Educar… un viaje… hacia lo mejor de uno mismo

Faustino Guerau afirmaba en La vida pedagógica que «La “mala educación”, desde mi punto de vista, no existe, es una flagrante contradicción. La educación, si ocurre, es siempre “buena”».

Sabía bien de lo que hablaba porque su trabajo se desarrollaba en los ‘márgenes educativos’ del sistema de enseñanza, en la calle y con los expulsados del sistema.

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Hoy, por esas casualidades de la vida se me ‘cruzan’ dos reflexiones en torno a la educación de dos personas a las que aprecio mucho, Antonio Rodríguez de las Heras y Lorena Fernández. Hombre y mujer. Mayor y joven, así que se amplía el campo de visión, de juego y los puntos de vista.

Antonio como todos los sábados nos ofrece su reflexión en bez que en esta ocasión lleva por título Sedentarios y viajeros.

Lorena ‘dio doctrina’ el 1 de diciembre en Mondragon Unibertsitatea reflexionando sobre la transformación digital en la educación.

Os invito a leer los dos ‘textos’, yo sólo dejo caer por aquí algunas miguitas…. que a mi me han sugerido además de nuevas reflexiones sobre el ámbito educativo que es, en el fondo, de donde un proviene, ciertos paralelismos con lo que ocurre en sectores relacionados con la cultura.

  • Hay que encontrar formas para que la educación en Red sea un viaje (aprendizaje) por un territorio (contenidos) que hay que recorrer y no parcelar. El viajero valora la compañía en el viaje, en especial la del guía que conoce bien el territorio que hay que atravesar (maestro), pero no necesariamente la disciplina del grupo turístico. Así que estamos en esta transición de cambio de valores con respecto a la consideración de la educación en Red y ante el reto de que esta educación viajera no se quede en una reproducción de la que tiene lugar en el aula.
  • Empresas tecnológicas son los “camellos” de la transformación digital. Regalan primero la droga en los entornos educativos para conseguir adictos en los entornos empresariales.
  • La transformación digital es una parte tecnológica y tres partes humanas.
  • Profesorado: personas que aman lo que hacen, que están en el “campo de batalla”. Ningún cambio se puede hacer sin ellas, ni contra ellas.

Ahí lo dejo… ¡Feliz sábado! y leed, si lo conseguís encontrar, a Faustino Guerau. Merece la pena.

 

Escapada

Un pequeño paréntesis.
Día y medio.
Una escapada intergeneracional.
Tiempo para mostrar espacios de antaño.
Para traer de nuevo al hoy vivencias de ayer
que siempre están y quedan.
Tiempo para
callejear
mirar
picar
conversar
compartir.

El viernes a la tarde estaremos de vuelta.

Solamente dos legados duraderos podemos aspirar a dejar a nuestros hijos: uno, raices; el otro, alas. (Hodding Carter) en (Ventura Ruperti y Jordi Nadal; Meditando el Management, Gestión 2000, pag. 17)

Todo recuerdo es el presente (Novalis en Riszard Kapuscinski; Viajes con Heródoto; pag. 7)

El insólito peregrinaje de Harold Fry

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Una mañana cualquiera, mientras su mujer pasa el aspirador en el piso de arriba, Harold Fry sale de casa para echar una carta al buzón. Recién jubilado, Harold está lejos de imaginar que acaba de iniciar un viaje a pie de un extremo a otro del país. No lleva calzado ni ropa adecuada, ni siquiera un teléfono móvil, y mucho menos un mapa o una brújula. ¿Para qué iba a llevarlos? Tan sólo va al buzón de la esquina para responder a la misiva de Queenie Hennessy, una vieja amiga y compañera de trabajo quien, tras un silencio de casi veinte años, acaba de comunicarle que está ingresada en un hospital del norte a punto de morir de cáncer. Sin embargo, cuando Harold se dispone a enviar la carta, un impulso repentino lo conmina a llevar él mismo el mensaje a su destinataria. Por una vez en su vida, Harold toma una decisión sin pensar, pero su intuición le dice que su amiga Queenie hará algo igualmente impensable y se curará.

Lectura que se acerca a la vida o vida que se acerca a la lectura.

Casi según lo termino recibo la noticia del fallecimiento del padre de una persona cercana. Ella también ha pasado su peregrinaje como lo pasamos todos ante la muerte y la enfermedad de personas cercanas.

Un aviso, una noticia, puede hacer modificar nuestra cotidianidad y situarnos del golpe y porrazo en otro punto de vista ante la vida y los otros.

Algunas citas que has puesto mi cabeza en funcionamiento:

– Era la primera vez que alguien se refería a su viaje como una responsabilidad compartida. Tuvo ganas de llorar de gratitud, pero se limitó a sentir en silecio y volver a sentarse en la cama. (pag. 144)

– Lo único que ha cambiado es que estoy acostumbrándome al dolor. Es como descubrir un agujero en el suelo. Al principio te olvidas de que está ahí y caes una y otra vez. Con el tiempo, sigue estando, pero aprendes a bordearlo. (pag. 223)

– Si no somos capaces de revelar nuestros senimientos -pensó-, si no somos capaces de aceptar lo que no conocemos, entonces no habrá realmente esperanza. (pag. 327)

Y alguna más que ya recogí con anterioridad.

