Crisis del sector del libro. Quiénes la sufren

¿Hay crisis o no hay crisis en el sector?

Hace unas fechas, con datos referidos al año pasado, se nos quería hacer creer que no había crisis en el sector. sería además interesante señalar que los datos de comercio interior habitualmente sólo hablan de facturación, pero no de costo de producción ni de beneficio empresarial.

Ayer El Periódico en un interesante artículo parece que nos va acercando a la realidad y además indica algunas de las claves a la hora de saber realmente lo que pasa:

– La resistencia del sector a reconocerlo.

– La opacidad informativa en un sector que quizás debería ser ejemplo de transparecia.

– Si es cierto que el impacto principal va a caer en las grandes superficies demostrará que los modelos de creación de ‘comunidades lectoras’ y de larga cola de clientes y libros habituales e históricos en este sector ya antes de las teorías ‘internetianas’ siguen siendo válidos.

– Veremos si la reducción de novedades es cierta  y si al final se ha llegado a un cierto consenso tácito. Liber en octubre será un buen momento para el test.

Y, como siempre algo que sigue sin tener sentido, pero que tanto parece gustar en este sector:

No tiene sentido, dice, “dedicar tiempo y dinero a transportar libros que no se venden”. (Xavier Mallafré)

Ampliando el ámbito de libertades

No se asusten. No estamos hablando de política, aunque indirectamente, sí, sino de libros.

Cuando leo titulares de este pelo me pongo a temblar: “Cualquier libro que se publique amplía el ámbito de la libertad“. Cuando se cruzan, al fin y al cabo, productos, aunque sean culturales de consumo, con valores, esperemos que la libertad lo sea me suena a gato encerrado. Se redondea esta afirmación diciendo que se ‘edita lo que el mercardo exige’, aunque a algunos les parece que esto es genera una hiperinflación sin decir ni “mú” del porcentaje de devolución que llevara aparejada en muchas ocasiones la destrucción que quizás como los excedentes alimentarios también el mercado exija.

Cuando parece que para ampliar el ámbito de la libertad todo es igual, todo vale, el cuaderno de sudokus, la folclórica en zapatillas,  o “La extraña” de Marai por poner un ejemplo de tres libros no tengo claro que todo tenga el mismo peso. Cuando al mismo tiempo los soportes digitales sólo parecen ser vistos desde sus consecuencias económicas nos situamos claramente lejos de la lectura como nuevo paradigma y más cerca de la visión de ‘mucho para vender sea lo que sea aunque no se lea’.

Siempre queda la esperanza de pensar que el periodista no haya acabado de entender bien lo que se quería decir, pero…..

De la adaptación tecnológica del sector ya hice ayer una breve pincelada así que no voy a insistir.

Me quedo con algunas otras visiones para reflexionar sobre este tema de la libertad que me deja preocupado.

·         En un tiempo en el que todavía eran frecuentes las utopías, Ortega y Gasset imaginó una absolutamente irrealizable: “dificultar la emisión de libros inútiles o necios y fomentar la de determinadas obras cuya ausencia daña”. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; pag. 180)

·         Puesto que la mortífera proliferación del papel impreso amenaza con despojar de sentido y finalidad a la función del editor, considero que lo único que puyede restablecer esta función es algo que, yendo contra la moda, no dudo en llamar “moralidad”: existen libros necesarios, existen publicaciones necesarias. (Carlo Feltrinelli; Senior Service; Tusquets; pag. 262)

·         No se trataba de literatura de pacotilla, sino de otra cosa; la literatura de pacotilla siempre había existido, pero asumía su condición con sinceridad y no pretendía velar el verdadero rostro de la literatura. Sin embargo, esa paraliteratura que emergía como una inundación espiritual lo cubría todo, incluso las secciones de crítica de los periódicos y revistas. (Sándor Márai; ¡Tierra, tierra!; pag. 289-290)

·         -¿Qué constituye una dificultad para una persona que hoy en día desee saber del mundo, conocerlo y comprenderlo a través de la lectura?  – El exceso. Un océano de libros, revistas, cintas, páginas web, y todo, todo lleno de teorías, nombres, datos…El exceso” (Kapuscinski; en Jorge Herralde; El observatorio Editorial; Adriana Hidalgo; pag. 132)

Lectores de gama alta. Como los coches

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Dmitry Samarov

Hay análisis que se comparten en su fondo, pero el lenguaje los desvirtúa y provoca que se nos encienda una lucecita y pensemos si no hay segundas intenciones, quizás aquí hacer una cierta publicidad de un nuevo sello de Planeta (Backlist)

Así en el artículo de Carles Geli hoy en El País “Se buscan libros y lectores de culto” se emplean algunos términos más relacionados, por lo menos yo así lo leo, con el sector del automóvil, de los frigoríficos, el gastronómico que de los lectores.

Así aparecen, entre otros, los siguientes: sibarita, gama media-alta del lector, mimo hacia el lector exigente….

resulta curioso el intento, aparente de algún gran grupo por “copiar” la estrategia de pequeños editores. Duda que la maquinaria de los grandes esté preparada a fecha de hoy para un viaje de ese calado.

Detrás, siempre queda la cantinela de la sobreproducción editorial que de tanto repetirla ya no hay quién se la crea o quién se crea que es realmente un problema del sector.

