Las lecturas y la vida. Quizás mejor en singular

El Ministerio presentó ayer el Plan de Fomento de la Lectura 2017-2020.

Hoy no voy a entrar al detalle del mismo. Señalaré sólo, porque creo que es importante, que en muchos casos las competencias de cultura y educación están transferidas y que, por lo tanto, es difícil saber, más allá de los dineros, cuál es el ámbito de actuación de las líneas que se proponen y cuál puede ser por lo tanto su impacto real.

Quedaría más claro y sería probablemente más operativo, si el Plan fuese contrastado, consensuado y asumido, dineros incluidos, con y por las distintas Comunidades Autónomas.

Mientras tanto, el plan, como el ruido mediático son, en mi opinión, de poca influencia real sobre los lectores. Es probablemente más importante saber lo que están dispuestas a gastar las CC.AA. que el propio Ministerio y cuáles son las líneas y propuestas de cada uno de los planes de lectura, con fomento o sin ella, que ya campan y pacen sosegadamente en la mayoría de los casos, por esta piel de toro.

Sí quiero reflexionar sobre la imagen y el lema escogido que no me acaban de convencer y que será lo que de manera más o menos machaconas veremos, en el mejor de los casos, durante un tiempo.

Leer te da vidas extras

No acabo de entender, supongo que habrá una explicación, ese plural de ‘vidas’ más unido a la lógica de los videojuegos (muerte-vida y rapidez por conseguir ) que al discurso, si se me permite, más clásico sobre la lectura como posible enriquecedora de la vida, en singular, de cada una de las personas.

Reconozco, he tenido alguna experiencia, que no es fácil encontrar ese corto con imagen comunicativo que dé cuerpo a toda una actuación, pero por ello mismo conviene ser sumamente cuidadoso.

¿Se piensa caso que por ese guiño a la pantalla y al juego alguien dará un salto de una actividad a otra? ¿No hay con ese mensaje una invitación implícita a reconocer que la vida real que cada uno está viviendo no merece la pena y hay que buscar fuera de uno mismo algo que le dé sentido o vidilla?

No me convence.

Se ha escrito mucho sobre la relación entre lectura y vida en singular, la vida de cada persona enriquecida no por más vidas, sino por los puntos de vista y experiencias que pueden enriquecer, matizar, hacer aflorar nuevas experiencias y sentimientos de la propia vida, pero sin tener por ello que renunciar a la misma o tener que buscarla en otros.

Así, Alberto Manguel, hace hincapié en la lectura como enriquecedora de diferentes facetas de la vida de cada uno. Memoria, intimidad, imaginación, sentimientos, inteligencia, aventura y descubrimiento son algunas de las palabras que reivindican el estatus de un placer que nos hace más humanos en Elogio de la lectura.

Emili Teixidor, escribió un espléndido libro que lleva por título La lectura y la vida. En él se puede leer: ¡Leer no ocupa mi tiempo, leer llena y añade valor a mi vida! (12)

Ángel Gabilondo en Darse a la lectura escribe: La lectura no es un sucedáneo de la vida, no trata de sustituirla, porque ella es vida. (69) No hace falta, por lo tanto buscar vidas extras… sino, como dice más adelante, el texto nos convoca a ampliar el limitado horizonte de nuestras consideraciones. (71)

Emilio Lledó en Palabras por la lectura, también sitúa la mirada en la experiencia personal, en la vida de la persona cuando dice: El sorprendente fenómeno de la lectura implica un diálogo que rompe el solitario murmullo de nuestra, tantas veces, clausurada y pobre o empobrecida experiencia. No somos conscientes de lo que significa esa libertad de las palabras que otros escribieron con la esperanza de que sus particulares, elaboradas experiencias llegasen, en el surco del tiempo y en el cálido limpio río de la escritura, hasta nuestros ojos. (105)

Juan Domingo Argüelles ahonda también en esta vida que se lee cuando en Ustedes que leen escribe: Leer es en realidad leerse; leer para sí. Leer para conocernos y reconocernos en las palabras, en las líneas, en los párrafos, en las páginas. Y nadie, cuando lee, es neutral. La lectura es lo que somos y, como advertía Paz, lo que nos preguntamos oscuramente y sin formularlo del todo, y esa respuesta o esas respuestas que abren nuestros horizontes por intuición, por instinto y no exclusivamente por fría racionalidad. (177)

