Pedir y dar

Recoge hoy El Correo en su versión papel una larga entrevista de César Coca a Antonio Gamoneda.

En la misma, Antonio Gamoneda ante la pregunta: ¿Cómo ve la cultura en España?, responde:

En términos generales, mal. Pero el problema mayor no está en que haya menos apoyo económico público. El empobrecimiento se ha dado al convertir la cultura en un producto para el consumo. El best seller, el concierto multitudinario y tantas otras manifestaciones mueven dinero y pertenecen a la ‘ideología’ consumista. Esa conversión de la cultura en espectáculo objeto de cotización en el mercado es de las cosas peores que han podido suceder. Por eso, tengo alguna esperanza en el retorno de la cultura a la pobreza.

En otra entrevista a Manuel Borrás que leo en El Nacional de Venezuela, éste afirma:

A veces los editores visualizan la figura de clientes y no de lectores. Así ocurre en la política: nos ven como votantes y no como ciudadanos, los políticos tienen que favorecer nuestro ejercicio civil. Juan Ramón Jiménez decía que no escribía para público, sino para lectores y yo me apodero de esa frase, porque yo no edito para público sino para lectores.

Recojo un par de respuestas más que me parecen sugerentes:

—Otros sellos españoles señalan que por ser independientes han podido torear la crisis. ¿Es este el caso de Pretextos?
—Una editorial que se mantenga con una estructura sólida de negocios, que sepa controlar su catálogo y no sienta la tentación de dar enormes pasos cualitativos, creo que tiene muchas más posibilidades de sobrevivir que otras que dieron el paso de emular a los grandes grupos. Vivimos un momento muy interesante, poliédrico, no solo desde el punto de vista de la política, sino de la estética también.

—¿Cómo ve el avance del libro electrónico?
—Es que no veo avance. La plataforma Libranda, que se ha hecho en España con fondos públicos, ha sido un fracaso y el negocio en Estados Unidos, donde era la vanguardia, se ha retraído en cifras considerables. La industria ha querido vendernos la imagen de ese avance, que no es tal. Esto se debe a que vivimos en un momento perverso en que la sociología precede a la verdad y hay preceptores que quieren decir qué es lo que la gente quiere leer y nos llevan por la calle de la amargura.

Viene todo esto a cuento tanto de una petición que parece que va a hacer el PNV en relación a exigir más ayudas, hasta 930.000 euros, para la ABAO y la del ‘opinante’ Portocarrero que tiene también en la aparente defensa de esta Institución el filón para escribir casi todos los últimos domingos. Hoy dice de hecho:

Se pueden entender los recortes en cultura, pero no que se priorice en el gasto al sector público mal gestionado dejando en la estacada a la eficiente y bien autofinanciada ABAO Por la boca muere el pez. Sí, me refiero al secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, que llegó al ministerio diciendo que se necesitaba un plan estratégico para que España alcanzase los niveles que representan las industrias culturales de los grandes países desarrollados, como en Estados Unidos, donde están por encima del 12% del PIB. Pues dicho y no hecho, porque todavía se espera otra estrategia distinta que la del simple recorte de la señorita Pepis. Porque, sí, se pueden entender los sacrificios en una situación donde todo se somete al objetivo del déficit público; pero lo que no se comprende es que se priorice en el gasto al sector público mal gestionado, menoscabando la oferta y encima debilitando aún más la incipiente industria cultural.

Algunas notas que se me ocurren partiendo de una priopridad en la cadena de valor. es decir: creador, editor, político y opinante

1. Gamoneda nos sitúa en otro punto de vista: si la cultura ‘vuelve a la pobreza’ quizás su aporte cambie y le haga recuperar su valor crítico.

2. Algo parecido parece señalar Borrás, cuando al centrar su trabajo en los lectores-ciudadanos y en la apuesta por lo pequeño, frente a los grandes como Libranda que parecen nacer solo del dinero de todos gestionado a través del Estado.

3. Los políticos siguen siendo torpes en sus peticiones y promesas. El PNV pedirá en Madrid lo que casi con seguridad no será capaz de plasmar como equivalente en los presupuestos de la propia Comunidad. Pedir a otros nada cuesta.

4. Y me queda la duda de qué es lo que quiere Portocarrero para la ABAO cuando él mismo afirma que es eficiente y bien autofinanciada.

Quizás si escuchásemos todos a los creadores con los oídos más abiertos empezaríamos a encontrar otras perspectivas menos pesebriles y más rompedoras.

La necesidad de la mirada del otro

… sólo en el amor o en los conflictos tomamos verdadera conciencia de que los otros tienen sobre todo alma, como nosotros la tenemos para nosotros mismos.

