Uniformidad urbana. Poco espacio para las preguntas y para las librerías

El reciente artículo de Elvira Lindo, Adiós Gran Vía, es una llamada más, ni la primera ni la última al proceso de uniformización que se va implantando en las ciudades palpables y, también, aunque no nos lo parezca a primera vista, en los entornos digitales.

Es, y Elvira lo señala con precisión, en lo pequeño e individual como contribuimos a que el futuro sea uno u otro.

Con nuestras costumbres diarias contribuimos al devenir de las ciudades.

Es un hecho, el devenir y el cambio urbano hacia un modelo muy concreto, que sigue fluyendo como si, aparentemente no fuera con nosotros. Marina Garcés plantea con cierta claridad el porqué de puede producir esta situación, esta evolución y muchas otras en una reciente entrevista en la que afirma:

las preguntas radicales surgen siempre en terrenos donde está ocurriendo algo que nos exige pensar porque algo nos duele, algo nos atrapa, algo nos captura, algo no nos deja vivir, colectivamente, políticamente, pero también individualmente.

Quizás no hayamos sentido que esa evolución hacia la uniformidad, hacia, también, ciudades escaparates, nos ‘produce dolor’ o puede ir cortando esperanzas y riquezas vitales.

Quizás debamos cambiar nuestra actitud y nuestra mirada y no aceptar lo dado como bueno, el “esto es lo que hay” y plantear nuevos modos de articular respuestas colectivas tanto de lucha y reivindicación como de creación de vidas vivibles a través de otras formas de consumo, de otros modos de organizar y relacionarse con la vivienda, con el territorio, con el alimento, con la crianza…

Vivir no es elegir, vivir es crear, es elaborar, es amasar, es cultivar, es generar…

Todo ello, el modelo de ciudad, nuestras decisiones de cada día, nuestra falta de preguntas sobre el hoy, perdidos por el que vendrá tiene también un claro impacto en las librerías.

Jorge Carrión señala que es conveniente analizar cada caso y cada ciudad en concreto pero también halla un factor que está afectando de un modo decisivo a las librerías de las ciudades españolas, que es el del encarecimiento de los alquileres en el centro y las zonas emblemáticas, donde el comercio queda en manos de las grandes franquicias. “Tal vez el ayuntamiento debería intervenir, si cree que en su modelo de ciudad es importante que haya librerías, centros culturales de primera magnitud, en el centro histórico. Pero no me parece mal que las librerías se trasladen a los barrios, porque son instituciones de frontera, de resistencia, de periferia”.

El sociólogo Imanol Zubero ya señaló también en el artículo El libro como relación y la librería como nodo en la ciudad posmoderna aparecido en Texturas 29 que:

… el hecho de que tanta gente viva sin libros se relaciona directamente con la posibilidad de que las librerías vayan desapareciendo progresiva mente de nuestras ciudades. Y viceversa: si, como nos recuerda últimamente Roberto Casati, «los niños y jóvenes que leen son sobre todo aquellos que han crecido en un entorno rico en libros, y en el cual los padres (especialmente la madre) leen», es fácil concluir que habitar en un entorno urbano pobre en libros juega en contra de la vocación lectora de la ciudadanía.

Ahí lo dejo por si alguien se anima a hacer y hacerse preguntas radicales…

Diré, sólo por enredar que una iniciativa como la que están iniciando Louise Michel Liburuak de Bilbao y La Vorágine de Santander, con apoyo público, de poner en valor el papel de las mujeres en la cultura crítica, sólo es posible que nazca desde determinados modelos y formas de hacer y desde unas concretas interdependencias.

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Cultura, formatos y soportes. Evolución en espiral

espiral_ascendenteEn el ámbito de la cultura, en sus usos y consumos nos movemos cada vez más en situaciones híbridas y en un proceso evolutivo más dialéctico que lineal, más sistémico que funcional.

Es claro, que el consumidor cultural es ‘poliformato’. Normalmente lectores, cinéfilos, teatreros, musiqueros y demás tienden a ser partes de un mismo conjunto, el uso y consumo cultural personal, con acentos distintos. Es raro el monocultivo cultural.