Dejo para el final la reflexión que aporta Michèle Petit:  Al leer, a menudo experimentamos al mismo tiempo nuestra verdad más íntima y nuestra humanidad compartida. Lo que ocurre con ese derecho a lo íntimo, con ese derecho a elaborar la propia subjetividad, es quizás el paso hacia otras formas de relación social distinta de aquellas donde se vive pegados unos a otros, cerrando filas alrededor de un líder o de un patriarca. Se trata quizás del paso hacia otras formas de compartir, otras maneras de vivir juntos, y otras maneras de hablarse. No al unísono, gritando todos al mismo tiempo en un estadio. Sino a partir de múltiples voces... (Lecturas: del espacio íntimo al espacio público, 123)

Ahí lo dejo, pero creo que no es baladí situarnos desde una mirada más personal e introspectiva que desde una aparente socialización que acabe pensando que cuantas más vidas busque más se encontrará, reflejo quizás de una lectura equivocada tanto del fenómeno redes como de la cultura del videojuego.

Ahí lo dejo por si aporta algo para una reflexión sosegada.

 

Paradiso: 40 años de felicidad

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Miguel Barrero escribe sobre los 40 años que una librería, Paradiso en Gijón, lleva regalando felicidad. Porque, como escribe Miguel Barrero…

Todos los que la conocen saben que entre sus paredes se encuentra una de las más consistentes sucursales de la felicidad…. En cuanto se cruza la puerta de Paradiso, puede ocurrir de todo. Cuentan que una vez alguien entró preguntando por un libro inexistente y salió llevando bajo el brazo las obras completas de un poeta imaginario.

Manuel Ortuño quizás se sienta invadido por una agradable melancolía al ver una librería de Gijón cumpliendo 40 años.

Bien es verdad que, cuando todavía algunos a fecha de hoy se ponen nerviosos e incluso pretenden decir qué es lo que sí y no debe ofrecerse en una librería, en Paradiso lo tuvieron siempre claro: libro y disco para saciar el hambre cultural y las ansias de felicidad de varias generaciones en modo itinerante por su peregrinar durante un tiempo de local en local.

Vivimos en un mundo de apariencia y simulaciones. Con la lectura pasa muchas veces lo mismo. Personas que hablan mucho de la utilidad de la lectura, prescriben las lecturas “útiles”, pero ven con reprobación la entrega libérrima de los lectores a todos esos libros con los que se pierde el tiempo y con los que se gana un pequeño espacio de felicidad. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 33)

Esperemos que la felicidad, por lo menos en Gijón, siga teniendo espacios de vicio y celebración.

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Perjudicial para….

Vía Desequilibros

La gente lee libros sólo cuando realmente se le convierten en una necesidad: necesidad de hacer una tarea, de aprobar un examen, de cumplir con un requisito, etcétera, o bien necesidad de perder deliciosamente el tiempo, de salir de la desesperación o de entrar a ella, de confrontar la vida con la ficción, de no dejarse avasallar por la terrible rutina doméstica o laboral. Pero, en fin, nadie lee libros si antes no ha nacido en su mundo íntimo la necesidad; esa necesidad que puede nacer en el instante mismo de llevar la mano a una estantería y encontrar prácticamente por azar una voz que nos habla, nos seduce, nos deslumbra y nos gana para su reino. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; pag. 222)

El temita de la lectura

El problema de la lectura es que se ha vuelto un tema. Punto. Un tema que genera muchos discursos y auspicia muchos estudios, en medio de un ruido ensordecedor que no permite leer. ¿Quién en su sano juicio hace seis horas de amor al día nada más porque el Ministerio del Amor le recomendó que esa es la medida ideal diaria del amor? Pero así están las cosas en el tema de la lectura. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 18)

Lectura y vida

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· La lectura que define a un lector no es jamás un hecho abstracto. El que lee con pasión se lee a sí mismo en los libros; se conoce y se reconce mejor gracias a ellos, y comienza a saber que lo más importante de los libros no son los libros en sí –instrumentos, al fin y al cabo-, sino lo que producen, lo que suscitan esos libros. Michèle Petit lo ha dicho con aguda inteligencia: “Si la lectura sigue teniendo sentido para numerosos niñós y adolescentes que leen, ya sea con frenesí o de manera episódica, es, en mi opinión, porque la consideran un medio privilegiado para elaborar su mundo interior y, en consecuencia, de manera indisolublemente ligada, para establecer su relación con el mundo exterior. Es ante todo porque les permite descubrirse o construirse, darle forma a su experiencia, elaborar sentido. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 80-81)

 

Buscar con criterio. Avanzando de la cantidad a la calidad

buscarconcriterioMicrosoft anuncia pasos que, aparentemente, van en esta dirección.

