Librerías, consumo responsable, calidad de vida y buenos lectores

Si viviera en Zaragoga tengo bastante claro que mi librería de cabecera sería Cálamo. Conozco a Paco y a Ana desde hace unos cuantos años. Disfruté de los inicios de los Premios Cálamo. Ahora disfruto, me río, alabo la inteligencia de las ‘homilías laicas’ que casi semanalmente hace llegar al correo de sus fieles seguidores cofrades laicos.

La semana pasada lanzó la prédica en la basílica de El Cultural. Meditad después de leerla.

Al servicio del lector, un consumidor exigente

PACO GOYANES. Librero

El comercio electrónico ha revolucionado el sector del libro como lo ha hecho con los del textil y el turismo. Es un mantra reiterado que el comercio “tradicional” debe de adaptarse a la realidad, y no tratar de adaptar ésta a sus intereses, lo que además de absurdo es literalmente imposible.

Las librerías convivimos con Amazon, que queramos o no ya es parte del ecosistema del libro. Con recursos ilimitados, sus aspiraciones son monopolísticas: quiere controlar la distribución y también la industria. Su existencia evidencia dos realidades. La primera, que el libro ya no ocupa el espacio central ni en el debate intelectual ni en el consumo cultural, por muchas razones, desde la banalización de sus contenidos merced al exceso de producción, a la competencia que ejercen en la ocupación de nuestro tiempo las redes sociales, las series televisivas, el turismo, etc. La segunda, que el lector ha devenido consumidor exigente y demanda un servicio rápido y de calidad. No creamos en el “buenismo”: apoyará al comercio de proximidad siempre y cuando satisfaga sus necesidades. Todos consideramos que las librerías y el comercio local son necesarios. La calidad de vida de las ciudades europeas se cimenta en la tupida red social que las hace habitables. Nada más triste y desolador que barrios sin tiendas ni servicios comunitarios.

¿Qué podemos hacer las librerías independientes para competir con Amazon? Lo que nunca hará: leer, seleccionar, aconsejar, atender con amabilidad y profesionalidad, ofrecer espacios hermosos en los que disfrutar, crear comunidades lectoras que graviten a su alrededor. Para hacerlo necesitamos de las editoriales y distribuidoras. Asombra la ceguera de muchas de ellas: para vivir precisan múltiples puntos de venta, no monopolios que acaben imponiendo sus condiciones o forzando su cierre, no sería la primera vez. Las distribuidoras deben ser capaces de entregar los libros en 24 o 48 horas, las editoriales respetar el canal librero, mejorar su margen comercial y apoyar su renovación, como hacen por ejemplo sus colegas  franceses. Necesitamos que los editores inviertan en mejorar sus metadatos y en ofrecerlos al canal comercial a través de DILVE o Cegal en red.

Necesitamos que se cumpla la ley del libro, impidiendo por ejemplo que Amazon venda libros con portes gratuitos, un descuento encubierto; que las administraciones asuman ya la instrucción pública que corrige la regulación de los contratos menores en la ley de Contratos del Estado, que tanto daño ha hecho a librerías y bibliotecas. Necesitamos que las administraciones públicas valoren nuestro trabajo: el ninguneo al Sello de Calidad Librera ha sido doloroso.

Libreras, libreros: abandonemos las quejas, afrontemos el futuro con optimismo y despojados de falsos ideales románticos. Seamos más profesionales, imaginativos y flexibles, disfrutemos de nuestro hermoso oficio. Y seamos lo que nunca será Amazon: buenos lectores. 

Todavía hay, por suerte, muchas librerías. Aquí, en este mapa que sigue creciendo, tenéis ya casi 3.000

Cuando cierra una librería…

Escrito desde la tristeza…

El miércoles nos enteramos del cierre de Semuret tras 118 años de vida, trabajo y servicio en Zamora.

El jueves, con más alcance mediático, lo cual no indica que la importancia real para los ciudadanos sea mayor, nos informaban del cierre de Los Portadores de sueños.

El viernes, tras 20 años de existencia, la librería-papelería Ortiz de Jaén cierra también sus puertas.

En Almendralejo y en Cuenca, por poner dos ejemplos, también ha habido cierres recientes.

Es muy triste que los cierres, algunos, y no las aperturas sean el trending topic en twitter. Es reflejo o bien de un pesimismo aceptado, o de pensar que será una realidad cada vez más presente. Quizás creamos que por manifestar nuestro dolor y pesar en twitter vaya a cambiar.

La realidad sólo cambiará si compramos en las librerías

En principio, es sencillo, en los grandes números. Bastaría con que 5.000 zaragozanos, un 0,75% de la población, 5.000 jienenses, un 4,35% de la población o 5.000 zamoranos, un 0,09% de la población comprasen, cada uno de ellos 60 euros, cuatro libros al año.

Facilitaría el asunto, para que esto fuera posible que los editores, antes de pensar en las plataformas y demás, que también, dejaran de comercializar directamente casi un tercio del negocio del libro en el comercio interior. Los editores, unos más que otros, deben dejar de ponerse de perfil con este asunto.