Así que un mismo usuario se mueve y accede a experiencias distintas por los formatos, por los soportes y lógicamente, por las situaciones y posibilidades.

Sí parece existir una tendencia no lineal donde algunos comportamientos y unido a ello algunos soportes vuelven sin haberse ido nunca del todo. El libro en papel y el aparentemente desaparecido vinilo son dos claros ejemplo de ello.

Sobre el vinilo, el ya desaparecido hace más de una década Kike Turmix ya me decía que iba a volver a recobrar su fuerza, lógicamente en un nuevo contexto y en función del mismo también con un nuevo valor simbólico. Y algo de eso parece estar ocurriendo.

Que en ese juego de hibridaciones y de movimientos no todo es lo mismo, nos lo deja también bastante claro la millennial Lorena Fernández, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto, en el artículo que ha escrito para el número 31 de Texturas, ¿Almacenas o coleccionas? donde dice:

se habla de que la juventud actual no está interesada en los soportes físicos. Y en parte, puede que sea cierto, pero creo que esa afirmación se cumple porque lleva un adjetivo clave: “actual”. Esa juventud aún está trazando su identidad. Cuando vaya avanzando por su proyecto humano estoy casi convencida de que también “sufrirá” el gusanillo que te empuja a atesorar aquellas obras que, sin darte cuenta, forman parte de tu narración vital.

Y, un poco más adelante…

Yo, cada vez almaceno más en digital y, de forma paralela, reservo el exclusivo y limitado espacio analógico de mi hogar y de mis recuerdos a las obras que se lo han ganado.

Aquello que, finalmente pase a ser un hito en nuestra ‘narración vital’ quizás se merece, en algunos casos, un espacio diferencial que permita una mirada singular y resalte su valor simbólico.

En el

http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-01-18/vinilo-resurge-informe_1317733/

Cultura… mirada, estímulo, propuesta. Sugerente, también, para las librerías

En fechas recientes, me acerqué al Teatro Arriaga de Bilbao a disfrutar de una obra teatral.

En la publicación que adelanta ya la programación hasta junio de 2017, quizás los editores deberían aprender algo de esto, me encontré al inicio con un breve pero sugerente texto de Calixto Bieito, actual Director Artístico del teatro en el que dice:

«Me gusta pensar que el teatro, la música y la danza se asemejan a un sueño. A un sueño cargado de significados, de autenticidad. Desde el Teatro Arriaga, en este primer semestre de 2017, vamos a compartir, con toda la ciudad y con todas las personas que deseen acompañarnos, una mirada apasionada sobre la realidad cotidiana y el mundo que nos rodea. Porque un teatro es donde una comunidad se reúne para compartir unas ideas unas emociones y una experiencia única. Un teatro público tiene la obligación de proporcionarnos algo que todavía no sabemos si nos gusta, llevarnos a sitios a los que no sabíamos que queríamos ir, y por descontado, sacudirnos, abrir nuestras mentes, hacernos más tolerantes y sobre todo hacernos sentir mejores personas. Bienvenidos a una nueva temporada del Teatro Arriaga, con la que queremos estimular la curiosidad del público».

Me he permitido marcar con negrita, algunos fragmentos que me resultan sugerentes.

Roberto Gómez de la Iglesia que escribió un sugerente artículo en el número 29 de Texturas que aportó una reflexión en torno a las librerías, pero desde miradas culturales no libreras, reflexiona de cara al 2017 en un breve texto que titula Nuevas organizaciones culturales en una sociedad compleja y que empieza con estos dos párrafos:

Estamos en un entorno realmente confuso de transformación de las lógicas económicas, con su consecuente repercusión en la demanda cultural pero también en la capacidad de adaptación de la oferta. Y por otro lado, en un contexto tecnológico donde se impone una nueva cultura “en la nube”. ¿Están nuestras organizaciones preparadas para moverse en este turbulento contexto?

