad que cada vez, y son muchas, que me encuentro con lo pequeño, cotidiano y distinto se me confirma de nuevo y me hace, además, seguir manteniendo siempre el principio de esperanza basado en la realidad de todos los brotes verdes.

Hoy además como territorio para la nostalgia he trabajado cerca de donde hace casi treinta años empecé mi relación con el sector del libro.

He vuelto a recordar y conversar sobre el barrio de hace 30 años, su evolución, sus esperanzas. A comer con quien y en donde ya hacía 30 años que está abierto y allí sigue después de más de una ida y vuelta.

Hoy se han juntado, desde lo pequeño, algunos detalles para el recuerdo… y he vuelto a disfrutar, como casi siempre, del trabajo de acompañamiento a lo hermosamente pequeño e ilusionante.

Contracorriente

Hay unas cuantas posibilidades o ejemplos.
En relación a los soportes.
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En relación al gusto que algunas personas parecen sentir por las vacaciones masificadas.
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En relación a las grandes rutas turísticas.
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Y, en relación a cuándo empezar a trabajar en nuevos proyectos.
Mañana 1 de julio, cuando muchas personas empezarán vacaciones, un servidor empieza a trabajar en un nuevo proyecto en el que intentaré poner todo de mi parte para que llegue al mejor puerto posible.
No seré yo quien diga cuál es. Las personas de mi entorno y amigas ya lo saben y conocen también la ilusión que me hace.
Así que allá vamos… mientras sigo disfrutando de los paisajes, los espacios y la buena compañía que siempre está cerca.
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