20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 3. Librerías con cara y ojos

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

Hay librerías que son cementerios de palabras, con nichos hasta el techo, parvas en los rincones y paquetes sobre las mesas; hay librerías donde las palabras son gatos durmiendo en los sillones con moños rosas y una caja de bombones; hay librerías donde las palabras se avergüenzan y donde Shakespeare y Goethe —si los encuentras— están de espaldas para que no se les reconozca; en algunas parece que los libros dialogan, que formaron una peña literaria donde todos son bienvenidos; en otras, al sólo entrar ya estás seguro de que nada te va a interesar y mirás con cara de aburrido. Hay librerías donde los libros gritan: ¡sálveme, sáqueme de aquí!”; en otras ruegan: “no me toque que estoy en mi lugar”. Algunas crean la ilusión de que buscando vas a encontrar cualquier cosa; en otras, la sensación de que todos los libros son allí prescindibles. Alguna muy nouvelle vague, con sillones que no sirven para sentarse y libros aparentemente carísimos que no sirven para leer; otras donde entras rascándote y de donde, no hay duda, saldrás lleno de pulgas. Hay librerías donde entraría Balzac y otras que parecen disimular garitos. Hay en las que dan ganas de estar y aquellas de las que sólo dan ganas de salir, si es posible, sin haber entrado nunca. ¿Sabes dónde está la diferencia? En los dueños. Detrás de cada librería hay un hombre o una mujer responsable de su cara. (Héctor Yánover; Memorias de un librero; Trama Editorial; pag. 28)

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¿Nos vemos hoy a las siete de la tarde en La Central de Mallorca?

Hoy, con motivo del acto que se celebra en La Central, Javier Pradera y la fundación de las editoriales FCE i Siglo XXI, en el que el libro Javier Pradera. Itinerario de un editor, editado por Trama editorial,  va a ocupar un lugar importante, estaré en Barcelona junto a Manuel Ortuño.

En el mismo, además de Jordi Gracia, editor del libro, y Gustavo Sorá, autor de Editar desde la izquierda en América Latina, nos acompañarán otos colegas del sector.

Nos encantaría poder contar con tu presencia y saludarte personalmente.

Javier Pradera. Itinerario de un editor

Todos los libros tienen su historia y este también. Quizás algún día el editor la cuente…

Mientras tanto lo tenemos ya entre nosotros.

Javier Pradera. Itinerario de un editor.

Editado en la colección Tipos móviles de Trama editorial.

Correspondencia y reflexiones de Javier Pradera cuidadosamente seleccionadas y ordenadas por Jordi Gracia nos permiten hacer un recorrido sobre su vida en torno a los libros y ojear al mismo tiempo lo que pasaba en torno a los mismos, desde los usos y costumbres comerciales hasta la vida política y cultural qye se podía mover en torno a ellos.

Una delicia lúcida que, como señala Miguel Aguilar en el epílogo, ofrece en sus textos “unos análisis asombrosamente aplicables aún hoy”.

Este sábado pasado Babelia publicó casi a página entera el texto El exilio de vuelta incluído en el libro.

Ya va acercándose tímidamente a las librerías.

Casi, como escribía él en el año 63, nosotros y muchos libreros podrían decir lo mismo…. Alguna de las citadas todavía sigue dando guerra.

Que se lo pregunten a Pons de Zaragoza.

Los libreros se lamentan de la mala época por la que atraviesa el mercado. Espero que las novedades que correremos en la próxima salgan, sin embargo, normalmente. Las librerías de provincias que nos formulan pedidos son aún escasas –Cervantes, de Salamanca (un pedido de más de 10.000 pesetas; Molist, de La Coruña; Pons, de Zaragoza; Rigal y Maraguat, de Valencia; Comercial Papelera, de Bilbao; Easo e Internacional, de San Sebastián–, pero son varias las librerías que nos han pedido condiciones. Tan pronto como la imprenta nos entregue la tabla de descuentos, haremos una «segunda vuelta» informativa con las firmas más importantes. El servicio de novedades con derecho a devolución será sin duda el caballo de batalla de las negociaciones. (pag. 35)

 

El libro y el editor de Éric Vigne. Novedad en la colección Tipos móviles

Con este título de Éric Vigne, El libro y el editor, la colección Tipos móviles de Trama editorial se despereza de cara al ‘nuevo curso’.