De fábula

de ~.

1. loc. adj. coloq. Muy bueno, extraordinario.

2. loc. adv. coloq. Muy bien, estupendamente.

Tengo la suerte de contar con buenas y sabias amigas.

Se presentan situaciones en la vida donde los hados se cruzan y se agradece sentirse puntualmente acompañado ante noticias que se sabe que van a llegar y acaban apareciendo en un momento concreto.

Así hoy recibía ante el hecho un breve mensaje: ‘Lo siento, pero me alegro. O me alegro, pero lo siento’. Críptico para el resto de lectores que aterricéis por aquí, pero claro y compartido por mí. Estar cerca en la distancia a través de pocas palabras. Las suficientes.

Junto a ello, tener hoy cerca, al lado, del brazo a otra amiga, paseando por una ciudad que no es la suya ni la mía, pero que es de los dos porque posibilita el encuentro.

Empieza el encuentro con la noticia que comparto con ella, al mismo tiempo que me llega el mensaje de lejos-cerca. E hilamos la hebra como tantas veces convirtiendo el día en una larga, pausada y tranquila conversación que nos reconforta, nos vuelve a acercar más, nos pone al día de la vida de uno, de otro y sus circunstancias.

Comemos a gusto en el Restaurante Fábula como si el sitio y el espacio quisiera también sumarse al día de…

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Bilbao New York Bilbao

Así se titula la novela con la que Kirmen Uribe ganó el Nacional de Literatura.

Las ciudades, los espacios siempre figuran como referentes imaginarios de nuestros viajes y devenires por el mundo.

Ayer a la tarde, al volver a casa, yo realizaba mi imaginario del día, aunque con algunos puntos más: Bilbao, Vitoria, Galdakao, Basauri, Bilbao.

Un tránsito que seguro tocará volver a repetir.

Un viaje cercano en lo geográfico, tensional en lo emocional.

Es lo que toca y a ello intentamos adaptarnos.

Viajar. La frase. Juan Cruz

Viajar es abrazar y despedirse, y leer en las miradas de los otros. (Juan Cruz).

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Ayer disfruté de un viaje. En compañía, sin moverme físicamente de “casa”.

Se han acercado a Bilbao Marc y Malena. Catalán-barcelonés y uruguaya-montevideana. Iniciamos-proseguimos una conversación que con Marc se mantiene con pausa desde hace unos años. Nos hemos encontrado y retomado la misma, en alguna ocasión en situaciones ni predispuestas ni planificadas. Por ejemplo, el año pasado en la FIL en Guadalajara.

Ayer repasamos proyectos e ideas. Hablamos sobre la visibilidad de lo pequeño, sobre las redes, sobre la importancia y lo imprescindible de mirarse a los ojos para abordar proyectos conjuntos.

Pudimos encontrar en una noche de viernes de diciembre espacios tranquilos para hablar que nos fueron acogiendo hasta que ya la noche pudo con nosotros.

Hoy, seguiremos el viaje que nunca se sabe a dónde te puede llevar.


 

El viaje. Siempre hay un primero

Coincidimos en la cena de ayer a la noche con otra pareja con la que habíamos viajado en tren a Sintra. Al otro lado dos jóvenes gallegos. Todos queriendo escuchar algo de fado.

Los presupuestos distintos. Nos acordábamos al ver a los gallegos de nuestras primeras escapadas en las que lo gastado a la noche suponía automático recorte en los días sucesivos.

Así andaban ellos a la hora de escoger los platos y teniendo, además, sumo cuidado con el queso y el jamón que suponían un auténtico peligro para el presupuesto.

Tiempo y espacio en el viaje

 

Dos de las dimensiones. La tercera quizás sean las propias personas.

Tiempo:

– A quien madruga Dios le ayuda y le ahorra colas imposibles de padecerlas de  manera impasible.

– Una vez ya en tarea y en esta ciudad todo lleva su “ritmo lento”: el servicio, los desplazamientos, la tertulia, las puestas de sol……

Espacio:

– Siempre mejor mantener cuando no desvirtúe el recorrido una distancia de metros adecuada con los recorridos marcados por la mayoría de las guías. Ello permite, casi, hacer el recorrido con un nivel de compañía razonable.

El viaje y el silencio.

 

Hoy al sacar una foto que “colgaré” a la vuelta a Bilbao pensaba al hacerla: “el viaje” en “el viaje”.

Cuando veníamos en el avión para aquí, por cierto el avión más pequeño en el que me he montado ya que sólo tenía 19 plazas, escribía en relación al libro que estaba leyendo y a la experiencia en el viaje: “El libro tenía más sonido interior que las hélices del avión”.

Las ciudades las hacen amables, en gran medida, los ciudadanos. Lo estamos comprobando estos días continuamente.

Seguimos.