Las librerías como organismos vivos. Leyendo a Sophie Noël…

Leo en el número 32 de Texturas el artículo de Sophie Noél que lleva por título La independencia de las librerías.

El mismo recoge las conclusiones y reflexiones de una investigación cualitativa fruto de encuestas y entrevistas semiestructuradas a un conjunto de librerías de París.

Me interesa todo lo que dice y cómo lo plantea porque se constata de nuevo que centrar el debate en el ámbito del soporte que, además, sea papel o electrónico ha perdido ya hace tiempo la centralidad significativa en los ámbitos de la cultura, es un reflejo de mirada corta ya que se pierde la perspectiva del objeto como simbólico cultural que lo adquiere en función, también, de los contextos que lo significan.

Señalaré algunas de las reflexiones a través de citas. La primera, precisamente, señalando el la importancia de lo ‘simbólico’.

  • La independencia, más allá de ser una categoría jurídica (poseer al menos el 50% de su capital, no depender de ningún grupo), es también un recurso —moral, simbólico— en la lucha que enfrenta a los diferentes actores del mercado. (70-71)
  • El reto consiste en asociar la compra de libros —operación comercial a fin de cuentas banal— a una experiencia más amplia y enriquecedora, a imagen de los artistas artesanos cuyas obras se presentan como bienes singulares que nada tienen que ver con la producción industrial. (75)
  • La labor del librero independiente va más allá de la venta de libros: su labor consiste en una serie de prácticas coherentes, que se materializan
    en la elección del local y del barrio, de la decoración y de las actividades
    propuestas, todo lo cual contribuye a crear un estilo único. La reivindicación de la pertenencia de la librería a un barrio y de la proximidad a sus habitantes, particularmente puesta en práctica por las librerías anglosajonas en torno al movimiento Indiebound , todavía es un elemento central de esta retórica de la singularidad, con su ideal de pequeña comunidad, símbolo de una ciudadanía libre y virtuosa, tradicionalmente hostil al big business. (77)
  • Los libreros entrevistados buscan así crear una experiencia íntima dentro
    del espacio de su librería, como una prolongación pública de su espacio doméstico, un espacio híbrido que no es ni hogar ni lugar de trabajo15. Al mezclar elementos de ambas esferas, la separación clásica entre lo doméstico y lo económico queda así denegada. El imaginario que rodea una librería independiente podría así resumirse mediante una serie de oposiciones estructurales que la definen con respecto de los actores de la venta online: lugar de vida (alma)/lugar sin alma; humanos/algoritmos; singular, único/estandarizado, homogéneo; calor/frío; material/virtual; local/transnacional; pequeño comercio/multinacionales. Es un imaginario que encontramos en diferentes latitudes, como muestra este extracto de la página web de los libreros independientes norteamericanos: «En este mundo de tweets, de algoritmos y de descargas digitales, las librerías
    no son un anacronismo en vías de extinción. Son organismos vivos que respiran, que continúan creciendo y expandiéndose»

Y, en esta línea de nuevos simbolismos, nuevos referentes, nuevas hibridaciones y nuevas redes me parece que marca una línea muy interesante el espacio de Lisboa LX Factory que tienen entre sus residentes a la librería Ler Devagar y que ha estado durante este año y el anterior compartiendo el proyecto The Origin Of Spaces con ZAWP de Bilbao, Darwin-Ecosystem de Burdeos, Capture Projets de Lewisham y ROJC de Pula.

Nuevos caminos a explorar en el ‘mientras tanto’. Sobre todo si lo que se quiere es ser significativo en la vida cultural y en la política.

Esta identidad independiente se hace eco además de la aspiración a
una sociedad más armoniosa y humana que canalizan diferentes críticos del capitalismo. (78)

 

Texturas 32 ya en la calle

Poder seguir en el proyecto de Texturas es un regalo que debo a Manuel Ortuño y nunca está de más decirlo.

Hoy he podido disfrutar, es también una parte del encanto del proyecto, de entregar a dos de los autores un ejemplar del número 32 en mano y usar ese acto como una excusa y un motivo más para la conversación. Mañana seguiré el periplo.

Quienes andéis por Madrid os podéis hacer con un ejemplar en la Feria del Libro, en la caseta 195.

