Oxígeno

Voy de camino a Madrid a pasar unos días.

Ayer pasaba la mañana paseando con calma por Bilbao. Los pies seguían su ritmo regular y constante mientras la cabeza bullía y boorboteaban las ideas y sentimientos y yo iba dejando que el pil-pil siguiera.

En el fondo del hervir lento aparecía una especie de mantra recurrente: ‘Necesito oxígeno‘, reservas para el buceo de los meses que se avecinan.

Ello es uno de los motivos que me mueven a bajarme a Madrid.

A la tarde me encontraba con la píldora de Albert Figueras en la que escribe:

Dos cosas parecen claras. Por un lado, la necesidad de no olvidar la vida real (como antónimo de virtual) a pesar de que el mundo se nutra cada vez más de comunicación no presencial; quizás algún día deberemos prescribir quince minutos de con-tacto al día y quince minutos de atención selectiva a una sola tarea. Por otro lado, la importancia creciente de desarrollar un sentido crítico, de aprender a filtrar. Claro que, para eso, se requiere una buena formación que probablemente tendrá más de 140 caracteres (aunque para escribir 140 caracteres con sentido se pueda requerir más tiempo que para escribir un par de páginas atolondradas).

Bajo, entre otras cosas para buscar ese con-tacto presencial y no evanescente. Para buscar el boca a boca que trasmite oxígeno que da vida y cariño, el boca-oreja de los susurros y confidencias, el tiempo para bucear perdido en el mar de Madrid donde se pasa más inadvertido.

Nunca se sabe, cuando uno entra en el buceo si encontrará lo que busca. Si podrá respirar hondo o saldrá con necesidad de más aire que meter a los pulmones.

Tiene por lo tanto también algo de aventura.

Por si acaso me bajo con mi botica particular que acumulé el sábado a la mañana fruto de un trabajo compartido con buenos amigos.

pastillero

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El caminante

poemascaminante

Sigue el caminante su rumbo
pues el viaje es lo importante.
Se adentra en su conciencia
como algo inevitable

Todas las cosas que vio
se reconocen en el instante.
Algunas que perdió
volverán a recordarse.

Pero nunca olvidará
la ciudad y la gente.
Nunca lo que aprendió
le servirá de tanto.

El mundo no es nada
si en el nombre de la ciudad
el ruido no reconoce
el silencio del paseante.

(Kepa MuruaAlfredo Fermín Cemillán, Poemas del caminante; pag. 30)

Relectura

Hoy casi nada se relee, y lo que es peor: casi nada lo merece. Ojalá que el gran público se la pasara releyendo a los clasicos, aunque sólo una minoría leyese a los contemporáneos. ¿Cuál es la ventaja de consumir novedades insignificantes, en vez de volver con otros ojos a lo mismo? Paradójicamente, lo limitado puede enriquecer más que lo ilimitado. Volver una y otra vez a lo mismo (que no es lo mismo) es una experiencia sorprendente, cuando se trata de obras que resisten la repetición, que tienen algo que decir la segunda vez y la centésima… La gran creatividad nace de la relectura crítica. De los clásicos surgen otros clásicos dignos de releerse, que suben de nivel la conciencia y los sueños. Lo que gusta y se fija en la memoria, aquello digno de volver a ser dicho, escuchado, leído, visto, refutado, fue estableciendo el canon tradicional, como algo vivo, compartido, continuable, creciente. Después aparecieron las autoridades, la ortodoxia, la política, para imponer un canon oficial. Y, finalmente, el mercado. (Gabriel Zaid; El secreto de la fama; pag. 91 y 92)

Títulos publicados y agentes editoriales. Dándole una vuelta

La ligereza de los datos que los editores han hecho públicos me ha dejado (pre-)ocupado.

Uno puede, ingenuamente, tender a pensar que ese gran volumen de títulos lleva aparejado un mayor número de agentes editoriales en juego.

Pero las estadísticas oficiales, no las particulares, aportan algún dato relevante. Por lo menosa mí me lo ha parecido.

Digo esto porque mientras por un lado se insiste a veces en las estadísticas sobre el número de agentes nuevos cada año parece que, al mismo tiempo, los agentes vivos anualmente varían poco. Es decir: nacen tantos como los que parecen morir, manteniendo inalterable el número de agentes activos.

Así cogiendo algunos datos que el INE facilita en el año 2000 hubo 3437 editores con actividad y en el año 2011 3474. Es decir: poca variación en 11 años del número de agentes activos. En ese período de tiempo 2000-2011 el año con más agentes activos fue el 2003 con 3582 agentes. Parece, por lo tanto, que más allá de los que entran y salen cada año, el número de agentes editoriales se ha mantenido constante en los últimos años.

