Sobre los datos, la información y el conocimiento… en Texturas 32

La experiencia y la evolución de estos 10 años de Texturas nos ha hecho ser conscientes de la importancia y el sentido que tiene el poder hibridar reflexiones, aprender y conversar con otros sectores y con profesionales que tienen una visión transversal o multisectorial que enriquece la mirada y ofrece puntos de vista distintos que en muchas ocasiones se complementan.

Es por ello que tenemos intención de abordar y recoger opiniones que puedan interesar también a distintos subsectores del ámbito de la cultura.

En este número 32 que ya está en la calle, hemos invitado a algunos profesionales a reflexionar sobre los datos, la información y el conocimiento.

En el sector del libro y la cultura, cada día que pasa contamos con más información, más datos, más estudios, más opiniones convertidas a
veces en hipótesis e incluso en tesis, sustentadas en algunos de esos datos
o estudios, que pretenden fundamentar o justificar determinadas líneas de
actuación o servir de base para determinadas políticas. Parecemos tener
datos a medida que sustentan cualquier política o actuación posible o que
den certificación de los «buenos resultados conseguidos».
A menudo, es frecuente que los datos que se nos presentan o bien no
recojan toda la realidad o, en ocasiones, se contradigan entre sí para buscar y ofrecer razones de parte o datos que justifiquen, aparentemente, determinadas líneas de actuación.

Desde aquí quiero agradecer a las personas que se han animado a aportar su reflexión y adelantar que en el número 33 queremos abrir una reflexión que recoja el amplio abanico de puntos de vista en torno a la recomendación, prescripción y nuevas corrientes bien para la creación del gusto, para el refuerzo de lo existente o para la apertura de nuevas tendencias. Vamos a invitar para ello a profesionales tanto directamente relacionados con la cultura y ‘la prescripción’ como a personas que desde otros ámbitos y otras experiencias (servicios, otros sectores profesionales, bigdata, inteligencia artificial…) puedan enriquecer la mirada y los puntos de vista.

Aquí van unas pinceladas de las cuatro aportaciones de este número 32:

Si entendemos la cultura como un sector de actividad en la que convive
una lógica pública con unas lógicas privadas y comunitarias; si no nos quedamos en el interesante –pero a estos efectos, estéril– debate antropológico o filosófico sobre la cultura, la información, los datos y los indicadores son imprescindibles. (Intención y relevancia: claves en torno a los datos; Aintzane Larrabeiti y Xavier Fina, ICC Consultors).

Cuando se toma una decisión estratégica no deberíamos pensar tanto en
si subirán las ventas, sino en el impacto que va a conllevar en las vidas de
las personas a las que me dirijo. No necesitamos solo una buena información de base, sino tener la capacidad de captar la relevancia de aquello que estamos proponiendo. (De la ‘infoxicación’ a la relevancia. Encarando decisiones estratégicas; Loreto Rubio, socia directora de Sinergia Value)

Para la gran mayoría de éstas, industria del libro incluida, la ingente cantidad de datos que se generan de manera espontánea y con tanta regularidad apenas les afectará en su vida diaria. Analizar datos se ha convertido en una máxima que se asemeja al estereotipo de la policía de Estados Unidos: primero disparar, luego preguntar. (Gestión del conocimiento en torno al libro y la cultura; Álvaro Fierro, de Cultumetría; Andoni Garaizar, Andoni Lastra y Aitzol Batiz, de Kultiba)

Raro es el día en el que no nos encontramos con una estadística cultural
en los medios de comunicación, pero más raro es, lamentablemente, encontrarnos con administraciones que pongan en marcha planes estratégicos que comprendan un buen sistema de indicadores que permitan aportar transparencia y gobernanza a la ciudadanía, y confianza a los profesionales del sector. (El problema de los indicadores culturales; Rubén Gutiérrez del Castillo, director de I+D de la Fundación SGAE)

Esperamos que las reflexiones recogidas en estos cuatro textos resulten sugerentes y de interés. Las páginas de Texturas están siempre abiertas para seguir enriqueciendo la reflexión y el debate.

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