Sin duda, la edición no es una ciencia exacta en sus expectativas de ganancias, pero aun es menos una aplicación de la racionalidad en cada una de sus decisiones.(26)

Éric Vigne, editor desde 1982, llega a Gallimard en 1988 para crear NRF Essais, una colección de ensayos dedicada a la investigación en ciencias humanas, políticas y sociales. A petición del Ministerio de Asuntos Exteriores, ha dirigido numerosos proyectos de evaluación de la política de ayudas a la traducción de libros franceses en Europa, América Latina y Asia.

El libro plantea la reflexión sobre el hecho de que nadie puede olvidar una verdad editorial de todas las épocas: cada obra, en forma de ejemplar, empieza siendo un simple bien material que solo se convertirá realmente en libro cuando un lector lo introduzca en su universo personal y lo enriquezca de forma singular. De lo contrario, el ejemplar sigue siendo un montón de hojas impresas. ¿Cuál es la aportación intelectual del editor si se pliega a una selección de autores que no ha hecho él, a una escritura que proviene de mundos en los que el eslogan reductor sustituye a la voz elaborada, a una escritura empobrecida por la pasteurización de cualquier idea elevada, con un calendario que no ha marcado él? ¿En definitiva, a todo lo que es contrario a la lenta construcción de un catálogo en el que prima la visión personal del editor? La querella de los antiguos y los modernos se alimenta en gran parte del hecho de que los términos libro y editor tienen en cada caso una acepción diferente. Tanto por su título como por sus tesis. La presente obra invita a observar este fenómeno más de cerca.

Descargar ficha del libro.

Sobre los datos, la información y el conocimiento… en Texturas 32

La experiencia y la evolución de estos 10 años de Texturas nos ha hecho ser conscientes de la importancia y el sentido que tiene el poder hibridar reflexiones, aprender y conversar con otros sectores y con profesionales que tienen una visión transversal o multisectorial que enriquece la mirada y ofrece puntos de vista distintos que en muchas ocasiones se complementan.

Es por ello que tenemos intención de abordar y recoger opiniones que puedan interesar también a distintos subsectores del ámbito de la cultura.

En este número 32 que ya está en la calle, hemos invitado a algunos profesionales a reflexionar sobre los datos, la información y el conocimiento.

En el sector del libro y la cultura, cada día que pasa contamos con más información, más datos, más estudios, más opiniones convertidas a
veces en hipótesis e incluso en tesis, sustentadas en algunos de esos datos
o estudios, que pretenden fundamentar o justificar determinadas líneas de
actuación o servir de base para determinadas políticas. Parecemos tener
datos a medida que sustentan cualquier política o actuación posible o que
den certificación de los «buenos resultados conseguidos».
A menudo, es frecuente que los datos que se nos presentan o bien no
recojan toda la realidad o, en ocasiones, se contradigan entre sí para buscar y ofrecer razones de parte o datos que justifiquen, aparentemente, determinadas líneas de actuación.

Desde aquí quiero agradecer a las personas que se han animado a aportar su reflexión y adelantar que en el número 33 queremos abrir una reflexión que recoja el amplio abanico de puntos de vista en torno a la recomendación, prescripción y nuevas corrientes bien para la creación del gusto, para el refuerzo de lo existente o para la apertura de nuevas tendencias. Vamos a invitar para ello a profesionales tanto directamente relacionados con la cultura y ‘la prescripción’ como a personas que desde otros ámbitos y otras experiencias (servicios, otros sectores profesionales, bigdata, inteligencia artificial…) puedan enriquecer la mirada y los puntos de vista.

Aquí van unas pinceladas de las cuatro aportaciones de este número 32:

Si entendemos la cultura como un sector de actividad en la que convive
una lógica pública con unas lógicas privadas y comunitarias; si no nos quedamos en el interesante –pero a estos efectos, estéril– debate antropológico o filosófico sobre la cultura, la información, los datos y los indicadores son imprescindibles. (Intención y relevancia: claves en torno a los datos; Aintzane Larrabeiti y Xavier Fina, ICC Consultors).