Y facilitaría también el reconocimiento que con las actuales cifras de facturación, aunque todos compráramos en librerías, como bien señala Jorge Carrión, el número actual de librerías es, siento decirlo, económicamente insostenible y esto, no lo van a solucionar terceros.

Es una lástima sí, pero es todavía peor vivir ciegos y cegados ante la realidad generando un proceso en el que las propias librerías se canibalizan.

Nada volverá a ser lo que fue. La mirada debería ser creo que con menos prejuicios ante posibles nuevas fuentes de ingresos y modelos. Actividades y cobro por ellas, convivencia con otros productos, comercialización conjunta de libro nuevo y usado… cada uno sabrá.

Y, finalmente, quizás debamos de dejar de decir que ‘ las librerías mueren’. No. Las librerías cierran como tantos y tantos pequeños negocios. Las que cierran, lo hacen porque han dejado de ser rentables, porque hay quien ha llegado al final de su proceso vital y se jubilan, porque les resulta insatisfactoria la profesión o porque encuentran otro trabajo que les llene más.

La literatura no hará que abran. Los planteamientos económicos más serios quizás sí puedan hacer que luego, porque son sostenibles, sigan siendo focos de cultura, activadores de la vida ciudadana y dinamizadores del entorno.

La ecuación al revés, es difícil que funcione.

Paco Puche ya lo escribió hace años con claridad:

ha contribuido a la permanencia una doble visión de la librería como empresa
y como agente cultural, más de esto que de aquello, y siempre respetando los mínimos –
respetando la ecuación “ingresos mayores que gastos más amortizaciones”:
( I > G+A).
Como empresa:
A) Con una visión moderna:
– apostando por el papel como soporte
– llevando una correcta administración
– usando las nuevas tecnologías con precocidad
(fax, cd-rom, informática, etc.)
– cuidando la formación y atención humana
B) No siguiendo la lógica del beneficio sino la de:
– la perdurabilidad: I > G+A
– la atención al cliente
– la creación de un mercado fiel: clientes con cuentas de librerías
– la satisfacción en el trabajo y con el trabajo
– y la del mantenimiento riguroso del precio fijo
C) Fiel a sus principios fundacionales, adaptados a la conciencia de los tiempos, que concretamos en:
– atención a los trabajadores: en sueldos y consideración
– reparto del tiempo de trabajo: 36 horas semanales
– consideración de los socios capitalistas:
*dándoles oportunidades laborales (33% trabajadores)
*repartiendo algunos beneficios
*situándolos en su esfera de decisión: asamblea general
– preocupación ecológica:
*bajo consumo energético
*uso de papel reciclado
*separación en origen de las basuras
*no utilización de productos químicos clorados
* y promoción libros de ecología
– presencia en la ciudad:
*colaboraciones en actividades, publicaciones, etc.
*apoyo y fomento de causas justas
*edición libros locales, en colaboración
Como agentes culturales:
– Haciendo de la librería un lugar de encuentro.
– Colaborando con la ciudad, como hemos dicho.
– Respetando la arquitectura del lugar.
– Leyendo y recomendando libros.
– Haciéndonos, por ósmosis, parte de los libros: 25 años entre
libros no pasan en balde.
“Todo está en los libros, incluidos nosotros”(Francisco Puche; Un librero en apuros. Memorias de afanes y quebrantos; Genal; pag. 49-50)

¡Sigue habiendo muchas librerías abiertas!

Premios Cálamo: libros que ‘nos tocan’

A finales de febrero se celebró la fiesta-gala de entrega de los Premios Cálamo que ya se van acercando a la edad adulta. Esta ha sido la 16ª edición.

xvi-premios-calamo

Hace 10 años, pude disfrutar de la fiesta.

Al leer, con unos días de distancia, la crónica del acto realizada por el Heraldo me gusta encontrarme, referidas a los libros, los siguientes términos:

  • Libros que nos han impactado.
  • Nos conmovió y es una propuesta diferente.
  • Ilusión.
  • Formar parte de una comunidad lectora…
  • Apostar por una literatura más exigente y arriesgada…

Todavía, por suerte, no todo es lo mismo…

El mono de tres cabezas, librería de ciencia ficción abre en Zaragoza y Garoa cierra en Donostia

Dice el diccionario de la RAE sobre la ciencia ficción:

Género literario o cinematográfico, cuyo contenido se basa en logros científicos y tecnológicos imaginarios.

monodetrescabezasEn este caso parece que la apertura de la librería El mono de tres cabezas tiene más de realidad que de Ciencia ficción, de lo cual nos alegramos.

Tiene su punto además que la iniciativa la haya sacado adelante Rodrigo Rubio, un apasionado por la lectura y devoto de estos géneros literarios que ha aparcado su profesión de informático para sumergirse en el universo de las novelas. “Como en Zaragoza no existía esto, hemos decidido hacer esto para cubrir el hueco e innovar“.

También es realidad, y no ciencia ficción, que los amigos de Garoa cierran, pero no se despiden, la librería de Donostia y mantienen y siguen con la primera, la de Zarautz.

