Librería Delirio de Móstoles. Cuando un libro y los vecinos mantienen su librería

A veces los medios de comunicación nos acercan historias reales y preciosas que suelen producirse en las pequeñas realidades cotidianas, pero que en gran medida reflejan algunos de nuestros anhelos, deseos y , también, apuestas vitales estemos donde estemos.

La Razón, que es donde he visto la noticia que lleva por título El cuento mostoleño que salvó a una librería, nos cuenta esta historia preciosa y real de la librería Delirio de Móstoles y de los vecinos que se han implicado:

«Una librería es un espacio donde se guardan ideas porque, un libro, es una idea». El autor de esta frase es Alejandro Bárzano, aunque en el barrio sus vecinos le conocen como «Suchi». Cada mañana desde hace siete años, Suchi levanta la reja metálica de la calle Sevilla 25 (Móstoles), un coqueto ángulo abarrotado de cuentos, novelas y tebeos. Se trata de la Librería Delirio, un negocio que se resite a desaparecer. «Corren tiempos difíciles para la lírica y los comercios locales madrileños –sobre todo las librerías tradicionales– atravesamos un momento complicado», expresa, con pesar. «El aumento de costes, nuestro ritmo de vida, cada vez más urbanita; el “dragón” de lo on-line… Poca gente baja a la calle a comprar un libro, ahora lo piden por Amazon», explica. Ir a una librería, ojear una contraportada o pedir consejo al librero para decidir qué titulo pasa a ocupar espacio en la bolsa de playa en peligro de extinción. Pero Suchi no es de los que se dan por vencidos. Ha creado un espacio «para todos los vecinos» con el que se confiesa está «muy comprometido». Seguir leyendo

Además de lo que supone de compromiso y reconocimiento esta librería, como señala Christian Thorel, se va a convertir en una cosa más o menos pública, en un «bien común». Las librerías son empresas comerciales pero también espacios de cultura. Al igual que los teatros y algunos cines, son habitadas de tal modo que su ‘propiedad’ acaba por convertirse en algo difuso. De alguna manera, el nosotros se hace extensivo al círculo de lectores y ciudadanos de Toulouse, a aquellos y aquellas que viven el mundo a través de los libros.viven el mundo a través de los libros. (Christian Thorel; Tocar, dudar, hojear. La librería Ombres Blanches; trama editorial, pag. 81)

Que las librerías son ‘algo más’`, lo podremos comprobar también en la exposición de José Ramón Madruga que se inaugura el 6 de noviembre en Alcorcón en la sala Altamira Alta

Nos cuenta el fotógrafo: “una librería con encanto, es ese lugar donde además de poder comprar nuestro libros, podemos reunirnos para tomar un café o una copa de vino, ver una exposición, charlar amigablemente, ver la presentación de un libro, una proyección o un espectáculo”. Y este concepto es el que quiere mostrar en esta exposición que pertenece a la serie Al otro lado de la lectura.

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Las librerías como espacio de referencia ciudadano

La llibreria 22 anda celebrando sus cuarenta años de vida.

Por dicho motivo Josep Maria Fonalleras ha escrito un artículo en El Periódico en el que escribe entre otras cosas:

La 22, en cambio, en estos días de baches, de desapariciones y emergencias, sigue siendo un punto de encuentro. Digo esto porque, lejos de los ditirambos, los elogios a las librerías como templos, como refugios, como lugar de reflexión ensimismada para los eremitas, la característica más destacada de la 22 (y de unas cuantas más) es establecerse como un espacio de referencia ciudadano. 

Me interesa y me gusta ese acento de la librería como espacio de referencia ciudadano.

Es algo que en ocasiones pone nervioso y no gusta a quienes tienen puesta su vista miope en gran medida en el mero producto y sus evoluciones perdiendo de vista la importancia de los contextos que dan significado y en el que algunas librerías hacen y juegan un claro papel como es el caso de La 22.

En una línea parecida escribía también Christian Thorel:

La librería no ha abandonado su combate desde los años de la guerra del precio fijo. Es importante reafirmarnos en nuestra determinación por hacer de ella un actor cultural y político de la ciudad tanto como una empresa comercial. Estrechamos vínculos con teatros, cines, bibliotecas y editores de la ciudad. (Christian Thorel; Tocar, dudar, hojear. La librería Ombres Blanches; Trama editorial, pag. 71-72)

Y se recogía una visión parecida hablando de Montse de +Bernat recientemente en La Vanguardia…

La librería de Montse se ha convertido en un centro cultural y vecinal, un punto de encuentro. Quedó demostrado hace unos años cuando cerró el sex shop de la puerta del al lado. Clientes y amigos de la librería arrimaron el hombro para hacerse con él, y, como dice Montse, “por primera vez, que yo sepa, un negocio cultural se impuso a un negocio de sexo”

Ni consumidores, ni sólo lectores, ciudadanos.

