El libro y sus espacios, las librerías, sólo son mediaciones. Pero no cualquier mediación

El suplemento Confabulario de El Universal ha publicado hace unas días una sugerente entrevista a Roger Chartier que merece la pena y os invito a leer completa.

Me interesa en este caso resaltar de la misma la diferencia sutil que señala en que, aunque aparentemente compremos lo mismo, no es realmente igual, sobre todo si lo entendemos como parte de un proceso contextualizado hacerlo en Amazon o en una librería. Dice lo siguiente Roger Chartier:

La diferencia entre comprar por internet y comprar en una librería es exactamente del mismo orden: en internet usted compra un libro sobre la Inquisición en el siglo XVI y Amazon le va a indicar que debería comprar otros libros sobre la Inquisición, del mismo autor o sobre el Siglo de Oro; es una lógica temática. En cambio, usted entra a una librería para comprar un libro sobre la Inquisición en el siglo XVI, y es posible que salga con una antología poética o con una novela, porque hay una organización horizontal, sobre las mesas, de la oferta de libros. En este mundo tal vez es más difícil encontrar lo que busca, pero es más fácil tener encuentros con lo que el lector no buscaba.

Me parece que el peligro que nos amenaza es la idea de una equivalencia: si es la misma cosa, no voy a la librería y compro por Amazon. Algunas veces es más fácil, pues va a llegar el día siguiente, pero esa no es una razón para no pensar que hay algo específico en el viaje entre los libros, y que, si podemos, debemos preservarlo.

Es claro también, en esta misma línea, que tampoco es igual comprar en cualquier librería porque en cada caso el viaje entre los libros que nos propondrá o que saldrán a nuestro encuentro será incluso dentro de esa ‘organización horizontal’ distinto.

Hay veces, además, que ese viaje que se nos propone va más allá de los libros, de la lectura y de sus espacios. Realmente en todos los casos ocurre algo de esto, pero en algunos quizás es más sobresaliente.

De uno de ellos ya he hablado por aquí. Me refiero a LIBU.

No había visto hasta la fecha el vídeo donde se enfatizan algunas ideas fuerza del proyecto que os resumo:

  • El objetivo de LIBU es posibilitar la participación de personas en exclusión mediante la cultura, tanto a través de actividades, como en la propia librería y pensando en personas que tienen mucha dificultad para conseguir empleo.
  • Intenta, al mismo tiempo, generar recursos para Zubietxe, de tal manera que esta asociación puede prestar servicios sin depender exclusivamente de las administraciones.
  • dona_librosLa segunda mano, como otra forma de sostenibilidad. Los recursos no son infinitos y tenemos que aprender a valorarlos.
  • LIBU ha creado comunidad como garante de la propia sostenibilidad d y posibilitando al mismo tiempo que todo el mundo pueda aportar.
  •  Libu se define como un lugar donde suceden cosas y donde todo el mundo puede aportar algo: comprar o traer libros usados, participar en sus muchas actividades o simplemente encontrase. La implicación de la gente ha sido impresionante, permitiendo que, desde el minuto cero, este proyecto sea sostenible económicamente y genere empleo.

En el pasado mes de octubre, el Ministerio de Educación Cultura y Deporte recogió en Lectureando una amplia información sobre este proyecto.

Al final de la misma quizás encontremos una de las claves de por qué libu_un_anoen ocasiones, las cosas más inverosímiles, simplemente suceden.

Quizás, también por eso, muchas librerías siguen existiendo y otras cuantas van naciendo.

¿La última de la que tenemos noticia hoy mismo?

La de nuestra gran amiga Ana Garralón: La Fabulosa. En Madrid. Libros para niños y más

Bibliotecas y librerías ¿un objetivo común? Ser siempre Aprendices

aprendices300x369A veces merece la pena ir dejando que el día vaya avanzando para poder contemplar como se van tejiendo textos y referencias de aquí y de allá.

Casi me había desperezado a la mañana con el artículo de Jordi Bosch Canalias, Biblioteques i llibreries, un objectiu comú, asunto del que he hablado más de una y dos veces con algunas personas de ambos mundos. Con Carme Fenoll, que aparece en el artículo, en alguna tarde sosegada en La Laguna y en alguna comida más rápida por Barcelona. También con otros más cercanos.

En este blog, he reflexionado sobre ello con anterioridad y he tomado prestadas para las librerías sugerencias provenientes del ámbito de las bibliotecas.

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Propiedad intelectual. Desaprendiendo…

Este próximo viernes los Aprendices celebraremos un taller centrado sobre la Propiedad (Derecho o facultad de poseer alguien algo y poder disponer de ello dentro de los límites legales.) intelectual (Dedicado preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras).

El celebrar un taller sobre algo supone el reconocimiento de la existencia del objeto del taller. En este caso, la propiedad intelectual.

