Rafa Toral el pegamento que ahora echaremos en falta

Ayer le despedimos.

«Hay personas que pasan desapercibidas, pero que sin embargo, el día que faltan bien que se nota que no están». Así resumía ayer José Ángel Carrero, responsable de Parques Forestales del Ayuntamiento de Bilbao, la pérdida deRafael Toral López, conocido como el último guarda del Pagasarri.

Así iniciaba hoy su crónica El Correo.

Lo vamos a notar sí.

Ya ayer en la celebración de despedida se le echaba en falta. Era ese ‘pegamento’ imperceptible casi siempre pero de tan buena calidad que une, junta lo que a veces a primera vista parece imposible de acoplar.

Así lo recuerda Imanol Zubero hoy en las páginas de El Correo.

EN RECUERDO DE RAFA TORAL
Imanol Zubero

Nick Cravat. Lo pensé la primera vez que me encontré con Rafa: es igual que Nick Cravat, aquel maravilloso actor compañero de Burt Lancaster en películas como “El halcón y la flecha” y “El temible burlón”. Moreno, barbudo, bajito, fuerte, bullicioso, alegre… y gran conversador: en esto no se parecía a los personajes encarnados por Cravat. Rafa era una persona inquieta e inquisitiva, con una sabiduría enciclopédica sobre aves y plantas, preocupado por la realidad política, amante de la canción popular… ¡y entendido en golf!

Cuando esta mañana temprano he sabido de su repentino fallecimiento no me lo podía creer. No hacía ni un mes que nos juntamos en su txoko para disfrutar de una comida que, como siempre, venía precedida de la degustación de sus afamadas gildas (“¡dos por cabeza!”). Y como siempre, con la sobremesa llegaron las conversaciones y los cantos; esta vez, ahora que lo pienso, los cantos no sonaron tanto como otras veces (nunca sonaban muy bien): sería que nos faltaba la percusión.

El Pagasarri ha sido su trabajo, pero mucho más que eso. Su profesión como guarda municipal de montes se ha entreverado con su amor por un entorno natural que conocía como pocos y que ha ayudado a muchos a conocer. Ahí quedan el libro Flora del Pagasarri (Temas Vizcaínos, 2009), del que es coautor, o su colaboración en el inventario de aves elaborado en 2010 por Joseba del Villar. Más importante aún, Rafa fue uno de los impulsores de la iniciativa “Pagasarri Gurea”, que en 2001 recuperó para su uso público 10 hectáreas en las que se emplazan dos de los iconos del Pagasarri: las neveras del siglo XVII y la fuente del Tarín.

El Pagasarri se ha quedado hoy sin uno de sus mayores protectores, y muchas y muchos sin un queridísimo amigo.

La vida sigue.

 

El Pagasarri se ha quedado huérfano

Agur ‘Falo’

Nos has dejado la responsabilidad ahora de cuidar, mimar y seguir preocupándonos por el ‘Paga’. No estaremos a tu altura y haremos lo que podamos.

Y nos has dejado sin tu risa, tus canciones y tu retranca… Esto ya no lo vamos a poder sustituir.

Diplomado en Magisterio, ha sido el guarda forestal del Pagasarri desde 1988. Como tantos otros, participó en las luchas vecinales y políticas del antifranquismo. Fue integrante de una de las más populares cuadrillas de aquellos años, “Los Bufas”, (Koldo, Patxi, Juanjo, Iñaki, Txeluis, Mikel…) desde la que animaron el barrio con sus ocurrencias, fiestas, carnavales, Nocheviejas, clubes, comparsas (Txintxarri). Su experiencia en estas lides le llevó a formar parte de uno de los primeros grupos de teatro de calle de Bilbao (“La Txaranga”), que durante los años 76/79 escenificaban sus obras de corte político social en la Plaza Circular, ofreciendo a cambio de unas monedas su visión de la situación del país. “Los pactos de la Moncloa” y “Sagaseta askatu” fueron algunas de las obras queescenificaron por toda Euskal Herria.

Su afición a la naturaleza y el paro dominante en aquellos años le llevó a la profesión de guarda bosques y lleva más de veinte años en el emblemático monte de Bilbao, el Pagasarri, donde, más allá de sus obligaciones profesionales, se ha implicado en la defensa del mismo.

En el año 2000 impulsó junto a otros la creación de la asociación Pagasarri Gurea, y consiguieron en menos de seis meses, de unas cinco mil personas, más de siete millones de pesetas para la adquisición de 9,5 hectáreas de terreno en la cumbre del “Paga”, donde se ubican la fuente del Tarín y dos antiguos neveros. Ha sido una de las operaciones más importantes de la última década en el campo ecologista. (Del libro Otxarkoaga. Retratos; pag. 211)

Y, ahora, ¿quién presidirá nuestras comidas?