Cultura: análisis de la cadena de valor en Euskadi

El Observatorio Vasco de la Cultura, que nació en el año 2006 en el contexto del primer Plan Vasco de la Cultura, lleva ya una década ofreciendo estudios e informes tanto cualitativos como cuantitativos referentes  y claves para entender, analizar y hacer prospectiva sobre el presente y futuro de la cultura de y en Euskadi.

Es un órgano, además, que en toda su trayectoria ha podido trabajar con un alto nivel de independencia, aunque quizás con menos recursos de los que a algunos nos hubiera gustado.

Recientemente ha publicado el último informe-estudio que se ha encargado en esta ocasión a un equipo de la Universidad del País Vasco, coordinado y dirigido por Ramón Zallo que ha contado, además,

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¿Es realmente clave la cultura? ¡Cuidado que igual al final nos lo creemos!

Acaba de hacerse público el estudio Creating growth. Measuring cultural and creative markets in the EU (December 2014)

Los medios, algunos, se hacen eco con titulares, además, que parecen situar a la cultura en el centro de la recuperación económica.

Así El Confidencial titula: La cultura, clave para la recuperación económica Europea. Y, al momento, uno se acuerda del IVAzo cultural de Montoro y cia.

El País pone el acento en el empleo: La cultura es el tercer sector con más empleo directo de Europa. Y, uno piensa que nuestra ministra Fátima Báñez ha tenido mucho ojo también para incentivarlo, ¿no?

eldiario.es sitúa su ángulo en el comparativo con las telecomunicaciones: La cultura crea más empleo que las telecomunicaciones. Como se entere el ministro Soria igual nos pone a perforar.

Los franceses de Actua Litté tiran por elevación y titulan (traduzco): Las industrias culturales, “una solución a la crisis”. Menos mal que han dicho UNA y no LA porque entonces hubiera entrado todo el sector en modo miedo escénico.

Recojo el cuadro de la información de Actua Litté, aunque aquí podéis acceder al estudio entero.

Somos el tercer sector en volumen de empleo, ¡quién lo diría! y además dicen que crecemos…

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Sólo unas notas finales.

1. Hay cosas que parecen no cambiar. Hay que poner siempre encima de la mesa el volumen de empleos generados, no se analiza los niveles de precariedad, para ser escuchados.

2. La lógica de los puestos de trabajo generados es de lo que suelen entender las políticas industriales y en gran medida la estrategia de Europa 2020 ha imbuido a las políticas industriales de ese ‘hálito creativo y sostenible’ en el que parece que los hombres y mujeres de la cultura tienen mucho que decir, pero es sólo apariencia.

Cito a Ramón Zallo para que no seamos los ‘tontos útiles’:

Ese debate también tiene una dimensión práctica. Hay un doble riesgo. O bien que ––en estos tiempos de adelgazamiento del Estado de bienestar–– la política industrial y la política cultural no se proyecten sobre la cultura como tal, sino preferentemente sobre ese lado de los valores creativos añadidos que buscan diferenciar y «vender» la imagen de todo producto o servicio. O bien que las políticas culturales se sacrifiquen en aras a las políticas puramente industriales, en lugar de que interactúen puesto que la cultura necesita apoyos también desde las estrategias de I+D+i. (Ekonomiaz, 78; pag. 10)

Y añado… ¡cuidado con ponerse alegremente en el candelero! una vez que el foco enfoca es difícil salirse del escenario y en este teatro del mundo igual se acaba siendo responsable de no haber jugado el papel tractor adecuado para salir de la crisis.

Digitalización, diversidad y emancipación

Estoy disfrutando mucho con el último número de Trama y Texturas, el 17.

Cada vez que recibo uno, ahora que ando algo más distanciado de su día a día recuerdo con cierta claridad la cena en la que empezó a tomar forma este proyecto lo que me produce una cierta nostalgia y alegría al mismo tiempo.

Por cierto poco a poco se va abriendo hueco la revista en distintas plataformas y con distintos precios.

– En papel a 15 euros

– En pdf variando entre 2,99 los de años anteriores y 5,99 los del año en curso

– Para iPad a 2,99 los de años anteriores

aplicándose con ello una política de precios que considero bastante razonable.