Aquí os dejo el sumario. Los ojos perspicaces quizás constaten algún pequeño cambio…

Sumario de Texturas nº 32

01_Acéfalo

–Al lector; Viuda de Bodoni

02_Bullón

–El formato libro y el libro objeto; Éric Vigne

03_Alzado

–Medir… ¿para qué y para quién?; Los editores

–Intención y relevancia: claves en torno a los datos; Aintzane Larrabeiti & Xavier Fina

–De la ‘infoxicación’ a la relevancia. Encarando decisiones estratégicas; Loreto Rubio Odériz

–El problema de los indicadores culturales; Rubén Gutiérrez del Castillo

–Gestión del conocimiento en torno al libro y la cultura; Álvaro Fierro, Andoni Garaizar, Andoni Lastra & Aitzol Batiz

04_Cosido

–El acto de editar como acto de escritura/lectura. Entrevista a Gustavo Guerrero; Josep Mengual Catalá & Gustavo Guerrero

–Las novelas latinoamericanas son exóticas: el mercado literario, fantasma y espejismo; Leroy Gutiérrez

–Hemos dado con el iceberg y la orquesta sigue tocando; Manuel Dávila Galindo Olivares

–La independencia de las librerías; Sophie Noël

–La generación de editores que protagonizó la descolonización. Radicalismo, esplendor y decadencia del activismo editorial; Julien Hage

Zorrotzaurre Art Work in Progress y la importancia del «mientras tanto»; Ruth Mayoral

05_Posteta

–Texturas (2006 – 2017)

06_Registro

–Libros y webs

Seguimos encantados de recibir nuevos suscriptores o de que picoteéis números sueltos…

 

¿Tendencia a lo micro? A mí me gusta

Afirma Jordi Herralde en una reciente entrevista que:

– el mercado editorial se ha encogido de forma irreversible y seguirá encogido

– el desplome del libro de bolsillo se produce porque sus lectores naturales pasan el tiempo ‘jugando con cacharritos’

– hoy proliferan las microeditoriales, las microlibrerías y los microagentes literarios.

Todo este ecosistema micro contrasta con el dibujo macro al que llego gracias a Tíscar Lara, felicidades por los diez años, de la estructura relacional de los grandes grupos de comunicación en España donde, lógicamente, algunos de los grupos editoriales tienen una importante presencia y donde, al mismo tiempo, se puede constatar la nimiedad que puede suponer para los mismosla el peso del libro cruzado con otros intereses empresariales que se tejen y destejen entre unos grupos y otros.

Este terreno, el de los grandes grupos de comunicación, es más líquido en alianzas, compras y ventas que el capitidisminuido sector del libro que en multitud de sus agentes tiene más apariencia Guadiana en tanto que muchos actores aparecen y desaparecen.

Así que con este panorama dibujado en y con trazo grueso uno toma conciencia de que trabajar en el sector supone, en el fondo, trabajar realmente para una parte del mismo. O dicho con más claridad: sólo se puede trabajar para una parte del mismo.

Desde esta óptica de parcialidad o de toma de posición, y en la medida en que nos encontramos en un sector con alguna relación con la cultura, el artículo de Víctor Vich, Desculturalizar la cultura: Retos actuales de las políticas culturales creo que aporta algunas claves interesantes de toma de posición de política cultural.

Cito a continuación algunas reflexiones del autor:

Construir un proyecto políticamente relevante de política cultural implica sobre todo activar la producción de nuevas identificaciones imaginarias…En algún sentido, todo es cultura y, tal afirmación, es pertinente en este momento de la historia en el que el capitalismo se ha convertido en un sistema cuya reproducción se asienta, en buena parte, en el control sobre los significados.

Por desculturalizar la cultura, hago entonces referencia a una larga estrategia de pensamiento y acción que viene siendo promovida en América Latina desde hace décadas y que debería consistir al menos en dos proposiciones: posicionar a la cultura como un agente de transformación social y revelar las dimensiones culturales de fenómenos aparentemente no culturales.

Las políticas culturales deben proponer su propia acción pública optando por posicionarse en debates mucho más amplios que aquellos estrictamente defi nidos por el desarrollo profesional (y académico) del campo en cuestión.

Sustituyan si quieren la referencia cultural por la de libro como mediador, en algunos casos, cultural.

Esta línea de reflexión tiene a mi entender algunos puntos comunes con la planteada en el  número 23 de la Revista Texturas en algunos de sus artículos.

Recogeré, para no cansar en exceso, algunas citas de los mismos.

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