La  duda que todavía me queda es cómo se podrá hacer para que si alguien todavía se fía de las búsquedas, por ejemplo en Google, no piense que Harry Potter es mejor que El Quijote porque del primero aparecen en castellano 60 millones de referencias y del Quijote poco más de un millón.

Juan Domingo Argüelles ya señalaba algo en esta línea: “La universalidad de internet nos muestra a qué grado se han invertido los valores, y en qué medida es imposible para muchos, tener una verdadera noción de las jerarquías culturales. Para los que creen que internet equivale al universo, hasta los grandes espíritus pueden ser menos que nadie. (Ustedes que leen ; pag. 212)

Día nieblado

De nube, nublado. De niebla, nieblado.

Todos los avances tecnológicos y digitales no han conseguido todavía que los saraos empiecen a su hora y que se inicien sin Murphy presente . Me tuve que salir a mitad de la charla histórico-tecnológica de Rob Malda sustentada en un power “desfasado” , la primera por media hora de retraso. ¿Existirá aquí también posibilidad de reclamo de tiempo perdido?

Camino de Hondarribi para ¿conversar ? (López Velarde) En más de una ocasión he querido convencerme de que la actitud mejor del literato es la actitud de un  conversador. La literatura conversable reposa en la sinceridad. Quienes conversan se despojan de todo propósito estéril. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 119)

¿escuchar? (El encuentro de una persona que trata de decir algo y de otra que se
dispone a escucharle es en sí un acontecimiento que se ha producido y que no se esperaba. A mi entender, conviene guardarse de querer repetir, salvo que sea inevitable, la dicha de un tal encuentro. Fue una casualidad, fue necesario que en esa circunstancia él hubiera tenido el valor de hablar y que yo hubiera estado dispuesto a escucharle verdaderamente. (Pierre Sansot; Del buen uso de la lentitud ; Tusquets, pag. 43-44)

¿supervisar?

¿preguntar? (Son malos tiempos para las grandes certezas. Pero sí sabemos algo muy modesto pero intelectualmente productivo: no hay respuestas
definitivas; y sin embargo preguntarse es una tozudez fatal que nos
hace asombrosamente humanos; nada es más insolidario que el silencio). (ARCE)

Eso, todo eso y, por supuesto haber disfrutado del encuentro, de la compañía y de la comida. ¡Seguiremos!

Actualización:
No he sido capaz de pillar el matiz diferenciador entre txoko bizkaino
y sociedad gipuzkoana. Quizás el único es que la sociedad estaba
informatizada para las anotaciones de gastos.

No seas como ellos. Lee

La lectura puede ser un tema de actitudes y de postura vital. En algunos casos, los más optimistas, hasta puede cambiarlas o ayudara ello. Charlando con Xabier Docampo recientemente comentaba que él,creo que yo también, “lee para leerse”. Juan Domingo Argüelles lo haformulado magníficamente: Leeres en realidad leerse; leer para sí. Leer para conocernos yreconocernos en las palabras, en las líneas, en los párrafos, en laspáginas. Y nadie, cuando lee, es neutral. La lectura es lo que somos y,como advertía Paz, lo que nos preguntamos oscuramente y sin formularlodel todo, y esa respuesta o esas respuestas que abren nuestroshorizontes por intuición, por institnto y no exclusivamente por fría  racionalidad. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen ; pag. 177)

Fomento de la lectura por parte de los que no leen

Se nos sigue llenado la boca y el papel, incluso, a veces, hasta anuncios televisivos con el sonsonete de la lectura, su necesidad y su fomento. Se sigue hablando de la escuela como espacio adecuado para la misma, pero cuando al final se leen pequeñas reflexiones reflejo de realidades nos tenemos que volver a preguntar de qué estamos hablando realmente.
Esto me ha vuelto a ocurrir al leer este artículo de La Voz de Galicia.