Pero vuelvo a un par de citas del último número que son una llamada de atención, un aviso a navegantes en ese siempre difícil equilibrio entre industria y cultura sobre el que Ramón Zallo en el número 78 de Ekonomiaz lanza un claro aviso:

Hay un doble riesgo. O bien que -en estos tiempos de adelgazamiento del Estado de nienestar- la política industrial y la política cultural no se proyecten sobre la cultura como tal, sino preferentemente sobre ese lado de los valores creativos añadidos que buscan diferenciar y “vender” la imagen de todo producto o servicio. O bien que las políticas culturales se sacrifiquen en aras a las políticas puramente industriales, en lugar de que interactúen puesto que la cultura necesita apoyos también desde las estrategias de I+D+i.

– Los intereses comerciales están explotando la tecnología digital para acotar una parte importante de nuestro acervo cultural común. (Robert Darnton)

– Ahora bien, frente a las maniobras comerciales, sobre todo de Google, Amazon y Apple, podríamos -e incluso diría que deberíamos- preocuparnos por saber si la edición digital resultará en este siglo tan emancipadora como lo fue la imprenta en su día. (Lorenzo Soccavo)

¿Qué será de la cultura?

Leo dos artículos de Ramón Zallo en estos últimos días que han aparecido en medios distintos y tengo la sensación de que el análisis de opinión se mueve más en función del medio en el que se escribe que de la realidad que nos rodea.

En el que publicó en Deia el 2 de enero centra su tiro y enfoque en el Gobierno vasco mostrando un cierto desconocimiento de las funciones de algunos órganos de gobernanza al afirmar que el Consejo Vasco de la Cultura aprueba y vota los planes de cultura cuando no es ésta una de sus funciones que quedan recogidas de la siguiente manera:

Artículo octavo.– Funciones del Pleno del Consejo Vasco de la Cultura.
a) Adecuar y desarrollar el Plan Vasco de la Cultura elaborado por la Viceconsejería de Cultura, Juventud y Deporte, con carácter previo a su presentación al Consejo del Gobierno Vasco.
b) Proponer medidas que favorezcan la actuación coordinada en materia de cultura.
c) Estudiar y analizar cuantas cuestiones se refieran a la protección, creación, formación, producción y difusión cultural.
d) Aprobar la memoria anual de actividad elaborada por la Comisión Interinstitucional.
e) Evaluar los niveles de desarrollo y ejecución del Plan Vasco de la Cultura.
f) Cualquier otra función que le sea encomendada por las leyes y reglamentos al Consejo Vasco de la Cultura.

No existen, por lo tanto como plantea Ramón retrocesos en la codecisión, sino adecuación, quizás, a las funciones que puedan competer a cada órgano, teniendo en cuenta además que lor órganos los forman personas y quizás tenga más valor una decisión u opinión mostrada por un Consejo más numeroso en participación que Consejos de años anteriores.

Tengo la sensación también que gran parte de los agentes, algunos ni siquiera han sido contemplados hasta hace dos años, no compartan esa visión de ‘caramelos de bautizo’ en relación al bono cultura, aun situándonos en épocas de recesión y recorte los presupuestos a fecha de hoy son todavía bastante superiores en la Dirección de Promoción de la cultura a los gestionados en el año 2009.

En el artículo que hoy aparece en El Correo y recoge también Viento Sur la centralidad se sitúa e la capitalidad cultural 2016 de Donostia situándolo como un proyecto de ‘altísimo interés’ pidiendo a todas las instituciones que echen una mano al proyecto.

Habrá que pensar que los dineros que se destinen a 2016 también deberán restarse, sumar en estos tiempos va a ser díficil, de algunas otras partidas, pero siempre el análisis fino del presupuesto es tarea mñas complicada.

Sí estoy de acuerdo con la conclusión: Habrá de superar esas enfermedades infantiles que suelen ser la confusión entre hacer oposición y zancadillear proyectos de altísimo interés porque los gestionan otros, o dificultar la cooperación desde el “aquí mando yo”. Sectarismo Cero, ha de ser la consigna.

Lo que no me queda claro es cómo se traslada esto a los presupuestos, a las formas de hacer y tejer y cómo pueden convivir el trabajo que se intenta realizar con sentido para crear tejido sostenible y los grandes eventos que suponen una capitalidad.