Me pierdo por eso a veces en un fútil imaginar qué especie de persona seré para los que me ven, cómo será mi voz, qué tipo de figura dejo inscrita en la memoria involuntaria de los otros, de qué manera mis gestos, mis palabras, mi vida aparente se graban en las retinas de la interpretación ajena. Nunca conseguí verme desde fuera. No hay espejo que nos muestre a nosotros mismos como afueras, porque no hay espejo que nos saque de nosotros mismos. Se necesitaría otra alma, otra colocación del mirar y del pensar. (Fernando Pessoa; Libro del desasosiego; pag. 352)

El realismo vasco

Lo del Guggenheim, quizás por situarse en ámbitos de modernidad produce a veces titulares maravillosos.

Parece que en el conjunto de los medios hay una cierta coincidencia en el titular:

– En Noticias de Gipuzkoa leemos:

Aprobado el informe de la ponencia del Guggenheim con la oposición del PNV

– En El País:

El PNV se queda solo en el rechazo del dictamen sobre el Guggenheim

– En El Mundo:

Aprobado el informe de la Ponencia del Guggenheim con la oposición del PNV

– En El Correo (no hay enlace, pero la foto es clara)

Soledad o oposición son los dos términos que reflejan estos medios.

Todo parece cambiar en Deia

El Parlamento Vasco aprueba un dictamen “poco realista” sobre el Guggenheim

Curioso que se lleve a titular el último párrafo de la noticia y la declaración de una persona a no ser que esta persona sea la voz del amo del periodista.

El texto dice así:

Leire Corrales, parlamentaria de EAJ/PNV, reflejó ayer su desacuerdo con la aprobación del polémico dictamen: “El documento es poco realista porque está muy alejado del funcionamiento diario y real del museo, que no se corresponde con muchas de las cosas que se reflejan en la ponencia”

Todo ello quizás nos lleve a plantearnos una nueva reflexión sobre el realismo vasco en el arte, pero esto creo que será difícil.

Curioso, además, que este párrafo, que poco tiene que ver con la crónica objetiva y con un punto de vista como debe ser, rompa en parte el ritmo de la información de todo lo anterior.

A uno le queda la duda de que en algunos casos las ‘obras periodísticas’ las titulan otros.

Será el ‘nuevo realismo’.

Política y amistad

El lunes a la noche en medio de un duermevela empecé la lectura de la última novela traducida de Sándor Márai, Liberación.

Toda la obra de Márai me parece atrayente. Me plantea y presenta nuevos puntos de vista, nuevos interrogantes.

Ayer cuando lo empezaba, casi en las primeras páginas, me encontré con un texto que no está de más tener en cuenta por estos lares en casivísperas de unas elecciones que en su contienda partidista parecen presentarse en la óptica del ‘y tú más’ y el ‘o conmigo o contra mí’.

Decían que era de izquierdas, lo acusabanm pérfidamente de simpatizar con los ingleses, con los judíos, de que era pagado por unos u otros, de que había llegado a acuerdos secretos con Moscú, de que había traicionado los ideales nacionales húngaros, incluso a la ciencia… Pero su padre no militaba en ningún partido político, sus amigos de izquierdas le echaban en cara precisamente su reserva cautelosa. Tampoco frecuentaaba reuniones clandestinas; entre sus amigos había judíos, pero asimismo muchos otros que no tenían ningún vínculo con la comunidad hebrea, y también en la cuestión judía, al igual que respecto a sus ideas pol´ticas, tenían opiniones distintas y discutían acaloradamente con el científico. Pese a ello eran amigos… (pag. 13)

Y ahí lo deja Márai con sus puntos suspensivos como para situarnos en la duda de si será posible o un sueño.

Personas y proyectos

La relación entre ambas palabras, personas y proyectos, es algo que siempre anda en mi cabeza fluyendo, siempre ando dando vueltas sobre esa idea o esa realidad, como se prefiera.

Qué papel jugamos cada uno en un proyecto. Cómo funcionará el mismo con personas distintas. Qué cambia cuando lo dejamos. Preguntas, preguntas, preguntas.

Hoy ha sido una de esas tardes taurinas en que ha tocado cambiar de tercio, redefinir la cuadrilla y, creo, no tenía capacidad en ese momento de constatarlo, de provocar algún susto por el toro que queda.

No voy a entrar aquí en los detalles porque no creo que, en este caso, sea lo relevante.

Es para mí bonito y emocionante cambiar el punto de vista, aradecérselo, mal que bien pero es como uno sabe hacerlo, a las personas que te han acompañado codo a codo en todo el proceso y que en algunos casos asumen nuevas responsabilidades y, lógicamente, se resitúan ante la nueva situación.

Los proyectos compartidos siempre me provocan en la despedida o en el cambio de papel un sentimiento de sana nostalgia, de echar la vista atrás y de intentar visualizar lo recorrido y lo que nos hemos dejado en ellos y lo que ellos, las personas y el proyecto nos han aportado.

Disculpad este tono críptico de un cierto desahogo.

Ellos y ellas, si es que lo leen, saben a qué me refiero.

Me gusta que los proyectos me emocionen y conmuevan. Me gusta sentir que en los mismos hay algo más que racionalidad, que no han sido indiferentes para mi vida.