No está de más recordar esta reflexión de Juan Domingo Argüelles:

Hay lectores sin vocación que se ocupan del fomento y de la promoción de la lectura, que dominan ciertas técnicas y conocen ciertas teorías, pero en realidad no leen libros, o más bien no leen más libros que aquellos en los que apoyan la tarea de fomentar y promover, sin que realmente hayan logrado encender alguna vez la chispa de la lectura…; porque, sin
duda, la lectura es ante todo una vocación y sólo puede ser contagiada por un lector que viva entusiasmado con esa vocación y que, en consecuencia, no imagine su existencia, ni la de los demás, sin lectura. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen ; pag. 28)

Ustedes que leen. Juan Domingo Argüelles

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Autor: Juan Domingo Argüelles

Título: Ustedes que leen . Controversias y mandatos, equívocos y mentiras sobre el libro y la lectura

Páginas: 244

Año Edición: 2006

Editorial: Océano

ISBN: 970-777-231-X

Comentario

El subtítulo nos empista bastante sobre lo que el libro aborda a lo largo de sus breves capítulos, planteados, casi, como ensayos sueltos y en los que va desgranando una crítica continua al discurso lector dominante. Agrupados los capítulos en tres grandes bloques (fomento de la lectura, La industria y su exceso y el canon posible) va repasando el falso discurso que tanto en relación al libro, la lectura, su fomento, la producción se viene manteniendo intentando que casi el run run continuo cale en la sociedad no tanto por su nivel de argumentación sino por la mera repetición de argumentos. Espacio también de crítica para la supuesta democratización sin sentido que internet puede traer.

Algunas de las afirmaciones para el debate:

·Por ello, a diferencia de quienes creen que el Estado no debe ser editor, yo sostengo lo contrario. El Estado sí debe ser editor. Existe una larga tradición del Estado mexicano como editor. Y el problema del Estado en esa larga tradición, no ha sido la de un mal editor sino la de un pésimo distribuidor. (pag. 141)

·Los efectos de un planteamiento económico editorial que no le dé suficiente importancia al valor cultural de lo que publica sino tan sólo al elemento de la recuperación y la ganancia económicas, pueden ser nocivos para la cultura de un país; cultura que, hipotéticamente, está en el interés de todo editor. (pag. 139)

·Sostiene Penca que si los jóvenes no aman la lectura, no debemos acusar a la televisión ni a la modernidad ni a la escuela, sino preguntarnos, desde nuestra condición de adultos, cómo es el lector ideal que estamos exigiendo, y no olvidar que hemos elevado la televisión y los demás entretenimientos a la dignidad de recompensa al tiempo que rebajamos la lectura al papel de tarea, de deber ineludible. (pag. 54-55)

. Vivimos en un mundo de apariencia y simulaciones. Con la lectura pasa muchas veces lo mismo. Personas que hablan mucho de la utilidad de la lectura, prescriben las lecturas “útiles”, pero ven con reprobación la entrega libérrima de los lectores a todos esos libros con los que se pierde el tiempo y con los que se gana un pequeño espacio de felicidad. (pag. 33)

·¿Por qué culpar siempre al lector cuando no entiende lo que lee? Así como se habla de comprensión lectora, tendría que hablarse de comprensión y de claridad de escritura; de que quien escribe comprenda realmente lo que está escribiendo y se haga comprender, de manera diáfana, por los que leen o por quienes pudieran leerle. (pag. 169)

·… el encumbramiento de Su Majestad La Comprensión Lectora, poco tiene que ver con la afición, el gusto, la perdición de leer libros más allá de la práctica escolarizada que exige, desde luego, esa destreza y esa comprensión pero que no conlleva, necesariamente, a transformar no lectores en lectores asiduos o consumados. (pag. 161)

·Para leer necesitamos la necesidad. Y es ésta la que no sabemos siempre cómo surge para luego desarrollarse. Lo que sí podemos intentar es mejorar las condiciones para que surja. Y todo lo demás es noble, pero a la vez simple y llana teoría. (pag. 107)

Dinero y hábitos de lectura

La Xunta se suma también a la política del gasto en relación a la lectura. Decimos del gasto y no de la inversión hasta que no se demuestre que lo gastado hace que se modifiquen realmente hacia arriba los hábitos lectores de la población, cosa que, hasta la fecha, no parece ocurrir .

También puede suceder, y esto vale para todos los análisis y tendencias, lo que muy acertadamente ha señalado Carlos Lomas: Habitamos en un mundo audiovisual, en una iconosfera en la que dominan los mensajes televisivos y publicitarios, en el que Internet cada vez más configura un espacio comunicativo sugerente y absorbente, en el que la incesante e interminable revolución tecnológica está impregnando a toda la sociedad y, especialmente, a adolescentes y a jóvenes, y eso hace que su tiempo no sólo lo empleen leyendo libros, sino también viendo televisión, yendo al cine, leyendo cómics, mirando anuncios publicitarios o navegando en Internet […] Los alumnos no leen tanto como quisiéramos, o quizá leen otros textos que nos son ajenos, pero eso es lo que hay y hay que trabajar a partir de ahí. (Carlos Lomas en Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; pag. 171) (Las negritas son nuestras).

