Los peces no cierran los ojos

Imanol es un apasionado de Erri De Luca y dice por ahí que, sin quererlo y en parte debido a mi ‘ceguera’ la culpa la tengo yo cuando le pasé un libro del autor editado por Siruela.

El otro día, en una gozosa razia que pudimos hacer, él más que yo, me devolvió el favor al poner en mis manos Los peces no cierran los ojos.

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Al escribir ahora esto, este libro me lleva al recuerdo de otro libro que no tiene nada que ver más allá de la complicidad y la asociación que nuca sabe uno como ni por qué llega.

Lo leí, lo disfruté la misma tarde del viernes en el que realizamos nustra ‘salvaje’ incursión.

Aquí os dejo algunos retales, pero cada uno encontraréis los vuestros:

– Primero me había enjugado las manos en el mar, después cebé el anzuelo y lo lancé lejos, empujado por el plomo. Confié la pesca a la yema del dedo índice y me fui detrás de los pensamientos, que llegan desde lejos y se van al mundo de las olas con la barca. Pasan por debajo y hacen que se balancee. (pag. 84)

– – No nos arrastremos tras una promesa para traicionarla. Sabemos perfectamente que no volveremos a vernos. Y si ocurre, seremos diferentes y no nos reconoceremos. Cambiarás de forma y de voz, los ojos de pez no, quizá te reconozca por ellos. Ahora vámosnos a casa. Después pasaremos juntos la última noche.

    – ¿Te marchas mañana?

    – Sí.

   Hoy sé que aquel amor cachorro contenía todos los adioses siguientes. Ninguna se detendría, yo no conocería las bodas, nada de codo con codo ante un tercero que pregunta: “¿Quieres tú?” El amor sería una parada breve entre los aislamientos. (pag. 110)

– – Entonces, ¿te gusta el amor?

   – Es peligroso. Provoca heridas y después, a causa de la justicia, más heridas. No es una serenata en el balcón, se parece a una marejada de ábrego, revuelve el mar por encima y por debajo lo remueve. No sé si me gusta. (pag. 120)

– La riqueza engalana espacios que luego deja vacíos. (pag. 93)

¿Se acabó la opulencia?

Todo parece indicar que el dinero de más que viene para la banca va a ser dinero de menos para los servicios ciudadanos.

Se inyecta sin, aparentemente, cambiar el modelo.

Seguimos viviendo en la sociedad del más para luego tener menos.

– Más riqueza de unos, menos servicios para casi todos.

– Más dinero para la banca, menos crédito para los ciudadanos

– Más contactos en las redes sociales, menos intercambios cara a cara personales

– Más libros publicados, menos ventas conseguidas

– Más tareas a realizar, menos tiempo para disfrutar

y así podríamos seguir y seguir moviéndonos en la opulencia como abundancia en demasía e innecesaria en la que parecen moverse nuestras vidas.

Quizás me voy haciendo viejo, quizás las experiencias de vida, muerte y enfermedad recientes me hacen ver la vida de otra manera.

Quizás la crisis de los 50, de la que hablaba con A. el sábado me vuelven a resituar ante la vorágine vital en la que yo mismo me meto y me dejo arrastrar.

riqueza.

1. f. Abundancia de bienes y cosas preciosas.

2. f. Abundancia de cualidades o atributos excelentes.

De la riqueza parece que nos hemos quedado sólo con la de las cosas olvidándonos de las cualidades o atributos excelentes que no suelen ser tantas.

Así que por este camino sin salida parece que hemos llegado a la falsa riqueza=opulencia y a menor democracia.

La clave no está por lo tanto en la economía=dinero, sino en la política=ciudadanos.

¿Alguien nos ha consultado si queremos ser rescatados de esta manera?

Pobreza, riqueza, sencillez

‘ Gran parte de los lujos, y muchas de las denominadas comodidades de la vida, no sólo no son indispensables, sino que son un completo estorbo parala elevación de la humanidad’, escribió Thoreau, añadiendo, con la intención de perturbar el correlato existente en su sociedad entre la posesión de las cosas y el hecho de ser honorable: ‘La riqueza del hombre se mide en proporción a la cantidad de cosas de las que puede prescindir’.

Puede que el no tener dinero indicara únicamente que se había optado por concentrar las propias energías en actividades ajenas a los negocios, para así enriquecerse, pero no en términos monetarios. En vez de utilizar la palabra pobreza para describir su realidad, Thoreau prefería el término sencillez: tenía la sensación de que éste expresaba una situación elegida conscientemente, y no impuesta por factores materiales… (Alain de Botton; Ansiedad por el status; pag. 293 y 295)

Riqueza…. pobreza. La distancia aumenta.

La distancia que separa a los ricos y los pobres de este mundoes mayor que nunca y sigue aumentando, al menos según la mayoría de los índices utilizados. Aún después de las colosales trasferencias económicas durante las tres ‘décadas de desarrollo’ iniciadas en 1970, y de billones de dólares de ‘ayuda al desarrollo’, la situación es decepcionante y sigue empeorando en muchos lugares. La mitad de la población mundial vive con menos de dos dólares al día, y en muchos países los salarios reales siguen descendiendo desde el máximo alcanzado en la década de 1970. Se estima que en 1750 la relación entre los países más ricos y los más pobres era de 2 a 1, y que desde entonces no ha hecho más que aumentar. (Erik S. Reinert; La globalización de la pobreza; pag. XVII)