Cuando se toma una decisión estratégica no deberíamos pensar tanto en
si subirán las ventas, sino en el impacto que va a conllevar en las vidas de
las personas a las que me dirijo. No necesitamos solo una buena información de base, sino tener la capacidad de captar la relevancia de aquello que estamos proponiendo. (De la ‘infoxicación’ a la relevancia. Encarando decisiones estratégicas; Loreto Rubio, socia directora de Sinergia Value)

Para la gran mayoría de éstas, industria del libro incluida, la ingente cantidad de datos que se generan de manera espontánea y con tanta regularidad apenas les afectará en su vida diaria. Analizar datos se ha convertido en una máxima que se asemeja al estereotipo de la policía de Estados Unidos: primero disparar, luego preguntar. (Gestión del conocimiento en torno al libro y la cultura; Álvaro Fierro, de Cultumetría; Andoni Garaizar, Andoni Lastra y Aitzol Batiz, de Kultiba)

Raro es el día en el que no nos encontramos con una estadística cultural
en los medios de comunicación, pero más raro es, lamentablemente, encontrarnos con administraciones que pongan en marcha planes estratégicos que comprendan un buen sistema de indicadores que permitan aportar transparencia y gobernanza a la ciudadanía, y confianza a los profesionales del sector. (El problema de los indicadores culturales; Rubén Gutiérrez del Castillo, director de I+D de la Fundación SGAE)

Esperamos que las reflexiones recogidas en estos cuatro textos resulten sugerentes y de interés. Las páginas de Texturas están siempre abiertas para seguir enriqueciendo la reflexión y el debate.

No sé hacia dónde… ¿y tú?

Ante la aparente seguridad con la que algunas personas vaticinan el futuro del libro, me parece una chispa de sabiduría la duda reconocida que percibo en las declaraciones de Beatriz de Moura cuando dice:

No sé hacia dónde, pero sí sé que el libro tiene que pensar mucho más a quién va dirigido, quiénes son los que van a seguir leyendo, quiénes serán los nuevos lectores. Para distraerse, la lectura ya no es un mundo al cual dirigirse. Desde luego, porque hoy en día los medios de comunicación están en manos de personas muy sabias en cuanto a divertir y a ocupar el vacío de la gente, y lo hacen tan bien que se lo pasan mejor. Todo el día mirando una pantallita antes que leyendo un libro. No vamos a criticar algo que es una realidad, pero lo siento muchísimo. Y lo siento, sobre todo, por los que han dejado de leer, porque van a notar que les ha faltado un bastón.

La lectura, el libro, los contextos, los momentos, el contenido, el proceso, cómo nos ha llegado, cómo hemos llegado a él, con quién lo hemos compartido, cuándo nos ha llegado, desde qué historia personal nos acercamos… No, no todo es igual. Ni en qué se lee, ni qué se lee, ni dónde se lee, ni quién lo lee, ni cómo lo lee, ni con quién lo leemos…

Probablemente estas y otras muchas más son elementos que forman parte de la duda y de las múltiples respuestas posibles en función del cruce de variables para acabar convirtiendo cada experiencia lectora en única y no copiable.

Sé, no soy ingenuo, que hay factores que facilitan el acceso, enriquecen el gusto, pero… No hay dos hechos lectores iguales.

Así, por ejemplo, creo que este ejemplar de Bodoni se sentirá especialmente feliz por la persona lectora, por el espacio y por el contexto en el que este ejemplar ha llegado aquí. Es una experiencia única e irrepetible.

De esta manera, cada ejemplar de cada título se puede acabar convirtiendo en una pieza única.. como cada impresión de esta Hispania o cada uno de los trabajos que Maite LA Taller realiza.

En Trama editorial y yo personalmente estamos felices de ver justo ahí un ejemplar del Bodoni. Es uno de sus contextos soñados.

Sigamos pensando y observando las experiencias lectoras…al ritmo que Maite nos sugiere…

La Taller es un lugar para el cuidado, para la  calidad y la calidez. Para ir viviendo bien y a ser posible lentito.