Ya lo dice el refrán: “¿A dónde vas? Manzanas traigo”

Lectura y futuro o el futuro de la lectura. La frase

(Baricco)
El problema de la lectura, a final de cuentas, es esto. Si partimos del supuesto de que cada joven que no lee es una pérdida para la civilización, pertimos de un supuesto erróneo. Estúpido. No es del todo cierto que, dentro de 150 años, la lectura será el modo, la forma más apta para la creación de sentido, para aprehender la vitalidad de lo real. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen , pag. 65)

Felipe Garrido. Mapa íntimo de librerías -10

Tomado prestado del libro de Juan Domingo Argüelles “Ustedes que leen”.

Un hecho que recuerdo es que la oficina de mi padre estaba muy cerca de la
Librería de Cristal, a dos cuadras de la Avenida Juárez, y a veces los sábados los acompañaba y después pasábamos a dicha librería. Mi padre me dejaba en el sótano, que era donde estaba la sección infantil, y él buscaba sus libros arriba. Veinte o veinticinco minutos después bajaba, y para entonces yo ya había formado una pequeña torre de libros que había escogido con absoluta libertad en ese sótano que yo veía inmenso; él separaba de ahí tres o cuatro títulos y me los regalaba. No te podría mencionar concretamente el primer libro o la primera lectura que más me impresionó entonces. Lo que sí te puedo decir es que empecé con cosas muy sencillas y luego segui con lecturas de mayor densidad o complejidad; por ejemplo Los bandidos de Río Frío, de Manuel Payno, que me pareció interminable, porque lo leía y lo leía y nunca acababa. Leí muchísimos tomos de la colección Austral de Espasa-Calpe y quizá una de las lecturas especialmente importante en mi adolescencia fue la obra de Chesterton: El Napoleón de Notting Hill, El candor del Padre Brown, el hombre que fue jueves y otros títulos más, algunos de los cuales, luego vine a saber, estaban traducidos por Alfonso Reyes. Fue en años posteriores, con más conciencia de la literatura, cuando percibí que ciertos libros constituían una revelación o modificaban de alguna manera mi vida o mi visión de las cosas. (en Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen ; Océano; pag. 76)

José Agustín. Mapa íntimo de librerías- 9

Tomado prestado del libro de Juan Domingo Argüelles Ustedes que leen.

Me acuerdo de grandes librerías que frecuentaba mucho. La Librería de Cristal, en donde trabajaban varios amigos míos (Ricardo Vinós, Parménides García Saldaña; Federico Campbell, Ignacio Solares), y la Zaplana de San Juan de Letrán, que era fascinante. Antes de casarme trabajé unos meses en la Porrúa del Zócalo, que tenía una bodega muy buena. me quedaba idiota viendo maravillas inconseguibles, como la primera versión de Tierna  es la noche, porque Scott después modificó la estructura y así es como circula. por desgracia me corrieron cuando se dieron cuenta de que a diario mis libreros engordaban gracias a su bodega. Me gustaba muchísimo también una pequeña librería, Góngora, que tenía un señor que se llamaba Roberto Castro Vido y que estaba en Orizaba, enfrente de la iglesia gótica de la esquina de Puebla; era una librería pequeña pero muy bien surtida, y ahí entre otras cosas descubrí la colección de literatura porno y semiporno de Maurice Girodias y su Olympia Press, que editó a Burroughs (Junkie y el Desayuno desnudo) cuando sus obras estaban prohibidas. Gracias a esta librería, y a la edición de Girodias, llegué a Lolita de Nabokov, otro de los libros más deslumbrantes de mis primeros años.