El cambio de “modelo de negocio”, de cómo aportamos valor, ¿es una cuestión de tecnologías, de dimensión, de capacidad comunicativa, de mercados emergentes…o realmente de hacer una nueva y mayor propuesta “estratégica” de valor diferencial a la ciudadanía?

Se me ocurre como un juego pero también como una línea de acción propositiva que quizás las librerías, algunas ya lo hacen, podrían reflexionar, desde una óptica cultural sobre:

  • Cuál es la propuesta estratégica de contenido diferencial que les aporta valor ante la ciudadanía cliente para conseguir mejores masas críticas de usuarios y compradores.
  • Cuáles son las barreras internas para moverse en estos contextos tan confusos.
  • Qué acciones nos planteamos para que nuestro público usuario se sienta como una comunidad (que) se reúne para compartir unas ideas unas emociones y una experiencia única.
  • Qué vamos a plantear como nuevo y/o rompedor para estimular la curiosidad y proponer contenidos novedosos que todavía no sabemos si gustarán.

No todo es cuestión te tecnología. Siempre hay preguntas previas…

Buen día

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Cuando las librerías dibujan el territorio. Pero, lo dibujan todas, no sólo algunas

En fechas recientes los editores del grupo Contexto presentaron el Mapa de Librerías de Barcelona como continuación de la iniciativa que con anterioridad se realizó sobre Madrid.

En el mismo se recogen referencias de 122 establecimientos.

Algunos medios de comunicación se hicieron eco de la presentación y en las distintas crónicas se puede leer lo siguiente:

  • Una herramienta para descubrir la ciudad a través de sus librerías.
  • Un homenaje para ensalzar la labor de los libreros.
  • Una herramienta  eficaz para aquellos que quieran saber dónde encontrar una librería en la capital catalana (pensando en los editores)

Entrando en una dimensión más sociológica Enrique Redel reflexionaba sobre el hecho de cómo a través de la manera en la que están distribuidas las librerías, ofrece la estructura de una ciudad, “una panorámica de lo que pasa” en Barcelona.

En Estandarte y sin más explicación por lo menos en la noticia se puede leer:

Los responsables de Contexto decidieron incluir —también— las librerías de algunos centros comerciales, y excluir aquellas que se limitaran a vender segunda mano.

Curiosamente, cuando uno va a la página de Contexto se encuentra con el siguiente literal (las negritas son de un servidor):

Ya puedes encontrar el nuevo

MAPA DE LLIBRERIES DE BARCELONA

en todas las librerías de Barcelona.

Los matices son importantes. Sobre todo, en la medida en la que se pretende trazar una geografía del libro a través de las librerías y, se mantiene por un lado un discurso que se pretende abarcador e interpretador de todo el territorio, pero en el que se excluyen variables importantes como la segunda mano, el saldo y el libro de viejo que puede ser debido, desde una visión sectorial que no global a, por lo menos, una doble causa: no aporta valor económico e incluso nos puede restar ventas y puede mostrar algunos de los fracasos editoriales que han acabado en saldo.

Cada uno puede hacer los mapas que quiera, pero en la medida en que el mapa intenta desentrañarnos la realidad, debemos tener la honestidad de ser lo más claro posible con lo que presentamos y si se dice Todas, deben ser todas y no sólo algunas.

Porque esas que no están también merecen un homenaje, nos ayudan a descubrir la ciudad y nos ofrecen una panorámica de lo que pasa.

Tres recomendaciones finales:

Los libreros, ya lo ha dicho Patti Smith, que varias veces trabajó en librerías, mantienen la honestidad sobre lo que está pasando en la literatura en nuestros tiempos. Y también nos permiten un placer específico: manosear los libros. Son espacios que despiertan un comportamiento diferente, tranquilizante (espero) y la experiencia, por lo  menos en para mí, es casi terapéutica.