Así nos lo comunican:

Sí, así es, hemos decidido cerrar Garoa Kultur Lab. Hay veces en la vida en las que para avanzar hay que tomar decisiones. Hemos decidido cerrar la librería por un cúmulo de razones. Hemos tomado una decisión difícil, una decisión personal, una decisión íntima. Ha sido una decisión dura, pero firme. En estos dos años y medio hemos asistido al nacimiento de una librería, la hemos respirado y sentido desde lo más profundo. Sentimos como si hubiésemos construido piedra por piedra el número 34 de la calle Zabaleta. Como si hubiésemos colocado hasta la última piedra del edificio que hemos habitado. Conocemos al carnicero de enfrente, a los vecinos de arriba, a muchos vecinos de Gros…

Queremos darte las gracias. Dar las gracias a todos y todas quienes nos habéis acompañado durante este hermoso camino. Lectoras, escritoras, artistas, músicos, creadores y promotores culturales. A Ruth Perez de Anucita y las amigas de papel. Gracias por ayudarnos a levantar un sueño. Os queremos dar las gracias, sí, pero dejando claro que esto no es una despedida, ni mucho menos. El proyecto Garoa sigue vivo, porque Garoa no es un local, no es un lugar. Garoa es un proyecto que ha cambiado constantemente y que lo seguirá haciendo.

Adiorik ez!

Garoako lagunak.

Imanol, Eneko, seguiremos conversando….

Conviene siempre tener cuidado en no confundir la realidad con la ficción y no pensar que la aparente seguridad en la afirmación de lo que vendrá lo convertirá en certeza… algo que en el sector del libro se da de vez en cuando.

Bienvenida sea pues El mono de tres cabezas a esta realidad librera que se mueve en los terrenos de la ficción literaria.

 

 

La casa amarilla, nueva galería librería en Zaragoza

lacasaamarillaPoco más de una semana ha pasado desde que en Zaragoza ha abierto sus puertas la galería librería La casa amarilla.

Los proyectos que hibridan, como es el caso, me parecen cada vez más sugerentes porque es una forma de demostrar que hay algo más allá de los soportes mediadores que son excusa para la plasmación y celebración de la cultura.

En la noticia que daba El Periódico de Aragón se dejan entrever algunas claves interesantes:

  • Un proyecto que «huye del pesimismo porque la cultura siempre es motivo de celebración».
  • «El libro y las obras de arte son instrumentos para dar a conocer el mundo». La casa amarilla es un espacio para «reflexionar y hacerse preguntas». Y añado… no para encontrar necesariamente respuestas.
  • No les interesan ‘las conversaciones de bar’, sino profundizar en el conocimiento.

Un proyecto, bienvenido sea, que quizás escape como muchos otros a las tentativas y vanos intentos de clasificación y simplificación. Un proyecto, como ellos dicen, que, como diría Walter Benjamin, quiere gestionar el pesimismo: creando posibilidad.

 

Ven a tu librería

Hace ya tiempo Isabel Blanco escribió:

Considero que los libreros son nuestros aliados naturales, nuestros cómplices, porque ambos somos agentes culturales que compartimos un mismo objetivo, la formación de lectores, y porque ambos confluimos en el mismo estadio de la intervención cultural, la difusión. Sin su complicidad las bibliotecas no pueden hacer frente a la difusión hegemónica que ejercen las editoriales. Además, los libreros son agentes económicos de las localidades en donde se ubican, y con sus beneficios contribuyen a que las bibliotecas puedan existir. Éstas, a su vez, pueden invertir, a través de las adquisiciones de fondos, en las librerías y, entonces, el ciclo se completa. Nuestro trabajo, como bibliotecarios, sería mucho más complicado sin la existencia y la ayuda inestimable de los libreros. Valoro especialmente su asesoramiento sobre las novedades y sobre la selección del fondo porque considero que un “buen librero” es el profesional más capacitado y actualizado para sugerir la mejor selección de títulos.

Ayer se puso en marcha en Zaragoza la iniciativa Ven a tu librería en la que participan veintiséis bibliotecas municipales y treinta y seis librerías zaragozanas que se desarrollará hasta la Feria del Libro del año que viene.

Estos guiños de complicidad y trabajo conjunto entre librerías y bibliotecas tienen una dimesión política y cultural con una clara intención que se aleja de los modelos que pretenden saltarse no a los intermediarios que es lo que ellos suelen decir, sino a los medidadores necesarios para generar tejido local, magma cultural y ciudadano de cercanía que es lo que hace posible los planteamientos ‘Glocales’ que no globales.

El reto si se quiere que la iniciativa tenga fundamento de verdad es triple:

1. Que los lectores jóvenes traspasen el umbral de la librería y la biblioteca.

2. Que traspasado hagan uso de las mismas en un caso como lector que invierte parte de sus recursos en la compra y parte de su tiempo en la lectura de lo comprado y/o de lo prestado.

3. Quizás la más interesante. Que surjan nuevas acciones conjuntas entre librerías y bibliotecas que vayan generando nuevos ecosistemas y modelos de colaboración público-privado.

¡Ánimo pues!