 

 

 

Revista Texturas 36… ya circulando

12 años nos contemplan. 36 números.

Agrada leer mensajes como éste:

“Pedazo de número el de Trama & Texturas!! No paro de subrayarlo!!”

O referencias como la que Iñaki Vázquez hace en facebook:

Hoy en el Liber 2018 ( Liber | Feria Internacional del Libro) he conseguido el nuevo número de la revista Trama y Texturas, una de las mejores publicaciones periódicas sobre el sector editorial que se publican en lengua española. Solo con el tiempo podremos valorar la excepcionalidad de este proyecto y la importancia del mismo.

Os dejo aquí el índice del número 36 y ya nos metemos de lleno en la preparación del 37.

Sumario de Texturas nº 36

–Fragmentos de El Arsenal; Alexandre Dumas

–Ensayos a la intemperie; Vicente Luis Mora

–Publicar en España es morir; Alejandro Gamero

–Lo que está pasando en el mundo del álbum; Jesús Ortiz

–Natalia Ginzburg. Una línea editorial-creativa; Giulia Iannuzzi

–‘El desafío para los libros es el espacio físico’. Entrevista a Mike Shatzkin; José María Barandiarán, Antonio de Marco & Manuel Ortuño

–Las librerías españolas y la crisis; Juan Miguel Salvador

–Breves notas antifilosóficas de un librero veterano; Paco Goyanes

–Descubrir la librería como proyecto de vida; David Hernández Urcelay, Natalia Pérez Salazar & Alexia Antolín Diego

–Correspondencia. Max Perkins – Ring Lardner

–Libros

Más información sobre la revista.

Suscripciones.

Librero, librera… prescriptora, testigo, espectadora…

Me pidió Eva Orúe que contestase en unas breves líneas qué o cómo es un buen librero.

Encantado de verme acompañado entre otros en el artículo de Jorge Carrión, Silvia Broome y Antonio Marcos entre otros.

El domingo 8 con diversas aportaciones  salió el artículo publicado en InfolibrePrescriptor, testigo, espectador.

Os dejo a continuación el texto que envié:

Me pide Eva Orue que conteste en unas breves líneas qué o cómo es un buen librero.

Carlos Pascual, librero emérito ya de Marcial Pons, escribía en Memoria de la librería que toda librería es una idea en el tiempo.

Y, en el tiempo actual, y así lo señalan los datos, la librería es más de libreras que de libreros. Tiene, por lo tanto, rostro de mujer.

En la medida en que cada librera responde a una idea en el tiempo creo que ese buen hacer, ese oficio, con mucho de artesana, de psicóloga, de servir directamente a personas, de conocedora, de trabajar con producto especializado y ¿de calidad?, debe adaptarse en sus aptitudes y actitudes básicas a su concreta realidad.

Seré pues descriptivo y señalaré aquello que creo nunca debería faltarle a una persona que se pone al frente de una librería. En cada caso, eso sí, estos ingredientes convendrá mezclarlos en proporciones distintas en función de a quién queremos dirigirnos, qué queremos ofrecerle y qué servicios queremos prestarle.

Debe ser pues conocedora del sector en el que se mueve, tanto en lo temático como en lo profesional; disponer de unos rudimentos empresariales básicos; y estar al tanto y utilizar aquellas ‘muletas’ tecnológicas imprescindibles para poder gestionar con más soltura y eficiencia el qué, producto, y a quién, clientes.

Sobre esta base, imprescindible para la gestión, debe tener sus dosis de psicología y manejo adecuado en el trato a las personas; ser cuidadosa en  la presentación y decoración del espacio, que es donde seguimos acudiendo; activa y muñidora en su entorno cultural; vivencial, apasionada con la tarea que tiene entre manos y firme defensora de lo común, pequeño y cooperativo desde lo local como modelo político y de valor.

Sé que lo planteado es más descriptivo del deber ser que definitorio del ser, pero creo que también, al igual que el ‘rostro de mujer’, responde al momento actual.