Cómo permanecer en las librerías

Prometo que lo había empezado a escribir en Madrid, pero a veces las wi-fi van y vienen y retomo, mejor, inicio, la escritura en el aeropuerto antes de salir para Bilbao.

Tres de enero y primer viaje como casi siempre agradable.

Vamos al grano.

Un mundo sin fin

El lanzamiento del último libro de Ken Follet que ha tenido un importante eco mediático, me ha sugerido tres reflexiones al hilo de lo aparecido en prensa que tienen poco que ver con ese papel de soporte cultural con el que a menudo se quiere abrigar al libro y con ello, indirectamente, a todos y cada uno de los libros que se publican.

Las tres reflexiones vienen de estas dos referencias de Público y de Deia. Ahí van.

1. Ante el valor de la diversidad la frase de la encargada de libros de la Fnac de Callao: La permanencia en tienda la marcan las ventas. Supongo que habrá libreros que no estén de acuerdo con este único criterio. Es posible que incluso haya también editores. ¿Los habrá? ¿Habrá otra propuesta de criterios?

2. Ante ese objeto de papel agradable al tacto, con olor, textura la frase de la ayudante de la sección de libros de la FNAC de Callao: “Me duelen las lumbares y las muñecas”. Esta seguro que es compartida por muchos libreros responsables que no tienen ayudantes para mover y que, quizás, con la faja de levantador de piedra pierden, ellos y ellas, parte de ese perfil cultural que, al fin y al cabo, siempre tiene su origen en el trabajo callado que casi nadie ve ni quiere ver pensando que los libros ya por la digitalización, ni tienen peso y se mueven solos.

3. Los 100 camiones para mover los ejemplares. Una flota de palés y cajas, al pesar tanto y ser tan grandes caben pocos por caja, que en las librerías, sobre todo en las que la permanencia la marcarán las ventas se convertirán en torres y construcciones caprichosas que retarán en algunas ocasiones las leyes del equilibrio y serán una provocación al roce trasero para ver el efecto que una vibración produce sobre el débil tejido cultural que tal volumen de papel es capaz de crear y tejer.

Es probable que este best seller se convierta en long seller. Que incluso los camiones sólo hagan el viaje de ida porque todo se venda. Es posible, seguro diría que las estadísticas de hábitos de lectura del año que viene sean estupendas porque tendremos un Ken Follet y uno más del “Potter”.

Es posible….. que todo o mucho sea un bluff, en relación a la lectura. El negocio funcionará pero sólo eso, el negocio.

 

Sobreproducción y devolución. Todo en ON

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Estaba pasando unos textos de Juan José Ginés responsable de compras de El Corte Inglés en lo referente a libros de una conferencia que pronunció en la UIMP en julio de este año y de la que ya hicimos en su momento una referencia.
Justo coincide con un comentario de Jesús sobre el asunto de las devoluciones.
Ahí van las dos referencias que me han llamado la atención. No son nuevas, pero también es importante ver quién va dejando el mensaje escrito.

El derecho a la devolucióndel sobrante que debiera ser uno de los grandes aliados de toda librería se está tornando, cada vez más, en un enemigo que, como un niño mal criado, nos extorsiona sin que seamos conscientes de ello. Los costes derivados de la gestión de devoluciones están perjudicando notablemente nuestra cuenta de resultados. Nuestro objetivo, el objetivo de todos a corto y medio plazo tiene que pasar por ser capaces de reducir nuestros índices de devolución. En la actualidad, los principales beneficiados con el derecho a la devolución están siendo las agencias de transporte. Y esto no deja de ser un enorme disparate. Es urgente dar una solución a este problema. (Juan José Ginés; UIMP; 11/07/2007)

Si hay algo que caracterice la situación actual del sector es el exceso de producción editorial. Es este uno de los eternos debates de este gremio de la abundancia. Todos somos conscientes de que estamos ante un mal endémico que nos está atenazando y que empieza a tomar tintes dramáticos. La hiperinflación de novedades está generando desorientación en un punto de venta que es incapaz de distinguir entre grano y paja. Además genera desorientación en el lector que no es capaz de asimilar la enorme cantidad de información que recibe. Y bien es sabido que la desorientación no es buena consejera.(Juan José Ginés; UIMP; 11/07/2007)

Mucho de lo que sale vuelve a entrar

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David dalla Venezia

Los almacenes de los distribuidores o de los logistas editoriales van mejorando poco a poco.La verdad es que no es de extrañar con el movimiento de libros que hay.

Babelia nos cuenta y desvela las entrañas del almacén de Random. Lo que no parecen que hasta la fecha hayan conseguido toda la técnica, los robots y los pesos exactos es que se produzcan libros de una manera más equilibrada y eso que algunos de los grandes utilizan ya la impresión bajo demanda, quizás piensen en el exceso de demanda cuando realizan las producciones trayendo como consecuencia un fenómeno de “logística inversa” para que los robots trabajen en las dos direcciones sacando y metiendo.

En el año 2006 la tasa de devolución, según los estudios de Comercio Interior se situó en el 32,1%, 3 puntos por encima del 2005 que fue del 29% y 6,3 puntos por encima del 2004 que fue del 25,7%.

A esto se le llama eficiencia en la cadena de suministro. No es de extrañar que haya que utilizar robots para desarrollar un trabajo sin sentido: pasear un tercio de la producción editorial que parece que no se venderá.

¿Cuánto supone de sobrecosto en el precio estos garbeos librescos?