Puede que sólo quede todo en la satisfacción de un trabajo bien hecho o que por lo menos así se ha intentado por parte de todos.

El proyecto sigue ahora. Tiene su vida y la de las personas que lo acompañan. Habrá cosas que cambien, pero el buen sabor y la sana nostalgia no me la quita nadie.

Así que para los que seguís en él ¡Gracias por todo.!

Yo ya os he avisado que como usuario seguiré dando la murga, proponiendo, sugiriendo y enredando, pero… en gran medida desde el otro lado de la barrera.

Y mientras termino esto, aflora alguna lágrima de emoción contenida.

El tiempo no es infinito y en lo personal y en lo profesional siempre son buenos, estoy convencido, los aires nuevos.

A veces me gustan los tríos

No soy amigo de las multitudes.Prefiero las conversaciones sosegadas, cara a cara, con tiempo, sin prisas, sin estar pendientes del reloj que posibiliten que la conversación vaya fluendo, pero a veces hay circunstancias inesperadas que albergan agradables sorpresas y nos sitúan en conversaciones compartidas.

Había quedado ayer con R. para comer. Hacía tiempo que no nos veíamos, pero desde que nos conocemos, hace más de 25 años, nos ha resultado fácil pegar la hebra y eso que en los tiempos iniciales nos tocó discutir y debatir mucho y duro para llegar a consensos y propuestas compartidas.

Cuando llegué me encontré con la agradable sorpresa de que R. estaba con N., me había encontrado con él hace poco por la calle, pero me causó mucha alegría ver cómo se tejen las redes, como hay hilos conductores que nos llevan de una persona a otra de una manera que parece casi invisible.

También con N. he compartido proyectos, ilusiones, discusiones, debates y muchas horas de trabajo.

A los tres, probablemente, y así lo hablábamos, nos han marcado nuestros tiempos más jóvenes de trabajo en el campo del voluntariado con ideas y propuestas, en aquellos años, novedosas.

Como dice R. nos trasladamos a comer a ‘mi oficina’ donde siempre nos reciben bien y nos tratan con mucho cariño.

Fue un rato estupendo e inesperado. Casi mejor estar los tres que los dos que habíamos quedado. Cada uno jugando nuestro ‘papel’, poniéndonos al día de situaciones personales, laborales y de proyectos y sueños.

Ya a la tarde-noche disfruté de otro trío, en esta ocasión como espectador, a cargo de Fernando Golvano, José Ibarrola y Kepa Murua.

Me quedo con algunas reflexiones-citas de Ibarrola:

– He intentado siempre ser un cronista de mis sentimientos.

– Lo más interesante del arte es ir descubriendo puntos de vista distintos.

– La experiencia es simplemente acrecentar tus grandes dudas.

Y su ‘interés’ vital que comparto por la búsqueda, duda e interrogación sobre la soledad y la memoria.

Y como estamos en tiempos de búsqueda y preguntas aquí os dejo algunas más:

Se nos fue la luz

Curioso el fenómeno que hoy ya por segunda vez se produce en la zona en la que vivo.

Por segunda vez se ha ido la luz. En esta segunda ocasión, el apagón ha sido más corto que la primera. Al mediodía uno y a media tarde otro.

Curioso que ocurra en un día que parece que nos han querido apagar la esperanza convirtiendo en noticia y en hecho algo que, en teoría, a esta hora no ha sucedido, aunque todos dicen que ya sabía que iba a suceder.

La comunicación de que algo va a  suceder se convierte en noticia y en hecho consumado y automáticamente lo no sucedido todavía llena las horas de los noticieros y nos hace prepararnos ante lo que vendrá desde el hecho todavía no acontecido. Parece que el silencio o el anuncio de apagón nos daría miedo.

Curioso también cómo los cambios de situación, la falta de luz, nos producen por un lado una no variación de nuestros modos de hacer cotidianos: me he visto más de una, dos y tres veces encendiendo los interruptores que no iban a dar nada (¿luz?), pensando que, quizás, el mero acto repetitivo cambiaría la situación, tendría algún efecto sobre la misma, pensando que nuestros actos, hasta los más cotidianos y rutinarios tienen alguna posibilidad mágica de influencia sobre lo que ocurre. Con las palabras nos pasa también lo mismo en multitud de ocasiones.

En estas me encontraba hasta que era consciente que la propia falta de luz me concedía más tiempo para pensar, para romper y quebrar esa cotidianeidad en la que con tanta comodidad nos situamos en nuestra vida, hasta en la más normal y rutinaria. La casa, oscura en algunas zonas sólo permitía estar y ser con uno mismo.

Quizás este apagón nos aporte nuevas luces. Seguro que los ojos de quienes quieran ver y mirar lo harán de otra manera.

La luz en casa me ha vuelto. Dicen que hoy a la noche nos cortan la general. Yo voy a esperar a que ocurra y, luego, ya veremos, aunque sea a oscuras.