  • El Mapa de Llibreries de Catalunya, recientemente presentado, recoge 292 librerías en Barcelona. Tampoco recoge las de segunda mano. Cada vez es más frecuente ver en ‘librerías de nuevo’ espacios relacionados con la segunda mano o los saldos. Quizás sea un buen momento de repensar los mapeados sectoriales.
  • Imanol Zubero escribía en el número 29 de la Revista Texturas:

Sostiene Roberto Casati que, siendo verdad que los libros en papel ocupan
espacio, lo que puede contemplarse como un engorro, lo cierto es que «el
espacio es un buen medio de controlar la memoria». Y continúa: «Una buena biblioteca es como un diagrama; nos permite pensar, porque visualmente nos reenvía de una sola ojeada a la multitud de cosas leídas, liberando de ese modo a la mente de la necesidad de guardarlo todo en la memoria». ¿Podemos decir algo similar de las librerías? Si el espacio que ocupan los libros en un hogar es el mejor medio de controlar la memoria, tal vez también el espacio que ocupan las librerías en la trama urbana sea el mejor modo de controlar nuestra memoria colectiva, de construir ciudad de una determinada manera. (pag. 25)

Pero, el espacio que ocupan todas las librerías…

 

Paco Goyanes y Ana Cañellas puntales de Cálamo y hoy premiados

Me pilla lejos físicamente la entrega de hoy a Cálamo del Premio Boixareu Ginesta.

Me pilla cerca, en lo emocional con los recuerdos todavía de la última cena hace ya un tiempo.

Mi felicitación y mi alegría por el premio.

Y ahora que por Texturas andamos de aniversarios tampoco está de más recordar lo que Paco escribía en el número 2 de la revista:

Imagino un futuro: pocas empresas logísticas que realizan la distribución física de los libros y las gestiones de cobro; bastantes más empresas difusoras que trabajan codo a codo con los editores y libreros; libreros independientes contentos y dedicados en cuerpo y alma a vender libros; cadenas de librerías establecidas en la mayor parte de las ciudades; editores que publican con alegría y que no tienen pesadillas con que sus libros nunca están donde deberían estar.

Me da que todavía lo va a tener que seguir imaginando en muchos de los casos, aunque sigue siendo algo distinto a la Fnac.

¡Felicidades Paco, Ana y la gente de Cálamo!

Texturas… y con el número 30 llegamos a los 10 años. Mi particular homenaje a Manuel Ortuño

Me vais a permitir que me ponga pelín pastelón.

A veces con el paso del tiempo se va perdiendo el hilo de los acontecimientos.

Uno se olvida de los detalles, de cómo de comidas y conversaciones con mucha más gente, llegamos a estar sentados en una mesa en el Liber de hace 10 años pergeñando y soñando lo que podría ser la revista.

En todos estos años, esta nave, la revista, ha tenido un patrón claro sin el que no habría llegado a este primer puerto de los 10 años. Y este ha sido, Manolo Ortuño que además ha sabido, con su manera, modo y estilo particular, dar juego y construir un ‘juguete maravilloso’ que ha puerto a disposición de todas aquellas personas que se han querido acercar a él con sus propuestas sensatas, disonantes, novedosas, profundas, atrevidas…..

En estos 10 años por las vueltas que da la vida, un servidor ha estado más o menos metido en el ajo. Según como han ido yendo los tiempos y otros menesteres. Él siempre ha estado ahí.

Yo hoy se lo quiero agradecer aquí.

No sólo el que haya estado a las duras y a las maduras, sino, sobre todo, que con nuestras idas y venidas, este proyecto, por lo menos a nosotros y me consta que a algunas personas más, nos haya permitido tejer una gran amistad, que sigue generando una continua conversación.

cubierta_indJusto cuando estuvimos preparando en Bilbao, en una segunda jornada de trabajo tras una primera en Madrid, los índices cronológico, onomástico y temático de estos 10 años vividos, alguien cercano y gran tipo, nos sacó estas dos fotos que creo son un espléndido resumen de estos diez años.

¡Gracias Manolo!

Así que si queréis hacer felices a dos hombres ya talluditos amantes de la conversación compartida ya sabéis lo que tenéis que hacer…….

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