Hemos recogido algunas posiciones un poco airadas de estos últimos días como la de Milos Forman u otras reflexiones más sutiles como la de Juan Varela que con datos hace ver que los que menos se favorecen, luego alguien se favorece, de la economía digital son precisamente los creadores de contenidos, siendo en cambio los buscadores y portales los que parecen hacer un negocio redondo.

Si al mismo tiempo vemos, por ejemplo, que quien promueve las descargas libres prohibe la copia de sus programas vemos que hay muchos intereses bailando.

En cualquier caso esta discusión en lo que se refiere a contenidos culturales podríamos situarla en el terreno de la burguesía bienpensante que en la pirámide maslowniana tiene ya cubiertas sus necesidades básicas.

Es decir: entretenimiento de salón para minorías.

En cualquier caso es lo que por azar y situación nos ha tocado vivir y con ello si al final podemos pasaremos la tarde del viernes.

Al fin y al cabo a nadie molestamos ni nuestras alubias dependen directamente de lo que dejemos en dominio público.

De todas formas si pensamos que el discurso y el debate es nuevo nos equivocamos.

Fueron los libreros quienes inventaron al autor como propietario de su obra (69)….En el siglo XVIII la idea de propiedad literaria va contra todo un discurso de la Ilustración que rechaza la apropiación privada de las ideas. Toda la ideología ilustrada, según Condorcet o Sieyès por ejemplo, consiste en afirmar que no puede establecerse una propiedad literaria porque las ideas deben ser compartidas para el progreso de la humanidad, y no hay una razón por la cual un individuo particular sea el propietario de una obra en que haya ideas útiles para todos (72). (Roger Chartier; Cultura escrita, literatura e historia; FCE)

Trama y Texturas 7. Empezando la circulación

Hicimos un pequeño avance cuando recibimos los primeros ejemplares. El lunes se empezará a enviar a los suscriptores y entrará ya en los canales habituales.

Como veréis el hilo conductor de este número, la fruta verde y fresca pretende tener un efecto limpiador ante los posibles excesos navideños.

Este es el índice del número:

01_Fruta de la pasión

Editorial

02_Pulpa

Por qué escribo / George Orwell

03_Hueso

El libro: su pasado y su futuro. Entrevista a Roger Chartier / Ivan Jablonka

La biblioteca en la nueva era / Robert Darnton

Fractura digital y alfabetización: nuevas cuestiones acerca del acceso / José Afonso Furtado

El último viaje del libro hacia las nuevas tecnologías / Antonio Gómez Rufo

Reflexiones sobre el sector del libro / Felipe Romero

Panorama de la edición independiente en Latinoamérica / Guido Indij

04_Macedonia

Mikel Alonso

05_Néctar

Bernard Pivot se va de vinos / Juan Ángel Juristo

Editar un cóctel molotov / Paula Izquierdo

06_Vaina

Estudio de comercio interior. Participación y asociacionismo / José María Barandiarán

La novedad: por qué Stieg Larsson vende y las revistas culturales no / Esteban Hernández

07_Rabillo

Libros y blogs

Para pedirla en formato papel y aquí, en breve, en formato digital.

Trama y Texturas 7. Un buen regalo para empezar el año

Con régimen de ‘frutas selectas’ para combatir los excesos de algunos en estas fechas y con buenos gourmets en sus páginas:

Roger Chartier, George Orwell, José Afonso Furtado, Felipe Romero, Guido Indij, Antonio Gómez Rufo, Robert Darnton, Juan Ángel Juristo, Paula Izquierdo, Esteban Hernández… y un humilde servidor.

Las fotos, bellas, frescas y naturales, de Mikel Alonso.

Escritura, pérdida y olvido

Ante una época en la que por un lado pretendemos plantear la posibilidad aparente de acceso al conocimiento universal porque decimos, afirmamos que todo puede ser guardado y estar a nuestra disposición de manera permanente me llaman la atención unas palabras de Roger Chartier en un librito, por el tamaño del soporte papel, publicado por el Círculo de Bellas Artes hace un par de años en donde dice:

“La escritura se utilizó para conjurar la obsesión de la pérdida….Paradójicamente, el pleno éxito del que gozaba propiciaba otro peligro: el de una proliferación textual incontrolable, un discurso sin orden ni límites. El exceso de escritos, que multiplica los textos inútiles y sofoca el pensamiento bajo la acumulación de discursos, se percibió como un peligro tan importante como el fenómeno contrario. Así, a pesar de los temores que despertaba, la acción de borrar era tan necesaria para la escritura como olvidar lo es para la memoria”.

Quizás ese afán de conocimiento universal y de mantener aparentemente todo en la memoria nos acabe volviendo locos si es que no lo estamos ya.