 

Termino con una reflexión de un librero emblemático, Christian Thorel, de la Librería Ombres Blanches de Toulouse:

“Cada librero es un prescriptor, pero también un testigo, e incluso un espectador. Se alimenta, lee, escucha, observa, actúa con una sed inagotable. Son estas las cualidades y los valores que defendemos. De ellos nacen las vocaciones de las que depende nuestro futuro, un futuro al servicio de la belleza del mundo y de sus inquietudes. Los libros saldrán ganando al aproximarse a la verdad de las cosas. Como nuestras librerías y el oficio que en ellas se ejerce” (Tocar, dudar, hojear. La librería Ombres Blanches; Trama editorial, pag. 83)

Tocar, dudar, hojear La librería Ombres Blanches

«La principal herramienta del librero es su memoria»

El libro de Christian Thorel, fundador y director de la mítica librería independiente Ombres Blanches de Toulouse, es el último título publicado hasta la fecha de la colección Tipos móviles de Trama editorial.

Fue presidente del SLF, el sindicato de librerías, y junto a Jerôme Lindon batalló por el precio único del libro, una de tantas peleas en las que, como librero independiente, defendió la literatura, las ciencias humanas, el libro que no quiere someterse a las leyes del best-seller y la mercantilización. Thorel escribe estas memorias en el 40 aniversario de la fundación de su librería en 2015.

La sentencia que Christian Torel escribe nos ofrece la justa medida de su oficio: «La principal herramienta del librero es su memoria». La información bibliográfica que tiene un librero en la cabeza es una memoria intransferible, en permanente crecimiento y transformación, cuya dimensión material es, precisamente, la selección de libros que tiene en sus estanterías: al caminar por los diversos pasillos de Ombres Blanches se entra en contacto con la memoria que ha inventado esa selección. A esa memoria que palpita en la rue Gambetta de Toulouse, a esa zona de resistencia, se añade ahora esta deliciosa memoria escrita.

La lectura es algo que se desea. La conversación con los clientes ocupa parte del tiempo de trabajo, hay que poner a prueba el gusto por la venta. La venta no es algo fácil, y cada día nos enseña a hacer frente a una nueva demanda, a un comportamiento imprevisto, a un libro del que nada se sabe. Cada gesto, cada paso que damos entre los libros nos confirma nuestra inexperiencia, nuestras carencias. Una sensación de vértigo nos invade.

No está de más recordar los dos otros dos títulos en la colección que reflexionan también sobre la librería:

 

Héctor Yánover; Memorias de un librero 

 

 

 

AA.VV. Memoria de la librería

20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 20. La librería del siglo XXI

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

En dos días, el miércoles 7, empezará el XXIII Congreso de libreros.

Cierro estas 20 aportaciones con un texto algo más amplio de Paco Puche, librero ya jubilado de su trabajo, pero no de su oficio y que también cerrará e intervendrá en el Congreso.

Es un texto que ha aparecido en otras ocasiones en este blog, pero que me sigue pareciendo clarividente y sugerente para el desempeño de la acción librera, sabiendo al mismo tiempo como diría Carlos Pascual, que esas líneas y reflexiones que Paco sugiere, cada uno las deberá concretar en su idea y tiempo concreto.

¡Feliz y provechoso Congreso amigos!

1.- La función informadora. Se trata de tener todas las bases de datos necesarias, o su acceso online.

2.- La función recomendadora. Se trata de transmitir el saber conspicuo y creíble sobre los contenidos de los libros, que se aprende con el amor y la experiencia.

3.- La función de encuentro. La librería palpable será siempre un lugar de reunión de gentes y de cruce esporádico de personas.

4.- La función cultural. Tener una postura activa en la difusión de la cultura y el pensamiento.

5.- La función civilizatoria. En los tiempos que corren hay que fomentar los valores de no violencia, solidaridad, sabiduría y frugalidad y ‘solaridad’.

6.- La función de resistencia.- Los huecos están ahí, pero es necesario ocuparlos. Como hemos visto en el 15-M existen otras posibilidades.

7.- La función endógena.- La empresa cultural librera debe incardinarse en su medio social.

8.- La función de etnodiversidad. Hay que fomentar las lenguas y culturas locales. Mantener libros de fondo.

9.- La función de servicio polivalente. La librería palpable tiene en su mano proporcionar todos los servicios, incluidos los virtuales.

10.- La función corporal. Propiciamos el poder tocarnos, en estos tiempos de virtualidad y rechazo.

11.-La función laboral. Tenemos los medios para dignificar el trabajo.

12.- La función empresarial. Podemos representar polos de fomento de la escala humana. Tendremos que apostar por formas empresariales cooperativas.

13.-La función poética. Podemos seguir repartiendo sueños.

14.- La función se ‘solaridad’. Hay que caminar hacia la librería solar.

Sobre todas ellas os podéis explayar en el libro Memoria de la librería, editado por Trama editorial en el que se incluyen también las reflexiones de Carlos Pascual, de Marcial Pons y Antonio Rivero de Librería