Ser cuidado…

De repente, el tiempo toma otro ritmo.

Un hecho, aparentemente cotidiano e intrascendente, se convierte en un hito significativo a partir del cual se modifican los parámetros espaciotemporales y relacionales.

Todo se lentifica.

Se toma conciencia clara que el orden de los factores sí altera el producto.

Ya no es primero una y luego otra. Es primero esta y luego esa. Sino dolerá.

El tiempo es relativo.

Sin el otro que te levanta, te sujeta, te trae, te escucha el yo sería, casi, un yo postrado.

Releo lo que escribí también en un diciembre de hace dos años donde recogía un texto de César Rendueles.

Cuidar de alguien o ser cuidado no es en sí mismo una forma de sometimiento o de sumisión sino un aspecto tan intrínseco a nuestra naturaleza como nuestra capacidad de comunicarnos o expresar afectos (Sociofobia; pag. 147)

Lo leo ahora desde la conciencia de la necesidad de ser cuidado y de cómo modifica el punto de vista que pasa de la acción a la aceptación que no resignación.

Releo de nuevo el inicio de Yo y tú de Martin Buber.

Las palabras fundamentales del lenguaje no son vocablos aislados, sino pares de vocablos… las palabras primordiales no significan cosas, sino que indican relaciones… una vez dichas dan lugar a la existencia…(pag. 7)

Puede agradecer por suerte el tener Tú(s) referenciales, cercanos que interactúan y que cuidan. Que se ocupan.

La verdad de la relación está por encima de lo inteligible. (pag. 35)

Encuentro como revelación

En medio de un día lluvioso disfruté ayer del gusto y el placer del paseo-viaje compartido, de la comida y la conversación que se movía de lo aparentemente intrascendente

Gran parte del encanto de la amistad entre iguales reside en el gusto por las conversaciones sin importancia: no hablar de nada importante es tan importante a veces, e incluso más importante, que hablar de asuntos importantes. (Álvaro Pombo; La fortuna de Matilda Turpin; pag. 101)

a momentos de revelación-proyección

Necesitamos al otro para “revelar” nuestra propias fotografías…Sin el otro no hay sujeto. Dicho de otra manera, el gesto de compartir, del intercambio, de la relación, son la base misma de la cultura. Constituyen el inicio mismo de la interioridad, que no es un pozo en el que nos sumergimos, sino  algo que se constituye en un intervalo, a partir de un movimiento hacia el otro. (Michèle Petit, Leer&liar; CONACULTA; pag. 38)

en un todo contínuo que iba y venía como los ‘borreguitos’ que se movían al compás del ritmo que el mar marcaba.

La lluvia, el mar, los lugares, la comida fueron el contexto en este ir y venir que alguno que llamó por teléfono envidió con sano cariño ya que esos lugares fueron también compartidos en otro momento.

Un año largo…..

es el tiempo que ha pasado sin que nos hayamos visto.

Hemos hablado alguna vez por teléfono sabiendo siempre que al otro lado hay otra persona que escucha que está para lo que sea pase el tiempo que pase sin que aparentemente haya contacto.

Ayer vino a Bilbao.

Nos abrazamos.

Paseamos por sitios por donde no habíamos estado juntos.Vimos la ciudad, al igual que nuestras vidas, desde otros puntos de vista.

Hablamos de nuestras vidas, de nuestra falta de capacidad por lo vivido para banalizar un poquito nuestra existencia. Tíscar decía el viernes en una jornada celebrada en la Universidad de Deusto que en la vida sólo suceden cosas importante entre banalidad y banalidad.Quizás no sea siempre así.

Tomamos café contemplando la ría.

Visitamos librerias-

Disfrutamos de la vida social de la Plaza Nueva.

Comimos.

Paseamos por Olabeaga mientras seguíamos desgranando sentimientos, experiencias, sueños que quizás queden en el aire para siempre…..

El viernes tomé también nota de una cita de Verdú en su libro Yo y tú objetos de lujo : el individuo es sociología, los ciudadanos politología, las personas comunicación.

Me quedo con la comunicación. Es lo que me interesa, me apetece y me llena.

Soy consciente y lo hablábamos también ayer que la comunicación es selectiva, no masiva, intensiva, profunda, multicanal, duradera si es cierta y real y no posesiva ni manipuladora.

Recuerdo algunas de las frases de Buber de las que ya me hice eco en otro tiempo.

Y con una de ellas termino: En el comienzo es la relación.