Se podría incluso pensar que un sector editorial prudente y con cierta visión de futuro, viendo el no excesivo aumento (lo abordaré con más detalle en una próxima entrada) del consumo cultural mantuviera una actitud de producción prudente con la idea, quizás, de buscar más rentabilidad a lo producido.

Curiosamente, cuando vemos, la evolución de la producción editorial de un número de agentes que se mantiene relativamente homogéneo en el tiempo, ésta crece de manera exponencial. Así los 3437 agentes en el año 2000 produjeron 65807 títulos. Una media, ya sé que habrá desviaciones, de 19 títulos por agente. En el 2011, un número similar de agentes, 3474, produjeron 116851 títulos, un 75% más. Casi 34 títulos por agente. Lo cual nos lleva a pensar en algo que ya se sabe: menores tiradas, mayor dificultad de visibilidad y, casi con seguridad, menor rentabilidad por título publicado dirigido además a una población que ni ha duplicado su gasto en libros, ni ha duplicado su tiempo y capacidad de lectura.

Es muy interesante ver también que aunque el número de agentes se mantiene estable el mayor crecimiento de los mismos se ha dado en Andalucía que ha pasado de 324 en el 2000 a 461 en el 2011. Es decir, un aumento del 42%.

El aumento de producción, aunque esta se venda como aumento de la oferta potencial, lleva siempre al colapso de cualquier sector porque genera por un lado, la duda del propio comprador y el mayor costo de lo ofertado y no vendido.

InfoxicacionEste problema, generado por el propio sector, quizás sea anterior a todos los que se señalan hacia fuera y sobre éste, además, si el sector quiere puede incidir y buscar caminos de autorregulación.

Si no fuera así, y perdón por el atrevimiento, habría que poner también en duda la ley del libro y el precio fijo que en la actual situación supone un corsé difícilmente entendible en medio de un mercado puro y duro desbocado.

Tabla evolución agentes y títulos

Quiero naranjas… que no sean de la China

De esto que pruebas y te enganchas. Adelanto que no es publicidad pagada, sino una forma de reconocer a un buen servicio y un buen producto.

Vas oyendo un run-run de proveedores que sirven directamente. Trasteas un poco por internet y te lanzas a probar.

Así llegué a QUIERO NARANJAS y estoy encantado de los ya 100 Kg. de naranja de zumo que me han servido.

quieronaranjas

El ritmo no falla:

– Primer día pedido
– Segundo recogida
– El tercero a la mañana en tu casa, entregado además en nuestro caso por un transportista divertido que cuando llama por el automático se presenta como ‘El naranjito’.

Totalmente recomendable.

Así que desde aquí un saludo a Eduardo y Javier a quienes no conozco, pero que en la distancia se han convertido en unos proveedores de fiar para el zumo matinal.

Con el tiempo iremos probando más cosas.

Millón arriba, millón abajo ¡qué más da!

Ayer hacíamos alguna referencia a la precisión de los datos con los que el sector del libro tiene que manejarse.

Ahí va otra perla:

En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 4.000 millones de euros, un 0,7% del PIB y da empleo, directo e indirecto, a más de 30.000 personas. Las 889 empresas editoriales agrupadas en la FGEE representan cerca del 95% del sector y a lo largo de 2009 editaron más de 330 millones de libros y 76.000 títulos, con una tirada media por título de 4.328 ejemplares.

En lo que ayer recogíamos con 3.000 millones era suficiente para ser el 0,7% del PIB, pero, en esta ocasión parace que para tener el mismo porcentaje son necesarios mil milloncejos más.

Total, mil millones arriba, mil millones abajo ¡qué más da!

Un buen reflejo de una gestión inadecuada de la información que vuelve a poner en solfa los datos con los que se trabaja para la toma de decisiones.

 

Títulos a tutiplén con el mismo sonsonete de siempre

¿88.349 títulos en 2012 son muchos o pocos?

A mí, de primeras me parecen una barbaridad, aunque a los editores por cómo titulan su nota de prensa (El sector editorial publicó más de…) les parece un logro. Los editores, al mismo tiempo, se permiten silenciar las publicaciones de los autores-editores como si esto no fuera con el mercado o con la edición de libros y hablan de que los datos son de la agencia del ISBN que ahora es ‘suya’ o ellos gestionan. Poca explicación tiene dar unos datos y callar otros. Ya lo dice Juristo: El informe del ISBN registra cifras, no interpretaciones, y son éstas las determinantes, cuando son certeras

La nota no deja de ser curiosa al no hacer, aparentemente ninguna valoración más allá de la ya señalada en el título.