En esa librería, a la que iba con mucha frecuencia, me podía pasar horas enteras platicando con Castro Vido, que era decentísimo, y una relación semejante sólo la volví a tener con Polo Duarte, cuya librería, extraordinaria, Libros Escogidos, estaba en la Alameda, exáctamente en el lado opuesto del Hotel del Prado, y ahí Polo era la maravilla de maravillas: era un grande lector y un extraordinario amigo, y como sabía que estábamos jodidones nos alquilaba los libros por un peso. Leíamos el ejemplar con mucho cuidado, para no dañarlo y para que él lo pudiera vender después. Muchos libros venían intonsos y había que abrir los pliegos; entonces ésos te los alquilaba Polo en dos pesos. Yo leí no sabes qué de cosas gracias a Polo Duarte. Para mí, la suya fue la última gran librería que hubo en México. Ahí los sábados se reunía medio mundo. Iban Otaola, Guillermo Rousset, pepe de la Colina, Francisco Hernández, Florencio Sánchez Cámara, Gerardo de la Torre, Gabriel Careaga y Gustavo Sainz, que era amiguísimo de este hombre. Los borrachones mandábamos traer los alcoholes de la cantina que quedaba al lado, y los cafeteros el café de la cafetería del otro lado. Era una librería chiquita, estrecha, y en el fondo se hacían las chorchas. Siempre que tengo oportunidad lo digo: Polo Duarte fue un librero queridísimo e importantísimo en mi desarrollo. (en Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen ; Océano; pag. 75-76)

Ley de la lectura. Convocados por el Congreso

Hoy empieza el desfile por la Comisión de Cultura de distintas personas relevantes del sector del libro, básicamente en papel, ante la Comisión de Cultura para hacer llegar sus opiniones y propuestas sobre el anteproyecto de Ley.

Se me ocurren, además de los comentarios que hemos ido dejando caer, traer una frase para la reflexión del sugerente libro de Juan Domingo Argüelles, Ustedes que leen y una petición para que se tenga en cuenta, sólo una.

La petición: ¿Por qué no recoger en la ley tanto que se habla de lectura y del sector unos mínimos derechos de los lectores?

La reflexión que puede señalar desde dónde ver la lectura y, por lo tanto, la ley:

· La verdadera lectura –concluye Eguinoa- sólo se producirá cuando en el sujeto surja la necesidad de comunicación en forma de un deseo de cambio, de búsqueda de elementos diferentes de los que el texto le ofrece” (en Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen ; Océano; pag. 30)

El libro de texto las librerías y el precio libre

Ha caído en mis manos, y en las de una persona a las que aprecio y quiero mucho, este otro libro de Juan Domingo Argüelles que ya el título los pone calentito: “Ustedes que leen . Controversias y mandatos, equívocos y mentiras sobre el libro y la lectura”. Si alguna librería española dispone de ejemplares prometo hacerle un monumento. El título anterior ya ha tenido aquí un pequemo momento de gloria, que también le llegará a éste.

Aprovecho los viajes Bilbao-Madrid-Bilbao, con presencia en Madrid en estos momentos, para leer. Entre la ida y la vuelta querdan ocho horas estupendas para disfrutar de ritmo de lectura lento.

Y con lo que está cayendo y caerá con el precio libre y los descuentos del libro de texto, donde todos parecen adecuarse a “lo menos malo”, me encuentro con una reflexión que, aunque venga del otro lado del charco y con una estructura educativa distinta creo que aporta un punto de vista interesante en relación a la posible posición a mantener por el librero.

Juan Domingo Argüelles recoge un texto de Gabriel Zaid que dejo aquí tal cual:

“La animación de las librerías no la hacen los libros escolares, sino las novedades literarias, intelectuales, políticas. Los libros de texto, por definición, expresan la cultura obligatoria que se transmite de arriba hacia abajo: de los que saben a los que deben aprender. Los otros libros expresan la cultura libre, abirta, sin credenciales ni horarios, que no educa desde arriba y por obligación, sino entre iguales y por gusto, desde la plática sabrosa entre lectores que se animan leyendo y se platican unos aotros las maravillas o decepciones que han encontrado” (pag. 90)

Me acuerdo de Julen a quien escucharé mañana e itentaré grabar aunque Lorena no confíe mucho y me doy cuenta de que la “desconferencia” ya existía hace tiempo alrededor del libro e incluso en el día.

Vengo de hecho de una desconferencia cara a cara que son las mejores en un espacio que, aunque es clasificado en algunos casos de “pijo”, a mí me trae muy buenos recuerdos, lo comentábamos hoy en el “cara a cara” desconferenciado, por un aperitivo maravilloso y por una comida en buena compañía.

Me refiero a La Vaquería situado en Blanca de Navarra 8.

Todavía algunos creen oler las vacas.

Ya ven lo que es la vida. Allí mi acompañante se ha comprado cigarrillos a precio fijo y es que “los cigarrillos tienen precio fijo y este esquema no ha desalentado nunca a ningún fumador” (pag. 85)