 

Ser en relación

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Persona quiere decir ser en relación. El ser humano se presenta como un nudo de relaciones. Él ex_iste, es decir, está abierto hacia fuera, en todas direcciones, y también hacia dentro de su interioridad…Por eso la estructura personal reside en el dar, en el recibir y en el retribuir. Es saliendo de sí como el ser humano es más él mismo, es dando como recibe, es recibiendo como se enriquece y permite también al otro ser, porque le posibilita dar; retribuyendo establece la red de relaciones del dar y del recibir, y en este juego se construye la personalidad. (Leonardo Boff; La voz del arco iris, Trotta, pag. 87)

La magia de las relaciones

Toda relación humana íntima –amistad, amor, e incluso los extraños vínculos que unen a dos adversarios en la vida y en la muerte- se inicia con ese toque mágico; como si uno sintiera la realidad del sueño: en la multitud, entre desconocidos, de súbito te llega una mirada, una voz, y te mareas como si ya hubieras vivido aquella misma experiencia, como si supieras de antemano todo lo que va a suceder, tanto las palabras como los gestos; y todo ello es la realidad más profunda, más definitiva, pero al mismo tiempo parece un sueño… Así se inician las grandes relaciones humanas. (Sándor Márai; La hermana; pag. 209)
Y ¡qué duro puede ser despertar del sueño o perder el encanto de lo mágico!

Somos el cuento que nos contamos

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Como muchas otras veces el libro ha sido una estupenda excusa para la conversación.

Somos el cuento que nos contamos y/o somos el sueño que soñamos, mejor despiertos, aunque a veces soñemos que dormimos y nunca despertamos.

En la mesa, algo de comida, no ha sido lo más interesante, sí han merecido la pena, los proyectos con ganas y calma,   los puntos de vista sobre la realidad, por lo menos una parte, universitaria.

Y sobre todo me encantam los cruces casuales o causales, aveces uno ya no lo tiene claro, donde aparecen personas conocidas y queridas desde la óptica del otro.

Si las palabras sirven para nombrar la realidad y de alguna manera hacerla presente hoy una breve puede hacer presente a tres personas:

CAL

y ahora se admite el juego de adivinar qué nombre se esconde detrás de cada letrita.

Una recomendación que me ha enganchado y me ha puesto la cabeza en ebullición: Vida de consumo de Zygmunt Bauman. Recomendable si se está dispuesto a parar e intentar resituarse.

“La frontersa que separa los mensajes relevantes del ruido de fondo es aboslutamente borrosa” (pag. 62)

Ayer en la comida que tenía en Madrid también hablabamos en el fondo de algo parecido en relación al sector editorial y veníamos a firmar que no pasaría nada importante por el cierre de unas cuantas editoriales en este momento de crisis. Afirmábamos que casi con seguridad no se perdería nada relevante.

¿Tendrá alguna relevancia esto mismo que escribo?

Yo y tú

Después de la conversación mantenida hoy con una persona, no viene al caso ahora quién era, en el marco de una comida y una agradable sobremesa en el Bilbao espacio donde ocurren situaciones ‘mágicas’ por lo inesperado o por la facilidad que el espacio ofrece a veces a la predisposición llego a casa con una sensación de sosiego y de profundidad.

Releo fragmentos de Zaid en “Los demasiados libros”. “Lo que importa es si leer nos hace físicamente más reales”…. “La universalidad asequible es la finita, limitada, concreta, de las conversaciones diversas y dispersas”…

Me acuerdo, nos acordamos de la persona que nos presentó y que hoy no puede estar con nosotros. El próximo encuentro será para él una auténtica sorpresa como hoy lo ha sido para nosotros el derrotero de la conversación. Llegamos, como sin querer, a momentos comunes a vivencias comunes compartidas en la distancia y vividas en tiempos distintos sólo por la edad que nos separa, 10 años. Nos asombramos de nosotros mismos, de lo que estamos hablando, de las historias desde las que hemos llegado a vivir y ser lo que somos.

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Me dirijo, por qué me habrá venido a la memoria en este momento, a la estantería y vuelvo a abrir el libro de Martín Buber, Yo y tú y voy entresacando algunas frases cuyo encuentro lo ha provocado lo hoy hablado y vivido:

– Las palabras fundamentales del lenguaje no son vocablos aislados, sino pares de vocablos. Una de estas palabras primordiales es el par de vocablos Yo-Tú.

– Las palabras primordiales no significan cosas, sino que indican relaciones…..una vez dichas, dan lugar a la existencia.

– Toda vida verdadera es encuentro.

– El presente… sólo existe si hay presencia, encuentro y relación.

– La verdad de la relación… está por encima de lo inteligible…..

y según las escribo me voy acordando de algunos ‘tús’ que me permiten y  me posibilitan ser yo.

Sin “ellos-tú” no sería nadie.