Leía hoy a la mañana un sugerente artículo de Luis César Herrero Prieto, La contribución de la cultura y las artes al desarrollo económico regional. Termino con una cita del mismo:

Por ultimo, ha de mencionarse que los estudios de impacto económico recogen los efectos generados por las actividades culturales pero no sus costes adicionales, por ejemplo en términos de congestión turística, mantenimiento de  infraestructuras culturales, desgaste de las dotaciones urbanas, etc. Así mismo, estos trabajos estiman el impacto económico a corto plazo de una manifestación cultural o de una institución, pero no la eficacia a medio y largo plazo de la intervención cultural o de las inversiones que hayan implicado. Por esta razón, es importante también evaluar si estas acciones culturales son rentables socialmente a lo largo del tiempo y si son consistentes con un desarrollo económico y cultural sostenible, para lo cual, la realización de análisis coste beneficio de los proyectos culturales o la creación de un sistema de indicadores sobre la evolución de variables relacionadas con el sector cultural y económico, resultan ser medidas necesarias, sino imprescindibles en este sentido.

 

Kukutza. Tristeza y contradicción

Acabo de bajar del barrio de Rekaldeberri donde se asienta Kukutza con una profunda situación de tristeza.

Lo visto me recuerda épocas pasadas que uno inocentemente pensaba que estaban superadas.

Se lo comentaba justo el miércoles a un amigo: esto va a explotar.

Carreras, cargas de la ertzaintza, contenedores volcados, un barrio incomunicado por coche.

Imágenes para mí de una sociedad que sigue enferma.

No tengo el cuerpo para entrar en los motivos que han llevado a esta situación.

Sí venía pensando cuando volvía que parece extraño que algo que lleva sucediendo desde hace diez años parezca que sólo pueda terminar por explosión en unos pocos meses como si todos hubiéramos estado mirando para otro lado o hubiéramos tenido miedo de ir urgando en la contradicción hasta llegar al ‘punto limpio’ donde las cosas y situaciones pueden empezar a cicatrizar y crear nueva piel.

No me apunto a los que a última hora les gusta señalar con el dedo como el chivatillo listo de la clase ni a la defensa, chulesca, incluso a cualquier precio, de la propiedad privada ante una propuesta pública, la de Kukutza, que ha vivido siempre al borde y en el margen, pero con interlocución, en sus relaciones con las instituciones. Cada uno, en cualquier caso, es libre.

El estar viendo los toros ahora desde un lado, el institucional, me provoca una profunda situación de contradicción porque tristemente siguen existiendo y seguimos levantando barreras.

Cualquier solución que se dé creo que ya no va a ser buena.

En vísperas de una celebración de Año internacional de las culturas, de la Paz y la Libertad estos prolegómenos aunque parezcan locales no son buenos.

Me voy a rumiar en solitario cómo sobrevellar la contradicción.

En cualquier caso prefiero quedarme con el dolor de la tristeza que con la rabia mostrada en los contenedores volcados o la fina capa de las palabras aparentemente inteligentes.

A veces es necesario el silencio.

Actualización

Y de escuchar reflexiones como la de Imanol.

Linda caritza Street.

Asier Gallastegi

Cuentitos a la oreja son de vieja

Aparecía ayer en Gara esta foto que me da pie al títular de esta entrada.

Andan ya desde hace algunos días algunos malos perdedores y me ahorro el calificativo en lo personal trajinando y al parecer tramando sin parar por conseguir con malas artimañas,y con las ‘acciones más viles y rastreras que ha imaginado la mente humana’ en palabras de la Consejera de Cultura Blanca Urgell poniendo en entredicho una decisión no sólo de una persona, sino de todo un jurado.

Me quedo con las palabras que Ramón Zallo escribe hoy en Deia en relación a Cristina Ortega que es la persona sobre la que parece centrarse toda la atención:

La doctora Cristina Ortega es la mayor experta que hay en el Estado español en mapeo de equipamientos y eventos (y lo sé porque fui miembro del tribunal que evaluó su magnífica tesis doctoral, con un sobresaliente cum laude). Y era un evento.

Si alguien tenía que estar en aquel jurado técnico era Ortega, en su doble calidad de experta y de presidenta de la Red de Centros de Gestión Cultural Europea. Las personas expertas suelen salir de la Universidad, de consultoras o de la programación -¡de dónde si no!- y, desde el mismo momento de su nombramiento actúan a título individual. Ortega, al igual que otros miembros pertenece a una consultoría experta, en este caso Estudios del Ocio de la Universidad de Deusto. No es donostiarra y ejerce de bilbaína; y fue nombrada por el Ministerio para el jurado, y no por el Ayuntamiento de Donostia ni el Gobierno vasco. Todo claro.