Es curioso si empezamos a hacer algunos comparativos.

– Párrafo de la nota de prensa de 2011:

En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 3.000 millones de euros, un 0,7% del PIB y da empleo, directo e indirecto, a más de 30.000 personas. Las 889 empresas editoriales agrupadas en la FGEE representan cerca del 95% del sector y a lo largo de 2010 editaron más de 220 millones de libros y cerca de 80.000 títulos con una tirada media por título de 3.790 ejemplares.

– Párrafo de la nota de prensa de 2012:

En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 3.000 millones de euros, un 0,7% del PIB, y da empleo directo e indirecto a más de 30.000 personas. Las 840 empresas editoriales agrupadas en la FGEE representan cerca del 95% del sector y a lo largo de 2011 publicaron más de 284 millones de libros y editaron más de 88.000 títulos con una tirada media por título de 3.441 ejemplares. En el ámbito exterior, el sector del libro español exportó libros por un importe total de 482,44 millones de euros, lo que supuso un incremento del 5,38% con respecto a 2010.

Parece que 49 empresas menos no han tenido ni incidencia en el volumen de facturación, ni en el empleo generado ni en el número de millones de libros editados. Conclusión aparente: era un reajuste ncesario para la rentabilidad del sector.

No sólo eso, sino que quizás alguien debería también explicar con más trasparencia cuántos de los 88.300 títulos publicados corresponden a las editoriales asociadas que son las menos en medio del cada vez más frondoso bosque de los agentes editoriales. Sólo en los últimos cinco años se han creado 1.800 agentes nuevos que ya por sí mismos duplican el número de editoriales asociadas.

Me queda también la duda de cómo medirán en millones los ejemplares digitales. Y esto no es una tontería ya que luego, y de nuevo con ligereza como ya hace unos años, dicen que la piratería digital les ha ‘robado’ 350 millones de euros. Las cifras, visto su carácter meramente especulativo, vistas las de años anteriores y vistos los ‘corto y pega’ de las notas de prensa no me parecen alarmantes, sino no creíbles que es más preocupante. Ya veo que no soy el único excéptico que considera en parte esas afmiraciones como un falso mito.

Hay algunos datos que a los editores de catálogo les deberían, creo, preocupar más como es el descenso de las reediciones y las reimpresiones y no sólo eso sino el hecho de que la cifra de negocio sigue bajando mientras el catálogo vivo sigue subiendo.

Así en el año 2005 eran suficientes 325.000 títulos vivos para hacer una cifra de negocio de 2.933 millones de euros (misma cifra de negocio que el año 2005 y en el 2010, los editores no han actualizado más esta información en su página, eran necesarios 439.991 títulos vivos, un 33% más de títulos en circulación, para vender 2.890 millones de euros. Es decir: más títulos, menos dinero. Viendo que la tendencia de aumento de títulos en catálogo sigue en aumento lo lógico es pensar que el sector es cada vez menos rentable.

Dicho todo lo cual nos encontramos al final con unos datos que no dicen nada o dicen poco. Quedándonos sólo en el nivel de datos sería interesante poder saber:

1. Volumen de títulos clasificados por materias que pertenecen a las editoriales asociadas y en el caso del papel tirada media de las mismas.

2. Volumen de títulos que se presentan en distintos soportes y formatos. Es decir contenidos en multiformato. Pienso que el análisis de los mismos no debería ser igual al del contenido en un único formato.

3. Bajas producidas anualmente en el ISBN. Es decir: títulos que dejan de ser vivos.

4. Tiradas medias, en el caso del soporte papel, por materias.

5. …..

Podríamos seguir, pero el largo plazo no parece interesar al sector.

¿Qué ocurrirá este año? No lo sé. Presiento una baja importante. En cualquier caso a principios del 2014 casi seguro que volveremos a leer: En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 3.000 millones de euros, un 0,7% del PIB, y da empleo directo e indirecto a más de 30.000 personas. Las 840 empresas editoriales agrupadas en la FGEE representan cerca del 95% del sector.

Al fin y al cabo en el año 2005 ya se decía

En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 4.000 millones de euros, un 0,7% del PIB, y da empleo, directo e indirecto a más de 30.000 personas. Las 770 empresas editoriales agrupadas en la FGEE representan cerca del 95% del sector..