Sabiduría

Lo que en realidad nos hace falta no son más conocimientos, sino la solidez intelectual y la sensibilidad emocional para utilizarlos dónde, cuándo y como corresponda. Es decir, profundidad de campo y ancho de miras. O, en otros términos: sosiego y claridad de ideas; una vasta experiencia bien aplicada y asimilada, hecha propia. En síntesis; simple y llanamente, sabiduría. (Ventura Ruperti y Jordi Nadal; Meditando el Management, Gestión 2000, pag. 16)