En relación a la calidad, valía, responsabilidad, independencia (que he sufrido gustosamente en mis propias carnes) de criterio y capacidad de trabajo para mí está claro desde el principio.

Lo que sí me preocupa es el funcionamiento y la forma de hacer de algunos representantes políticos.

– Que demuestran un mal perder y juegan al personalismo. En este sentido lo de Belloch y Rosa Aguilar como primeros removedores de lo que ellos suponen ‘mierda’ huele en abundancia. Ambos son un claro reflejo de un modo de hacer político: el personalismo ególatra por encima de la participación y cohesión social y la diversidad cultural.

– La del alcalde de Córdoba dando por bueno un ‘anónimo’ da a entender que no será la primera vez que ha funcionado con este criterio.

Si la política en la medida que nos debe afectar a todos y a todos comprometernos acepta el juego del ciudadano sin cara y sin voz ya que parece utilizar la ajena para demostrar unas tesis estamos perdidos en esto de la cosa pública.

Que la Ministra actúe ahora con aparente diligencia no hace nada más que demostrar que algunos siguen dando más valor al ‘cuentito’ que a lo que se teje en la plaza pública.

En fin:

¡Piensa el ladrón que todos son de su condición!

Abrazos para Cristina.

Ir de listos

Los sábados nublados como el de hoy suelen ser para mí un buen día para tranquilizar ritmos y tomarme las cosas con menos dramatismo.

Ya le dije a Pedro Ugarte que acompañaría el desayuno con el artículo que de vísperas nos había prometido y sobre el que temía la posible reacción que pudiera provocar.

Se me cruza el artículo con una entrada de uno de los clasificados por Ramón Zallo hace ya unos días como homologador del tema identitario en el Primer Plan Vasco de la Cultura hace ya siete años aproximadamente. Queda la pregunta en el aire sobre si las identidades son monolíticas o evolucionan.

Ambas reflexiones vienen al pelo con motivo de la presentación pública

Contrato ciudadano por las culturas

del segundo Plan para cuya denominación se propone desde el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco de Contrato Ciudadano por las Culturas  en el que todo aquel que lo desee puede participar.

Escribí hace poco sobre el rum-rum que les parecía generar hasta ahora a las Diputaciones, fundamentalmente a la de Bizkaia, esta nueva ‘propuesta murciana‘ .

Tal y como dijeron Antonio Rivera y Lourdes Auzmendi (audio completo) no es momento de perderse en florituras.

Señalaré básicamente algunos datos prácticos:

– El último Consejo Vasco de la Cultura celebrado todavía con el gobierno anterior sólo validó las líneas estratégicas y las acciones del documento de Orientaciones. El propio documento en su página 4 señala que: Téngase en cuenta que tanto el primer como el segundo capítulo son indicativos, de acompañamiento, y no se someterán a validación (sí a discusión), puesto que lo relevante y que se somete a la consideración del Consejo Vasco de la Cultura -como ya ocurriera con el primer plan- es el capítulo de planes y compromisos. Ahora sólo es cuestión de comparar la diferencia de acciones entre las recogidas en dicho documento y las propuestas en el Contrato y cuántas de las propuestas por las Diputaciones se situan en este marco.

– Es el Consejo el órgano colegiado superior de participación, cooperación y asesoramiento en el ámbito de la Cultura. Sin perjuicio de cuantos otros se le atribuyen por éste o se le puedan atribuir, su cometido esencial será adecuar, desarrollar y evaluar el Plan Vasco de la Cultura. Quizás convenga señalar que el Consejo, del que forman parte las Diputaciones ,es un órgano dependiente del Departamento de Cultura y presidido por la Consejera.

– Algo que en todo este tiempo me llama particularmente la atención. El Guggenheim 1, 2 o tres parece que ni antes ni ahora ocupa ningún lugar dentro de los planes estratégicos.

Quizás todos deberíamos ser más listos y caminar con más humildad, pero respondiendo y aportando en lo que toca, distinguir también las propuestas borradores de las definitivas. Reconocer que si toca ir a setas no se puede ir a Rolex, que la cultura se pluraliza no sólo en sus manifestaciones, sino en su sentido y en cualquier caso tomar buena nota de la reflexión que ya se hizo en el Consejo en el año 2004 cuando se afirmó que: el texto del Plan tendrá diferentes lecturas, y que se dará el debate ideológico, pero este no debería impedir el debate de los proyectos

Pues eso: ¿Seremos capaces de centrarnos en los proyectos?